La revolución magnética. “El Ejército de los Sonámbulos” de Wu Ming

A quienes hayan leído otras obras del grupo Wu Ming, por ejemplo “Q”, que aún firmaban con el pseudónimo de Luther Blisset, tal vez “El Ejército de los Sonámbulos” se les haga más pesada.

Eso, también tal vez, tenga que ver con el número de personajes, protagonistas de distintas líneas narrativas, que maneja ese grupo de escritores en esta novela.

Tenemos por un lado a médicos como el doctor Orphée d´Amblanc, un discípulo del célebre doctor Mesmer, quien pasaría por ser el inventor de la hipnosis con fines terapéuticos.

Por otro, está al retorcido caballero de Yvers, también seguidor de las terapias magnetistas de Mesmer, que se ha refugiado en el manicomio de Bicêtre. Ocultándose bajo el pseudónimo de Laplace, para huir tanto de la revolución como, en principio, de la contrarrevolución monárquica de la que, se supone, es un decidido defensor.

Junto a ellos, el relato de esta novela se va montando a base de las intervenciones salteadas de las aventuras de Léo Modonnet. Un actor de origen italiano, discípulo de Carlo Goldoni que, a medida que avanza la revolución y el reinado del llamado “Terror”, entre 1793 y 1794, va viendo cómo su carrera se desliza cuesta abajo, desde teatros de poca monta hasta la calle. En la que no sólo actúa, sino que también, en bastantes ocasiones, duerme y trata de sobrevivir.

Por otra parte, tenemos el relato de una mujer, la costurera Marie Nozière, que ofrece una visceral perspectiva de lo que supone la revolución de 1789 para las mujeres y, además, para las mujeres de baja condición social.

Muy próximo a ella se encuentra Treignac. Un zapatero del famoso barrio de San Antonio, el núcleo duro del ala popular más extrema de la revolución de 1789: los sans-culottes. Treignac, además de zapatero, es policía designado por la Convención republicana para mantener el barrio tranquilo y en orden.

Finalmente, Wu Ming intercala entre todos esos relatos diferentes pero convergentes entre ellos (Treignac, Marie Nozière y Léo Modonnet forman un atribulado triángulo amoroso, en el que los dos hombres disputan los favores de la mujer) la que sería la verdadera voz del Pueblo. Se trata de los monólogos (a veces diálogos) de un inculto hombre al que vagamente, por lo que nos va diciendo, podemos identificar con lo que sería el sans-culotte tipo, que observa los acontecimientos de los años 1789 a 1794 con una visión sarcástica y en la que la ideología política se reduce a lo básico. Es decir, a que la revolución de 1789 se había hecho para que la condición de la gente como él mejorase, en lugar de empeorar.

Con todos estos personajes, Wu Ming nos lleva a través de un largo relato, de más de 500 páginas, en el que vemos desplegarse la revolución francesa contada desde distintas perspectivas pero que, giran, en buena medida, en torno a la efectividad -o inefectividad- de las terapias hipnotistas o magnetizadoras para conseguir dirigir la voluntad de unos seres humanos, perdidos en unas circunstancias tan explosivas y convulsas como lo son las de esa revolución.

El doctor D´Amblanc, por ejemplo, es comisionado para descubrir si en el Sur de Francia, en zona controlada aún por las ideas monárquicas y fuerzas contrarrevolucionarias, se prepara alguna clase de complot contra la República francesa en el que tenga algo que ver toda esa cuestión del hipnotismo o magnetismo.

Sobre esa amenaza inminente, siniestra (especialmente cuando la vemos a través del caballero de Yvers, oculto bajo el pseudónimo de Laplace) Marie Nozière nos irá contando lo dura que es la vida de una mujer de baja condición que aspira a que todo mejore. No sólo a que haya pan, sino a que los derechos de la mujer valgan tanto como los derechos del Hombre y el ciudadano, proclamados de manera altisonante por la Convención.

Muy cerca de ella, Léo Modonnet descubre, también como Marie Nozière, que la revolución, en realidad, es una gran obra de teatro, melodramática, en la que todos se vuelven personajes. O los inventan. Como el justiciero Scaramouche. Un disfraz que asume Modonnet hasta que Treignac corta transitoriamente esas veleidades de Justicia amateur y aprovecha, de paso, para quitarse de en medio a un competidor en el galanteo a la costurera Marie Nozière. Algo en lo que, sin embargo, él será mucho menos afortunado que el, a veces, histriónico Léo Modonnet.

