Lecturas para un centenario: “Iniciación de un hombre: 1917” de John Dos Passos y la Primera Guerra Mundial

Quizás hubiera sido mejor no seleccionar para esta nueva reseña mensual de “La novela antihistórica” la obra de John Dos Passos titulada “Iniciación de un hombre: 1917” de entre la multitud que los editores se están apresurando a sacar al mercado sobre la Primera Guerra Mundial, incluso antes de que se cumplan los cien años exactos de aquella conflagración que lo cambió todo y creó nuestro mundo actual.

Teniente alemán,1914. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Teniente alemán,1914. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Ese que resultaría irreconocible para aquellas personas que vivieron, y murieron a millares, desde el verano de 1914 hasta el año 1918.

“Iniciación de un hombre: 1917”, la novela autobiográfica de John Dos Passos sobre su experiencia como sanitario durante aquella “Gran Guerra”, habla de unos hechos alejados del comienzo de ese conflicto que, se supone, se conmemorará este año a partir del 28 de junio.

El título de la obra ya lo deja claro, nos habla de la iniciación de un hombre realizada en esa guerra en el año en el que los estadounidenses se deciden a entrar en ella, en 1917, desequilibrando la balanza de fuerzas a favor de los aliados, en contra de los Imperios Centrales, y acabando así con aquel conflicto en poco más de un año.

Por esa razón esta novela autobiográfica sería ya una lectura poco recomendable para aquellos lectores que quieran conmemorar el centenario de la “Gran Guerra” leyendo algo que no les haga perder ni tiempo ni dinero.

Desde luego podría parecer mucho peor, en principio, que otra novela muy similar escrita por el cronista literario, prácticamente indiscutible, de esa Primera Guerra Mundial. Es decir: “El teniente Sturm” de Ernst Jünger, que el sello editorial Tusquets se ha apresurado, al igual que la independiente Gallo Nero con “Iniciación de un hombre: 1917”, a sacar al mercado.

Sin embargo, convendría no dejarse llevarse por el fetichismo de una fecha, 1917, para descartar la oportunidad de leer la novela de Dos Passos dándole prioridad sobre la de Jünger.

En efecto, “El teniente Sturm” es una especie de resumen de las dos grandes obras de Jünger sobre la Primera Guerra Mundial en la que sirvió primero como voluntario y más tarde como oficial: sus “Diarios”, donde narra con precisión quirúrgica, verdaderamente escalofriante, todo lo que vio durante la “Gran Guerra”, día a día, desde 1914 a 1918, y su versión literaria recopilada, también por Tusquets, en “Tempestades de acero”.

Sin embargo, “El teniente Sturm” es casi atemporal por lo que se refiere a la fecha en la que se desarrolla lo que nos narra.

Así es, podría, perfectamente, estar describiendo hechos de 1915 como hechos de 1917 o 1918. Eso por una parte. Por otra hay otros argumentos que no darían ninguna prioridad a la novela de Jünger sobre la de Dos Passos.

En efecto, sólo para empezar, el enfoque de “El teniente Sturm” es muy similar al de “Iniciación de un hombre: 1917”.

Así es, la novela de Dos Passos, tan autobiográfica como la de Jünger, describe, al igual que ésta, la mezcla de sentimientos encontrados de hombres cultos y refinados ante el espectáculo de la matanza mecanizada que ambos contemplan desde posiciones distintas, desde lados opuestos de la larga línea de trincheras que divide Europa por la mitad desde 1914.

Tanto Martin Howe como el teniente Sturm, los alter egos literarios, respectivamente, de Dos Passos y Jünger, contemplan la guerra con una mezcla de horror y como una aventura peligrosa que les dirá algo sobre ellos mismos que quieren descubrir, que no pueden seguir ignorando.

Soldado del regimiento escocés de Londres, 1917. Fabrcante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Soldado del regimiento escocés de Londres,1917. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

La conclusión a la que llegan Howe y Sturm es que la “Gran Guerra” es una matanza absurda entre naciones educadas, civilizadas y, sobre todo, dotadas de un enorme poder de destrucción gracias al avance y desarrollo de la Ciencia que se ha producido en esos países a lo largo del siglo XIX.

Tanto Sturm-Jünger como Howe-Dos Passos se sienten hastiados, anuncian la ruptura de esquemas sociales que seguirá a la “Gran Guerra” donde todo es ya banal, intranscendente y no hay normas morales victorianas, ni eduardianas, pues todas ellas han quedado transgredidas por la salvaje guerra de trincheras que Sturm contempla desde primera línea como oficial de Infantería de asalto y Martin Howe como miembro de un equipo de sanitarios que acompañan a las tropas estadounidenses a Francia.

Los relatos que Sturm escribe y lee a los oficiales con los que ha formado una informal tertulia, muestran el hundimiento de ese mundo que va a ser barrido por esas tempestades de acero que aniquilan millones de seres humanos durante cuatro años en una guerra que no parece ir a ser ganada por ninguno de los bandos contendientes.

