Seguro que han leído un best-seller peor que éste: “El falso Da Vinci” de Francisco Tessainer García

Leonardo Da Vinci no puede decir lo mismo que los templarios. Esto es: que se ha convertido en materia fácil para que los escritores de best-sellers se apunten un tanto gracias a él, a su aureola, a su personaje, a su historia.

En efecto, sería imposible hacer una lista completa de las novelas con aspiraciones a best-seller en las que la malograda orden templaría ha jugado un papel fundamental.

Si ampliamos el criterio a lo que ahora se llama “novela gráfica” (tebeos o cómic para quienes aún usan un vocabulario con más de diez años de antigüedad) las proporciones de esa tarea se multiplican.

Evidentemente no es esto lo que ocurre con Leonardo Da Vinci. De hecho, la lista puede ser más bien reducida.

Por un lado tenemos al padre de todos los best-sellers, “El código Da Vinci” de Dan Brown, que conmovió hasta los cimientos esa industria literaria, y poco más. Si derivamos hacia la novela gráfica tampoco es mucho lo que encontramos. En 2008 los franceses Didier Convard y Gilles Chaillet publicaron en dos volúmenes una serie titulada, precisamente, “Vinci”, en la que el celebre hombre del Renacimiento por antonomasia (pintor, escultor, escritor, ingeniero…) se convertía, también, en detective dedicado, aparentemente, a descubrir a un misterioso asesino.

Seguramente hay más títulos, pero ni de lejos su proporción puede alcanzar la que han alcanzado los caballeros del Temple en estos géneros.

¿Cuáles pueden ser las razones?. Quizás la principal es que Leonardo no es precisamente un personaje que dé mucho juego a un género literario que busca acción, misterio, enigmas, intrigas… y otros elementos similares que tratan de atrapar al mayor número posible de lectores.

En efecto, incluso entre las manos de un consumado fabricante de best-sellers como Dan Brown, Leonardo Da Vinci no pasa de ser un personaje curioso que, sin embargo, es incapaz de desprenderse de la aureola de inventor genial, de, ante todo, hombre de Ciencia con la que ha pasado al imaginario colectivo. El “criptex” cuya creación se le atribuye, el mensaje oculto en las supuestas alegorías encerradas en su pintura de la última cena de Cristo… parecen más meros accidentes en su carrera que una parte consustancial del personaje que, después de todo, aparece como lo que siempre suele aparecer: como un precursor remoto de nuestras sociedades tecnificadas y racionalizadas científicamente.

En otras palabras, pese a todo, Leonardo Da Vinci queda en obras así como un perfil demasiado familiar: el del científico-tipo. Es decir, alguien que es parte de nuestra vida cotidiana, de ese imaginario más bien gris del que tratamos de huir, precisamente, gracias a historias misteriosas e irracionales como las que nos cuenta “El código Da Vinci”.

Bien, sin embargo, pese a ese handicap, no faltan escritores audaces dispuestos a apoyarse en la figura de Leonardo Da Vinci para conseguir un relato de esos, tratando de encontrar, de algún modo, la faceta misteriosa, aunque no esotérica, de un personaje como Leonardo Da Vinci.

Es el caso de Francisco Tessainer García, que ahora ha lanzado al mercado de la edición digital -busquen su obra en Amazon, no en las grandes superficies o en las librerías de toda la vida- una obra que tiene como eje la vida de Leonardo Da Vinci pintada con unos matices menos claros de los que habitualmente se le han atribuido.

En efecto, como ya indica el título de la obra, “El falso Da Vinci”, Francisco Tessainer parte de la premisa de que el verdadero Leonardo, el que quedó para la posteridad, en realidad era un sosías perfecto que se vio obligado a suplantarlo por diversas circunstancias.

Es desde ese punto de partida desde el que Tessainer reconstruye una vida davinciana menos diáfana y ejemplar de la que habitualmente se ha atribuido al magno hombre del Renacimiento.

Para empezar con esta revisión del personaje y su historia, Tessainer mezcla con indudable habilidad y buen ritmo elementos de la novela gótica tradicional con, sobre todo, los de la Picaresca.

En efecto, el relator de “El falso Da Vinci”, el suplantador del verdadero Leonardo Da Vinci, es un atormentado pícaro, un producto de la turbulenta Italia del Renacimiento, dividida en pequeñas ciudades-estado -Florencia, Milán, Roma…- donde la vida es precaria y violenta y no hay más moral, generalmente, que la del más fuerte según van variando las circunstancias.

Sin embargo, el relator es también el doble exacto de Leonardo Da Vinci. Una mezcla de reflejo de Narciso -así lo ve el verdadero Leonardo- y del temible “doppelgänger”. Ese ser que es reflejo exacto de nosotros mismos y que, según la tradición literaria germánica -bien alimentada por la novela romántica pura de principios del siglo XIX-, preludia nuestra muerte si por un acaso llegamos a verlo…

El verdadero Leonardo de Tessainer hace algo más que ver a su doble. Y la Muerte, desde luego, no tarda en hacer su aparición. Trastocándolo todo y dando lugar a la aparición del falso Da Vinci, que no es otro que el relator de la novela, que, desde la muerte de su doble perfecto, deberá sustituirlo, creando una Historia paralela a la que habitualmente se ha considerado hasta ahora la biografía más o menos oficial de Leonardo Da Vinci.

