“Españoles: ¿Franco ha muerto?”. Un análisis de “Ha vuelto” de Timur Vermes y una comparación con “Si levantara la cabeza” de Daniel Vázquez Sallés

Las comparaciones son odiosas, por supuesto, pero, a veces, necesarias, e incluso inevitables.

Ese sería el caso de “Ha vuelto” y de “Si levantará la cabeza”. A la primera de esas dos novelas, firmada por Timur Vermes, corresponde el mérito de ser una valerosa apuesta -recompensada por el éxito de público y crítica- relativamente original y arriesgada al atreverse a echar a la cara de la autosatisfecha, y, hasta cierto punto, mojigata, sociedad alemana -y europea en general- algunos fantasmas del pasado que estarían menos enterrados de lo que se cree, o se quiere hacer creer.

Hitler votando en las elecciones de 1933. " L´Illustration", 11 de marzo de 1933. Ejemplar de La colección Reding

Hitler votando en las elecciones de 1933. ” L´Illustration”, 11 de marzo de 1933. Ejemplar de La colección Reding

En efecto, probablemente desde los tiempos de Swift y Voltaire no había cruzado el panorama literario occidental un libro tan provocativo como “Ha vuelto”.

El eje en torno al cual gira esta novela es, ni más ni menos, que la inopinada resurrección de Hitler en la Alemania del año 2011.

Con una premisa así ya es de imaginar que Vermes se ha arriesgado lo suyo al sacar a la palestra, de nuevo, a ese monstruo que aún traumatiza la memoria colectiva alemana y, además, dando a su personaje central, Adolf Hitler redivivo, barra libre, por así decir, para volver a las andadas.

No puede decirse lo mismo del equivalente español de ese “boom” literario, según parece rápidamente encargado por Ediciones Destino a Daniel Vázquez Sallés para, en un tiempo verdaderamente record, lanzarlo al mercado.

Me refiero a la obra de apenas cien páginas titulada “Si levantará la cabeza” en la que este periodista y escritor trata de imaginar qué pasaría en España si Franco, de algún modo, no exactamente similar al Hitler de “Ha vuelto”, volviese a la vida.

Para saber porqué “Si levantara la cabeza” no llega a la gran altura hasta la que sube la historia imaginada por Timur Vermes en “Ha vuelto”, lo más razonable es empezar esa odiosa, pero inevitable, comparación por un análisis de esta última novela.

Lo primero que se puede decir de “Ha vuelto“ es que Timur Vermes es implacable. Algo a lo que le ayuda bastante el haber elegido a Adolf Hitler en persona como narrador de toda la trama de la novela.

Partiendo de ese punto, a Vermes le resulta fácil dejar que el monstruo se defina por sí solo en unos términos que primero dan risa y luego miedo, cuando se cae en la cuenta de que ese ser existió y pensaba, realmente, de ese modo. Con las consecuencias de las que cualquiera sabe, hasta en sus más horribles detalles, sin ser un experto en el tema.

Vermes describe por esa vía a un ser obsesivo, observador, convencido de que está llamado a ejecutar una gran misión -salvar a Alemania- por unas fuerzas más o menos inmateriales -la “raza” alemana, la Nación-, fundamentalmente falto de escrúpulos y manipulador.

Ese despliegue comienza apenas se pasa la primera hoja de “Ha vuelto” para descubrir que Adolf Hitler, apestando a gasolina pero en un estado de salud general bastante bueno, acaba de despertarse en un desaliñado descampado del centro de Berlín, no demasiado lejos del punto en el que su fiel ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, cumplió la última voluntad del Hitler histórico. Es decir, incinerar su cadáver y el de su mujer, Eva Braun, una vez que se han suicidado para no caer en manos de los aliados que, desde el Oeste y el Este, están reduciendo Berlín a escombros para poner fin a la que conocemos como Segunda Guerra Mundial.

Hitler recibido a su regreso a Berlín por una guardia de tropas de asalto del partido nazi. "L´Illustration", 11 de marzo de 1933. Ejemplar de La colección Reding

Hitler recibido a su regreso a Berlín por una guardia de tropas de asalto del partido nazi. “L´Illustration”, 11 de marzo de 1933. Ejemplar de La colección Reding

Ese Hitler inopinadamente vuelto a la vida con la misma edad que tenía cuando, se supone, se ha suicidado, regresa fiel a sí mismo. De ello da buena prueba su discurso, en monólogo interior, acerca del modo en el que se debía practicar una política de destrucción total del Reich alemán antes que permitir dejar algo detrás que pudiera ser usado por los aliados. Por ejemplo las puertas de las casas, que deben ser destruidas en todos sus elementos constitutivos: hoja de madera, adornos, apliques, picaporte, tornillos del picaporte, incluso las astillas producto de la destrucción de dichas puertas…