Resulta difícil no ver los ambientes que refleja Jünger, en esos relatos dentro del relato que presenta a través de su alter ego Sturm, como una especie de cuadros propios del Surrealismo, del Cubismo, del Expresionismo abstracto, en fin, de cualquier vanguardia artística de las muchas que gritaron a un mundo horrorizado en 1919 que, sí, en efecto, todo era absurdo pues todo tenía que ser absurdo después de lo ocurrido entre 1914 y 1918.

Dos Passos, a través de las experiencias de Martin Howe, hace un recorrido similar. Especialmente en episodios como la noche en blanco que Howe pasa en París, sumergiéndose en ambientes próximos a la prostitución, más o menos sórdidos, que él rechaza, prefiriendo aislarse en una ensoñación romántica sobre una mujer ideal hasta que el sueño le vence en los jardines ante la catedral de Notre Dame.

Algo similar ocurre en otro punto de la novela, levemente censurado en las primeras versiones de la obra según nos dice la nota del editor de Dos Passos que el editor español ha añadido a esta nueva versión de 2014. Es decir, aquel instante de la novela en el que, cerca de la línea del frente, Howe se hace preguntas muy similares a las que se hace Sturm cuando está esperando órdenes ante un crucero con un Jesucristo semidestrozado por las inclemencias del tiempo y de la guerra y coronado con alambre de púas en el lugar en el que antes había tenido su corona de espinas.

Howe pregunta mentalmente a esa representación de Cristo que qué opina él de todo aquello, para después ver cómo un soldado francés de línea, el típico “poilu”, rompe la formación y se dedica a patear la base del crucifijo hasta que éste cae al barro en medio de una carretera barrida por la lluvia.

Sin embargo, hay algo que, finalmente, hace más recomendable, pese a la fecha en el título -1917-, la novela de Dos Passos a quienes, después de todo lo dicho, no sepan si elegir entre leer “El teniente Sturm” o “Iniciación de un hombre: 1917”.

Se trata del modo en el que Dos Passos estructura su relato. Así es, “Iniciación de un hombre: 1917” parte de una premisa inicial tal vez superior a la de “El teniente Sturm”, que es visible en la novela incluso cuando Howe está aún en Estados Unidos, a punto de coger el barco que lo va a llevar al frente occidental. Esa premisa, que es más bien un eje, una afirmación rotunda en torno a la que gira toda la novela, es la de que esa “Gran Guerra” será sencillamente una matanza absurda, un horror desencadenado sin sentido aparente y eso es justo lo que “Iniciación de un hombre: 1917” mostrará a lo largo de sus poco más de cien páginas hasta llegar a las finales, en las que Howe-Dos Passos, ayudado por su compañero de correrías, Tom Randolph, expone, con claridad y minuciosidad, qué es aquella guerra mientras lo debaten con varios oficiales franceses completamente desencantados de todo. Criaturas ya más de la década de los “locos veinte” que del ordenado mundo decimonónico que se lanza a la matanza y la destrucción mutua en el verano de 1914.

En efecto, ese último diálogo de “Iniciación de un hombre: 1917” es de una claridad meridiana y dota de un sentido coherente a todo aquello a lo que Martin Howe ha estado tratando, a su vez, de dar un sentido coherente a medida que lo vive. Desde la conversación con una joven mujer que encuentra justificado odiar a los alemanes, hasta los distintos episodios bélicos -bombardeos inmisericordes, ataques aéreos, ataques con gas…- que irá sufriendo con una mezcla de asombro y de horror.

Sargento de Infantería británico, 1916. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Sargento de Infantería británico,1916. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Los americanos presentes en esa conversación -es decir, Martin Howe y Tom Randolph-, describen como un engaño la entrada en guerra de los Estados Unidos en 1917, y los franceses, a su vez, desde distintos puntos de vista ideológicos que van del Cristianismo primitivo hasta el Anarquismo, señalan que todo eso, la guerra en sí, es producto de una monstruosa manipulación por parte de unas oligarquías que se están disputando un botín que escasamente beneficiaría a las principales víctimas del asunto. Es decir, los que están muriendo entre el barro de las trincheras.

Es posible que ideológicamente, desde una perspectiva conservadora, se pueda rebatir ese punto de vista en el que acaban por coincidir los oficiales franceses y los americanos representados por Martin Howe y Tom Randolph. Sin embargo, desde un punto de vista objetivo, histórico, incluso, si se quiere, académico, es difícil encontrar otra explicación al porqué de la “Gran Guerra”. Y ese es precisamente el gran valor de “Iniciación de un hombre: 1917”. Algo que no acaban de aportar otras obras como “El teniente Sturm”, entretenidas en describir los hechos y las sensaciones destructoras que provocan en quienes las leen, pero sin buscarles una explicación clara. No al menos una tan clara como la que cierra, se podría decir que magistralmente, la novela de John Dos Passos sobre la Primera Guerra Mundial.