De ese modo Francisco Tessainer nos lleva durante unos cientos de páginas a un universo en el que el autor ríe y ríe con este gran pícaro que viene a mostrarnos que aquello que admiramos, esas grandes obras a las que rendimos pleitesía, o incluso esos misterios esotéricos de baratillo que han hecho millonario a más de un autor y a más de una editorial, podrían haber sido, en realidad, fruto de un estafador de siete suelas. Un verdadero depredador en todos los aspectos: en el sexual, en la comida, aún más en la bebida, en su afán de aventuras, de vivir al día…

Alguien de moral más que distraída ya completamente perdida, maquiavélico de un modo tal que hace aparecer al verdadero Maquiavelo -personaje secundario asiduo en la novela de Tessainer- como un tipo torpe, desmañado y, en definitiva, tan inofensivo como las trazas de padre de familia y atribulado marido con las que ha elegido reflejarlo el autor de “El falso Da Vinci”, que rompe así uno más de los muchos moldes con los que rompe su novela.

Así es, la mentira y el asesinato no son un obstáculo para que el imparable doble del verdadero y desaparecido Leonardo se abra camino de trapisonda en trapisonda, realizando las grandes obras atribuidas a su gemelo gracias al talento de otros que, como la mayoría de las víctimas de cualquier clase de timo, quieren creer que lo que se les cuenta -por inverosímil que parezca- es verdad. En este caso que tienen ante ellos a un genio de la Pintura, de la Arquitectura, de la Escultura, de la Ciencia Militar… y no a un estafador que sólo aparenta que sabe lo que sabe, nutriéndose de lo que roba a otros de un modo u otro.

Así nacen, una tras otra, todas las grandes obras de Leonardo: desde la Virgen de las Rocas o la dama del armiño, hasta el nunca concluido monumento ecuestre al padre de Ludovico Sforza -protector principal de Leonardo y, naturalmente, asiduo personaje en las páginas de la novela de Tessainer-, pasando por grandes proyectos como el puente de Constantinopla, obras maestras y enigmáticas como la Gioconda -que Tessainer reduce a algo casi cómico-, la propia Última Cena y, en fin, todo lo que produjo en vida, aparentemente, el verdadero Leonardo Da Vinci.

Esa es, en definitiva, la atrevida, a veces inquietante, ruta literaria que nos ofrece la novela de Francisco Tessainer García.

Un viaje cuya principal enseñanza parece ser contemplar la vida de Leonardo Da Vinic en clave de estafa. De la estafa que puede ser toda obra de Arte. Al menos en hipótesis. Más allá de las apariencias, de lo que hemos aceptado como tal por mero convencionalismo, obviando a todos los hombres y mujeres que la sombra del Genio, en este caso Leonardo, supo eclipsar para brillar más y mejor, para llegar a ser el mito en el que se convirtió con el tiempo.

Puede parecer un argumento manido, ya visto, incluso excesivo porque, independientemente de los numerosos ayudantes que pudieran tener figuras como Leonardo o Miguel Ángel (también personaje de la novela de Tessainer), es evidente que el talento personal, basado muchas veces en una poco común capacidad de trabajo, existió y sus logros no podrían achacarse a una estafa. No al menos a una de las proporciones de esa que sirve de eje a la obra de Francisco Tessainer.

Pero aún así ¿podemos resistirnos a considerar, siquiera por un instante, que las cosas no pudieron ser así y quedarnos tranquilos?.

La respuesta a esa pregunta es sencilla y su coste, gracias a la revolución digital que vivimos -equivalente a la que vivió Leonardo en su propia época con la extensión de la imprenta o del grabado- es casi ínfimo. Lo bastante como para no dejar de plantearse ese pequeño juego con Leonardo Da Vinci como víctima propiciatoria.

Quien dude todavía en hacer esa pequeña transacción debería reflexionar sobre el hecho, cierto, de que, sin duda, ha leído peores novelas, en las que, además, se ha maltratado bastante más a la figura de Leonardo que ésta firmada por Francisco Tessainer.

Eso debería ser más que suficiente como para dar un pequeño voto de confianza a esta novela y emplear unas cuantas horas de lectura no totalmente desaprovechadas en “El falso Da Vinci”.

 

 

Anuncios

Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Seguro que han leído un best-seller peor que éste: “El falso Da Vinci” de Francisco Tessainer García

  1. Antígono dijo:

    Interesante libro; una especie de novela picaresca “davinciana”.
    Ciertamente ni el pobre Da Vinci ni los pobres templarios (que bastante tuvieron con lo que les hizo pasar Felipe IV de Francia y sus esbirros) se han librado de ser la carne de cañón de novelas conspiranoicas y documentales de historia “alternativa” que tanto gustan al actual Canal de ¿Historia?, y como el tema vende, se les han endosado todas las cosas posibles desde el Descubrimiento de América hasta el de la Luna, o la invención de Internet.
    Por cierto, por el resumen, el personaje recuerda un poco al de Cagliostro, esa especie de timador y encantador de serpientes que logró engañar a reyes y nobles de la Europa de su tiempo.
    Un saludo, y como siempre, interesante reseña.

    • Estimado Antígono: gracias, como siempre, por la atenta lectura y el elogio a la reseña. Pues sí, así está el patio literario. Y hasta el de los ¿documentales?. “El falso Da Vinci” deja un poso raro tras su lectura, pero es como el buen vino bien bebido: no has perdido el tiempo degustándolo. Te gusten más o menos las, a veces, desesperantes, excesivas, aventuras del falso Da Vinci. La novela, en su estilo, hace pensar. Y eso, en estos tiempos, es una verdadera hazaña que merece éxito de crítica y esperemos que de público. Siquiera sólo sea para sacarnos de tanto “gran éxito” adocenado que, sin que nos demos cuenta, nos degrada lentamente, como una especie de aluminosis intelectual.
      Un cordial saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s