Ensayo y remedio para el Franquismo sociológico: “Filek”, de Ignacio Martínez de Pisón

El, de momento, último libro de Ignacio Martínez de Pisón, “Filek. El estafador que engañó a Franco” es una lectura sencillamente imprescindible para ese público que en España pretende saber algo de Historia, pero tratando, sistemáticamente, de huir de los libros de Historia. O de sustituirlos por medio de novelas o de ensayos más o menos híbridos. Como “HHhH”, del que ya se habló hace años en “La novela antihistórica”, o como “Certezas absolutas” de Simon Schama.

De esa categoría -un ensayo histórico, pero con fuerte carga literaria- es “Filek”, desde luego. Pero incluso aunque fuese una novela histórica -que era lo que se podía sospechar por la colección en la que Seix Barral lo ha publicado-, seguiría siendo una lectura imprescindible para ese público español que rehúye los libros de Historia y prefiere informarse por medio de este otro tipo de Literatura histórica.

Lo es porque la España actual atraviesa una grave crisis política, mayor aun de lo que se puede imaginar y que, sin duda, a futuro, será observada como eso precisamente: un momento verdaderamente crítico en el que el llamado “régimen del 78” por unos y “modélica transición” por cierta Prensa áulica, parece a punto de colapsar por una serie de contradicciones políticas que se han ido exacerbando con el paso de los años desde 1978 en adelante.

En efecto, en “Filek” Martínez de Pisón, con un depurado estilo tanto de escritor de novelas como de historiador, pone unos cuantos puntos sobre determinadas “íes” que están socavando no ya los fundamentos de una democracia bastante endeble, sino hasta el mínimo de convivencia normal en un país de Europa occidental. Empotrado, además, entre la Francia heredera de 1789 y el Portugal salido de la Revolución de los Claveles.

Así es. Hoy por hoy, en la España de 2018, ha vuelto por sus fueros una Derecha sociológica -no adscrita en concreto a unas siglas determinadas, sino bien repartida en el espectro político- completamente agreste y, en el mejor de los casos, semiletrada.

Las redes sociales, de hecho gran parte del panorama 2.0, ofrece buenas muestras de ese energumenismo “ultra”. Campañas como la de bautizar con el nombre “Blas de Lezo” a un buque de la Armada británica, son un buen ejemplo de esa situación que distorsiona enteramente el noble ejercicio de reflexionar, pensar y opinar sobre el propio pasado, reduciéndolo todo, en cambio, a hazañas hipertrofiadas como la de Blas de Lezo en la Guerra de Sucesión austriaca. Y eso tan sólo porque ha habido un aluvión de novelas históricas sobre ese personaje, al que habían condenado al olvido los mismos ancestros políticos de quienes ahora lo utilizan como un tosco espantajo frente a “malos” españoles y supuestos enemigos seculares de cierta España “eterna”.

Con respecto al Franquismo y la Guerra Civil española, como era de esperar, nos encontramos con numerosos casos similares. De hecho, en muchas ocasiones los mismos que en otros foros actúan como exaltadores de ese patriotismo zarzuelero vía Blas de Lezo y casos similares, son también los mismos que exaltan las nostalgias del Franquismo.

Se trata, cómo no, de argumentos realmente zafios, pero que dan lugar a la difusión y extensión de afirmaciones tan dudosas como que el dictador Francisco Franco era un ser providencial e infinitamente sabio, que salvó a España de ser convertida en satélite de la Rusia de Stalin (parece ser que incluso a despecho de los propios nazis que le ayudaron a ganar su supuesta “Cruzada”, que, en 1939, aún mantenían idílicas relaciones con la URSS), trajo el bienestar y la prosperidad a un país prácticamente tercermundista o creó instituciones tales como la Seguridad Social universal…

Es ahí, en ese pantanoso ambiente intelectual, que se va extendiendo sobre una sociedad con poca afición a leer -y menos aún a leer trabajos de calidad en todos los sentidos- donde “Filek” se revela como una pieza imprescindible en la redención de esa opinión pública asilvestrada por semejantes debates que, más que debates, tan sólo son propaganda “ultra” más o menos (más bien menos) encubierta.