A partir de ese punto en el que el Führer se descubre vivo de nuevo, con sólo un ligero dolor de cabeza cada vez que recuerda su pistola, ante un Berlín no tan destruido como él y sus obsesiones malsanas esperaban, comienza el auge de este personaje que, en principio, está completamente fuera de lugar en el año 2011. Cosa que demuestra durante el corto paseo que le conduce desde el lugar en el que, al parecer, se ha echado una siesta de unos setenta años. Primero confundiendo a unos chavales seguidores del Real Madrid que juegan a fútbol en el descampado con miembros de sus fieles Juventudes Hitlerianas, después chocando con un malhumorado ciclista y así sucesivamente hasta recalar en un kiosko de prensa de ese parque, donde su dueño lo toma -entre divertido y maravillado- por un actor que interpreta al dictador en alguna serie de TV, película o documental que se está rodando en aquel lugar tan próximo a los escenarios de los bien conocidos hechos que dan fin a la Segunda Guerra Mundial.

Hitler, ensimismado en su retórica, incapaz de asumir que el III Reich ha desaparecido, divierte con su actitud al kioskero, que se convierte en su protector, facilitándole un primer refugio en el kiosko, café, barritas energéticas que el dictador asocia con raciones militares de emergencia, y, lo más importante de todo y en torno a lo que gira toda la novela: un contacto con dos productores de Televisión, cuando el kioskero descubre, asombrado, que su irregular huésped, pese a interpretar el papel de Hitler mejor que el mismísimo Bruno Ganz en “El hundimiento”, no tiene trabajo como actor en ese medio.

Gracias a esa concatenación de hechos, el Adolf Hitler redivivo comienza a recorrer, en etapas resumidas, las recorridas por el que existió realmente antes del suicidio… o comienzo de una larga siesta de setenta años según la versión de los hechos de Vermes. Es decir, de la casi indigencia hasta las más altas cotas del éxito después de tomar el liderazgo de un grupo que le apoya, en algunos casos, con el mismo fanatismo del que hizo gala, por ejemplo, Joseph Goebbels.

En efecto, lo primero que hace Hitler es limpiar sus ropas en una conocida cadena de lavanderías erigida por un antiguo emigrante turco. Nada que incomode al Hitler redivivo, que lo único que piensa de esa presencia turca en Alemania es que es algo perfectamente lógico, dada la alianza existente entre Alemania y Turquía durante la Primera Guerra Mundial y la necesidad de mano de obra que, desde su punto de vista, debía padecer una Alemania que, de un modo más o menos vago, él aún cree en guerra hasta que va descubriendo los límites de la realidad -nuestra realidad- en la que ha despertado tras un largo sueño de setenta años.

Todavía vestido con la ropa que le ha prestado el kioskero -una camisa de cuadros, unos vaqueros…-, que él adapta a una versión entre “techno-punk”, hipster, fascistoide y la estética tristemente conocida de los “homeless”, tendrá su primera entrevista con Sensenbrik y Sawatzki, los dos productores de MyTV, fieles servidores de la señora Bellini, principal ejecutiva de esa empresa.

De ahí saldrá que ambos productores confirman que, tal y como les ha dicho el kioskero, Adolf Hitler redivivo se interpreta a sí mismo de maravilla y puede ser todo un filón de oro para MyTV.

Desde ese punto el Hitler redivivo comienza un ascenso relámpago apoyado por la señora Bellini -una bella italiana de mediana edad-, Sensenbrik -un ejecutivo más o menos agresivo, pero más timorato de lo que parece- y un entusiasta y joven Sawatzki, historiador y filólogo que ha acabado trabajando para la Televisión y que, poco a poco, toma un camino que le lleva a convertirse en una reedición de Goebbels para este Hitler vuelto a la vida.

En efecto, sin cambiar apenas su discurso, Adolf Hitler se mete en el bolsillo a la productora, a la audiencia -sobre todo vía You Tube- y en general a todo el que se cruza en su camino. Aprovechando incluso la confusión que crea en los supuestos herederos de sus ideas en la Alemania actual, a los que, sin embargo, él mismo denigra, principalmente por la hipocresía y blandura con la que sostienen una versión descafeinada de lo que fueron las ideas nazis.

