Historia del tigre celta. “El coro de medianoche” de Gene Kerrigan

Lo peor de las novelas de Gene Kerrigan es que, cuando acabas de leerlas, quieres leer otra más. Y ni él las escribe tan deprisa, ni las editoriales -como Sajalin- que las traen hasta nosotros, parecen actuar con suficiente rapidez para cubrir esa especie de síndrome de abstinencia literario.

Uno que no es raro se produzca, porque la Literatura de Kerrigan tiene una de las más altas calificaciones que puede tener cualquier clase de Literatura. Es decir, es Literatura escrita por alguien que viene de una de las mejores tradiciones narrativas europeas desde, al menos, el período de la Cristianización de la isla. Incluso antes, considerando sus cantares épicos de la época pagana que, por cierto, reaparecen en la actual Irlanda en forma de nombres de pila. Como es el caso de muchos de los personajes de las novelas de Kerrigan.

Pero no es sólo ya que este autor de novela negra irlandesa se haya criado en la tradición literaria de un Yeats, de una Lady Gregory, de Lady Wilde (madre, a su vez, de otro gran narrador al menos medio irlandés, como Oscar Wilde) o, por supuesto, de James Joyce. Es que proviene de un país donde los narradores populares, los “seanchai” o “storytellers”, son un oficio más. Todo eso se nota en cada línea que escribe Gene Kerrigan, que es, en definitiva, y además, un escritor irlandés, de novela negra. Lo cual ya es una garantía de todo lo que se puede encontrar en las páginas de sus libros. Podemos, pues, esperar lo mejor de “El coro de medianoche”. Como podemos esperarlo de otras novelas negras irlandesas -en este caso de la Irlanda todavía británica- como las de Adrian McKinty, que también han pasado por las páginas de “La novela antihistórica”.

¿Y, por otra parte, qué es lo que podemos aprender en tan grato marco literario? La pregunta a esa respuesta ya viene implícita en el propio currículum de Gene Kerrigan. En él se nos dice que, aparte de novelista, es un veterano periodista que se ha especializado en un peculiar período de la Historia del Tiempo presente de la república irlandesa. Es decir, esos momentos en los que, como dice Harry Synnott, el inspector de la Garda Síochána protagonista de “El coro de medianoche”, al país -Irlanda- dejaron de caérsele los pantalones y se convirtió en una de las naciones más prosperas de la Unión Europea. Al menos hasta que la crisis de 2007 se cebó en ella como en otras “grandes esperanzas blancas” de esa confederación. Por ejemplo, España.

Esa afinidad entre el tigre celta y el redivivo león español de los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI, es lo que también hace tan interesante para el público al sur de los Pirineos “El coro de medianoche”. Una novela que, en realidad, es un episodio más del universo literario creado por Kerrigan para divulgar todo lo que ha investigado -y también publicado- sobre los entresijos de la Historia financiera de un país, Irlanda, que pasó de ser rural y pobre a nadar en la abundancia y la sofisticación del crecimiento económico aparentemente ilimitado.

Con la exactitud de un inspector investigando un caso y preparando un informe, Kerrigan vuelve así a describirnos la cara oscura de esa prosperidad tal y como ya lo hiciera, por ejemplo, en “Delincuentes de medio pelo”. Comienzo de ese universo literario creado por este autor en torno a cuatro novelas con similares características: aparte de “Delincuentes de medio pelo” y “El coro de medianoche”, “La furia” y “Dark times in the city” que, esperemos, Sajalin edite pronto para el público español.

Partiendo de esa base, en “El coro de medianoche” reaparecen, con más protagonismo, algunos personajes de “Delincuentes de medio pelo”. Por ejemplo, Lar Mackendrick, hermano de Jo-Jo Mackendrick. Ambos jefes de gran parte de los bajos fondos del Dublín de la época de crecimiento acelerado. O los oponentes de hampones como los hermanos Mackendrick. Caso del comisionado Colin O´Keefe o el inspector John Grace, mentor, en cierto modo, de Harry Synnott en “El coro de medianoche” y que juega un papel destacado tanto en ésta como en “Delincuentes de medio pelo”.