Todos estos personajes avanzan, a medida que pasan las páginas del libro, hacia el momento central de esa tormenta política y social que fue la revolución francesa de 1789, que debe estallar del mismo modo en el que estallan las tormentas eléctricas que cargan la atmosfera de esa energía magnética que médicos como D´Amblanc, o siniestros conspiradores reaccionarios -como el caballero de Yvers- estudian de manera casi obsesiva. Preguntándose qué es lo que en realidad domina la voluntad humana en momentos como esos en los que se decide el destino de una sociedad. ¿Una simple sugestión? ¿Un fluido magnético real?

Poco más hay tras esas más de 500 páginas. Pero, en conjunto, lo que hay en “El Ejército de los Sonámbulos” es un bello fresco -en ocasiones muy divertido, intrigante, magnético en sí mismo- de lo que fue la revolución francesa en su momento álgido, en el período del Terror jacobino.

Hay pasajes de especial altura. Como, por ejemplo, la descripción de la chusma contrarrevolucionaria encarnada por los insoportables Increíbles, que, como nos recuerda Wu Ming, se niegan incluso a pronunciar la “r” porque es la letra inicial de la palabra “revolución”.

Quizás, las breves apariciones de estos muscadinos, de esta pequeña burguesía que ansía el retorno de la vieja nobleza a la que ellos jamás han pertenecido -ni tienen posibilidad de pertenecer- son una de las mejores partes de esta novela que aspira a realizar un relato nuevo de una vieja cuestión como lo es la revolución francesa.

Aunque también puede decirse lo mismo de algunos pasajes en los que habla la anónima voz del Pueblo. Especialmente hacia la parte final del libro, cuando ese hombre, y algunos más, reflexionan sobre lo que supone el fin del Terror tras el arresto de Robespierre.

Todo, en conjunto, hace de “El Ejército de los Sonámbulos” una novela que, acaso, no sea la mejor -ni las más imparcial- de todas las que se han escrito sobre la revolución francesa, pero desde luego sí hace de ella una de las que, como “Los dioses tienen sed” o “Historia de dos ciudades”, habría que leer si se quiere entrar en aquel episodio histórico que conocemos como “revolución francesa” por la puerta de la novela histórica.

Eso, incluso a pesar de que “El Ejército de los Sonámbulos” cae en cierto revisionismo histórico de extrema izquierda, tratando de rehabilitar la memoria de los llamados “bebedores de sangre” y “caníbales”. Presentando a personajes cuando menos cuestionables -como Robespierre- no como dictadores sanguinarios, que han perdido ya todo sentido de la medida al filo de julio de 1794, sino como víctimas de un complot ultramonárquico, que es a lo que el grupo Wu Ming viene a reducir un proceso tan complejo y lleno de matices como lo es la llamada “reacción termidoriana”. Ocultando hechos tan graves como el detonante de ese golpe de timón a la revolución de 1789.

Es decir, el discurso de Tallien contra Robespierre, donde se manifestaba que el llamado “Incorruptible” amenazaba con aniquilar a, prácticamente, toda la Convención republicana, considerándola contrarrevolucionaria.

Discurso que, además, había sido incitado por la española Teresa Cabarrús (amante de Tallien) y mujer alineada con las ideas revolucionarias, aunque de un espectro más moderado y, desde luego, menos sanguinario que el sector robiespierrista. Una figura histórica clave en el proceso revolucionario (como Olympe de Gouges y otras amazonas revolucionarias que sí aparecen en la novela) y, sin embargo, totalmente desaparecida de esta novela del grupo Wu Ming que aspira, en principio, a reconstruir esos acontecimientos históricos…

 

 

 

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Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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2 respuestas a La revolución magnética. “El Ejército de los Sonámbulos” de Wu Ming

  1. manuti dijo:

    He leído que la traducción es bastante mala, que si se compara con la versión en italiano se han tomado muchas licencias a la hora de traducir. Así que muchas metáforas o situaciones están mal traducidas por expresiones modernas cuando en la novela se habían cuidado ese tipo de detalles.

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