Eso es, precisamente lo que da a “Iniciación de un hombre: 1917” un valor añadido tanto sobre la obra de Jünger, como sobre otras muchas que circulan, y van a circular, al calor de ese centenario que va a eclosionar, tras meses de precalentamiento, dentro de ocho días, cuando se cumplan los cien años juntos del asesinato del archiduque Francisco en Sarajevo.

Ni la poesía de Sasoon, ni las metáforas de fantasía épica de Tolkien sobre la tierra devastada por la “Gran Guerra”, condensadas años después en la trilogía de “El Señor de los Anillos”, ni la, por lo demás, gran obra de Jünger, parecen ser capaces de superar la sinceridad, la autenticidad visceral con la que, después de todo, hablan los personajes de Dos Passos que, de hecho, se adelantan en años a la reflexión histórica sobre eso que ahora llamamos “Primera Guerra Mundial” y dan de ella y del sentido que tuvo, de las razones que la hicieron posible, la versión más ampliamente aceptada tanto entre los historiadores como en los medios de difusión masivos. Como el cine o novelas bestseller, como las que Anne Perry ha ambientado en ese conflicto desde la distancia que daban sobre él las últimas décadas de aquel siglo XX que empezó con el estallido brutal del verano de 1914.

Todo ello, en conjunto, es, o debería de ser, una buena razón para ayudar a decidirse a aquellos lectores que, con razón, no sepan qué elegir entre las tempestades de papel acerca de la Primera Guerra Mundial que se nos han venido encima en estos últimos meses.

Los que puedan elegir, los que dispongan de tiempo más que suficiente para leerlo todo o casi todo, podrán establecer un orden que, perfectamente, podría ir desde la obra de Jünger, siempre muy recomendable, hasta la de Dos Passos, pasando por muchas otras.

Instructor de vuelo estadounidense,1918. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Instructor de vuelo estadounidense,1918. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colección Reding

Los que no puedan elegir, o disponer de ese tiempo, deberían ir directamente a “Iniciación de un hombre: 1917”. Muy probablemente, de entre todas las novelas sobre la “Gran Guerra” hoy disponibles, será la que les deje un mejor recuerdo, una imagen más nítida de aquellos hechos históricos que ahora cumplen cien años.

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Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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4 respuestas a Lecturas para un centenario: “Iniciación de un hombre: 1917” de John Dos Passos y la Primera Guerra Mundial

  1. Antígono dijo:

    Interesante novela, y magnífica reseña, como siempre; habrá que estar atento para no perdérsela ante la marabunta de libros sobre la Primera Guerra Mundial que ya está entre nosotros (en algunas librerías se han agotado hasta los ensayos sobre este conflicto), entre las novelas he visto en los estantes se halla la de Tarabas de Joseph Roth que se centra en el frente oriental de este conflicto, concretamente en la Rusia zarista que acabará desmoronándose ante los envites de la Gran Guerra, y (del mismo autor) La Marcha Radetzky, aunque en este caso es más amplia en el tiempo y narra la situación del imperio austro-húngaro desde la batalla de Solferino hasta la Primera Guerra Mundial, todo bajo el prisma de los ojos de una familia noble.
    Supongo que a medida que pase el tiempo aumentará el tonelaje de papel escrito sobre esta guerra.

    • Gracias Antígono, por tu atenta lectura de la reseña y por los datos que das que, supongo, serán del agrado de todos los que pasen por aquí buscando algo que les ayude a decidirse para elegir entre tanta “tempestad de papel” sobre la “Gran Guerra”.

  2. alkibla dijo:

    Estupenda reseña. La I .G.M. fué, sin duda, la madre de todas las convulsiones que se desarrollaron durante la primera mitad del siglo XX y sin duda alguna el generador de todos los conflictos, por derivación sucesiva, de los actuales tiempos, especialmente el conflicto de Oriente Medio. Los sustentadores de las teorias de la conspiración señalan que el autentico objetivo de la I G.M. fué la desestabilización del Imperio Ruso, sustituido finalmente por unos revolucionarios sufragados “casualmente” por los mismos que financiaban a ambos bandos y que , finalmente, provocaron la rendición de los Imperios centrales al cortarles el credito financiero. Por eso los nacionalistas alemanes culpaban de la derrota a la Banca judia y a la influencia de los bolcheviques. En la estupenda novela de Pasternak “Doctor Zhivago” refleja algo de esto. El análisis social y moral que menciona en la novela de Dos Passos representalo que las novelas de Camus treinta años despues. Y es que fué el comienzo de una titanica lucha por el poder absoluto que todavia se efectua en nuestros dias, con los mismos contendientes.(!que casualidad!)

    • Estimado Alkibla: gracias por los elogios a la reseña y por este aluvión de datos sobre la Primera Guerra Mundial, sus consecuencias, sus tramas más o menos ocultas, etc… que nos ofreces. Dentro de cuatro días vamos a tener hasta hartarnos de debates sobre la cuestión y demás… ¡Y esto no ha hecho más que empezar!

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