Con esos elementos, con esa atmósfera envolvente extendida a lo largo de cuatro novelas, Kerrigan nos ayuda a comprender mejor qué es lo que ha sido la Historia reciente de Irlanda que, en tantos aspectos, tanto se parece a la Historia, también reciente, de España. Una que ha seguido unos derroteros similares pero que, ay, no ha producido una Literatura también similar a la de McKinty o Gene Kerrigan.

Así, de momento, tenemos que conformarnos, pues, con la versión irlandesa de esos hechos. No es un mal consuelo porque se trata de una Historia, hasta cierto punto, común entre esos dos países, contada por un experto de primera fila en esa clase de cuestiones que, además, ha tenido la buena idea de relatarlo todo a través de magníficas novelas como “El coro de medianoche”.

La moraleja de esa novela negra es clara, la Irlanda católica, rural y tradicional se está desvaneciendo rápidamente. Las casas valen ahora, antes de 2007, cientos de miles de euros, pero, de momento, no importa. El dinero corre libre por las calles de Dublín, Wexford, Galway… pero con él vienen rápidamente la corrupción y el crimen- más o menos casual o más o menos organizado- de quienes o no han recibido la parte que consideran justa en esa borrachera financiera o, para estar al nivel, quieren, necesitan más… Todo ello guarnecido por una sociedad que prospera en lo material, pero, al mismo tiempo, empieza a tener una moral cada vez más equívoca.

Una, por ejemplo, en la que la violación de una joven universitaria a manos de un compañero se convierte en un asunto vidrioso. O en la que un negocio de joyería necesita de ciertos arreglos con los bajos fondos dublineses para poder sobrevivir en un marco económico que empieza a vacilar y decaer a medida que el tigre celta -como el león español- corre hacia el abismo del año 2007.

En ese ambiente turbio aparecen flotando, naturalmente, despojos como Dixie -diminutivo de Deirdre- Peyton. Una pequeña ratera, confidente de la Garda -mediante los buenos oficios de Harry Synnott- y, además, desesperada drogadicta incapaz de zafarse de una situación vital que se complica por momentos, apartándola cada vez más de todas las grandes oportunidades -tanto legales como ilegales- que ofrecen las modernizadas calles del Dublín todavía próspero de la época del tigre celta. Si no pavimentadas en oro, al menos con algo más que un leve baño de ese material.

En medio de ese clima de codicia desatada por una prosperidad desconocida, incluso el trabajo policial perderá el Norte.

En este caso la víctima final será el aparentemente incorruptible inspector Harry Synnott que, transido por sus rígidas convicciones morales, acaba cayendo víctima de las mismas, cuando trata de demostrar una culpabilidad que él sabe cierta, pero de la que lamentablemente carece de pruebas sólidas…

“El coro de medianoche” cuenta así una parte bastante amarga de la Historia reciente de países sacudidos por espasmos modernizadores que, en cierto modo, les han alcanzado con el paso cambiado al haber ocurrido, tal vez, demasiado deprisa. O como sería más el caso de España que el de su prima irlandesa, han ido a sobreponerse en unas estructuras tradicionales incapaces de modernizarse realmente más allá de un simple barniz exterior que garantizase nuevos beneficios, pero, asimismo, que estos fueran finalmente a parar a las mismas manos de siempre…

Descubrir todo esto en el oscuro espejo irlandés que Gene Kerrigan pone ante nuestros ojos es, desde luego, uno de los principales alicientes de “El coro de medianoche” y eso es lo que hace de ella una novela tan adictiva como recomendable. Poco más se podría -o se debería- decir de “El coro de medianoche” y de todas las novelas que, de momento, Gene Kerrigan ha tenido a bien escribir…

Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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