En efecto, Martínez de Pisón, optando por el ensayo más que por la novela como ha hecho hasta el momento, nos dibuja a través de la biografía de Albrecht von Filek, un estafador de origen autrohúngaro, cuál es la verdad de esa España de Franco que algunos lectores -u oyentes- de mistificadores como Pío Moa, están, ahora mismo, tratando de idealizar y de envolver -con otro disfraz sólo algo menos tosco- en aquella cantinela neofranquista de “con Franco esto no pasaba” -o “con Franco vivíamos mejor”- que hizo fortuna entre 1975 y 1978.

“Filek”, aparte de una investigación exhaustiva sobre ese personaje, recorriendo innumerables archivos y bibliotecas, es también toda una proclama, aun sin pretenderlo, sobre la clase de régimen que triunfó en España tras la derrota del gobierno legítimo en 1939.

Así es, en “Filek” descubrimos a un trapisondista de pura raza, ese Alberto o Albrecht von Filek que ni siquiera se llama así, que tan sólo ha tomado esos apellidos prestados a la familia noble de la que desciende por vía ilegítima y que, como buen estafador de la rutilante Europa de entreguerras, se hace pasar por antiguo oficial del dinamitado Imperio austrohúngaro. O, también, por noble de rancio abolengo -y cierto sutil aroma a naftalina y opereta- y utiliza otras sonrojantes argucias dignas de figurar en el manual de un escritor de sainetes o zarzuelas. O incluso en el del autor del inefable “Profesor Franz de Copenhague”, que desde el tragicómico “TBO” hizo reír -por no llorar- a varias generaciones de españoles, que padecieron -en mayor o menor grado- el verdaderamente cutre régimen franquista.

Nada de eso impidió, sin embargo, que ese “Caudillo” que ahora algunos indocumentados quieren volver a exaltar, cayera en las redes de engaño de semejante personaje que le vendió -al menos durante unos cuantos meses- su timo de la gasolina sintética que funcionaba a base, sobre todo, de agua de río. La misma estafa que Filek, para mayor ridículo, ya había colocado a otros pardillos cinco veces más en el Madrid inmediatamente anterior al estallido de la Guerra Civil provocada por aquel supuestamente admirable caudillo…

Martínez de Pisón no escatima en detalles. Da nombres y apellidos, fechas, lugares y declaraciones escritas (y contrastadas) de responsables políticos de aquel régimen que, como vulgarmente se suele decir, no sabían hacer la “o” con un canuto y sólo estaban donde estaban por su adhesión al dictador. Vía segura por la que Filek casi está a punto de colocar su timo, una vez más y a gran escala…

Pese a que los más listos del chapucero y ramplón desbarajuste franquista logran darse cuenta de la bochornosa estafa a tiempo, la fea fachada del régimen que logra imponerse a España durante 40 años merced a la fuerza bruta del Fascismo italiano y la Alemania nazi, no desaparece ya de las páginas de esta magna obra de Martínez de Pisón.

En efecto, la descripción del destino de Filek en la España franquista -una vez destapado el timo- no es menos minuciosa. Así descubrimos curiosos detalles como que aquel supuesto benéfico régimen mantuvo verdaderos campos de exterminio -como el de Nanclares de la Oca- en el que recaló Filek para ser “reeducado” por sus incorregibles tendencias estafadoras junto a presos cuyo único delito era ser leales al gobierno legítimo.

Situación que se mantuvo hasta que en 1945 la caída de los valedores de Franco, llevó a aquel régimen -que con tan poca brillantez se puede reflejar una vez que se echa mano de la Historia- a plegar velas y cerrar instalaciones como aquellas, para amoldarse a la nueva situación en la que tan sólo sería una anomalía política en el “Mundo libre”. Apenas tolerada por exigencia de la llamada “Guerra Fría”.

Todo eso, pues, nos enseña “Filek”. A medio camino entre el ensayo histórico y toques de ejercicio literario pero enteramente basado en hechos reales y documentados.

Algo demasiado bueno, demasiado instructivo, demasiado necesario… como para que la España que, incomprensible, incoherentemente, aún tolera manifestaciones fascistas como la de este mismo 20 de noviembre, pase por alto este libro.

Negándose a ver a través de él la verdad que se oculta tras esos homenajes a un personaje tan estúpido como aquel que, en la cumbre de un poder omnímodo, se dejó engañar por Albrecht von Filek. Supuesto oficial austrohúngaro, supuesto noble de ese imperio desaparecido, supuesto inventor de una gasolina hecha en un 75% de agua de río…

 

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