Hitler consagra los nuevos estandartes de las milicias del partido nazi. "L´Illustration" 19 de septiembre de 1938. Ejemplar de La colección Reding

Hitler consagra los nuevos estandartes de las milicias del partido nazi. “L´Illustration”, 19 de septiembre de 1938. Ejemplar de La colección Reding

En general, como ya he dicho, esta novela de Vermes, apoyada en esos cimientos que acabamos de considerar, es muy contundente, en las partes y en el conjunto de la obra. Así, “Ha vuelto” no se recata en mostrar todas las vergüenzas y debilidades de la actual clase política alemana. Desde la canciller Merkel y su pasado en la Alemania comunista, hasta un SPD indeciso, como distraído, y, sobre todo, acomodaticio, pasando por unos derechistas y extremaderechistas que también se llevan su ración de burla y desdén.

Pero eso no es lo más duro del mensaje de Vermes: la conclusión inevitable para los lectores de “Ha vuelto” es que la sociedad alemana -y vale decir la del resto de Europa con más o menos matices-, en su forma actual, está preparada para que un demagogo como Hitler se haga con ella, con sus resortes mentales, gracias a un discurso esquinado pero sin ambages, directo y con soluciones radicales que el gran público -el que se cuenta por millones en You Tube y por esa razón es alabado en los grandes medios de comunicación- adopta encantado, sin discriminar nada, atendiendo sólo a los impulsos primarios que el Hitler redivivo maneja tan bien como el Hitler que realmente existió hasta 1945.

En definitiva, Vermes se atreve a recordarnos con “Ha vuelto” que la desnazificación no fue tan escrupulosa ni tan exitosa como se ha pretendido, que hay indicios inquietantes como los que en los años setenta se encargaron de recordar obras para el gran público como “Odessa”, o el terrible viaje a la mente del monstruo expuesto en la ucronía de Norman Spinrad titulada “El sueño de hierro”.

¿Hay algo de eso en “Si levantara la cabeza” de Daniel Vázquez, la otra novela que ya he aludido desde el comienzo de esta reseña?.

La respuesta a esa pregunta es más un “no” rotundo que un “sí” también rotundo. No hay duda -no debería haberla al menos- acerca de que “Si levantara la cabeza” tiene, más o menos, las mismas intenciones que “Ha vuelto”. Daniel Vázquez, desde luego, nos muestra un Franco esperpéntico -el adjetivo viene varias veces a la cabeza del que lee la novela y Vázquez lo aplica en alguna que otra ocasión- y unos seguidores igual de lamentables, o de inquietantes, que los que asisten al Hitler de “Ha vuelto”.

No hace falta hablar mucho del conde de Atapuerca, mano derecha del Franco revivido -habitualmente designado como Paquito por su cuidadora y por el narrador omnisciente de la novela- para darse cuenta del destrozo que Daniel Vázquez está dispuesto a hacer en las filas de cierta derecha española. O, por poner otro ejemplo, tampoco hace falta para saber eso fijarse mucho en los asesores de imagen gemelos que tratan de vender como producto político a “Paquito”, Maremar y Maremir, a medio camino entre los Hernández y Fernández de Tintín, un par de hipsters raricos y, sobre todo, evocadores de cierto polémico asesor de imagen de algunos políticos de esa Derecha española tan recalcitrante.

Esos y otros personajes de “Si levantara la cabeza” son total, y sangrantemente, reconocibles, hasta por el apellido, para los que, por ejemplo, siguen la actualidad política en España y, sobre todo, las tertulias del llamado TDT Party. De hecho, algún ex-presidente español de derechas es mentado en “Si levantara la cabeza” con nombres y apellidos -José, María, Aznar- y descrito en una, en efecto, esperpéntica situación -en los sotanos del Museo de Cera de Madrid, junto con algunas figuras celebres desechadas recientemente- departiendo con el clon del dictador Franco protagonista de la novela, profesándose mutua admiración por sus respectivas carreras políticas.

Hitler a bordo de su característico "Mercedes", en Colonia. "L´Illustration" 4 de abril de 1938. Ejemplar de La colección Reding

Hitler a bordo de su característico “Mercedes”, en Colonia. “L´Illustration”, 4 de abril de 1938. Ejemplar de La colección Reding

Sin embargo, la lectura final de “Si levantara la cabeza” dista mucho de la que se puede hacer a partir de “Ha vuelto”. Donde Timur Vermes osa decir que la Extrema Derecha habita entre nosotros, dispuesta a volver en cualquier momento, a conseguir fieles adeptos, decepcionados de la imprecisión de la Política actual, víctimas del resentimiento social que crea un Neoliberalismo económico rampante, ahí Daniel Vázquez calla. Así las cosas, la conclusión, simple y llana, que pueden sacar los lectores de “Si levantara la cabeza” es que estas ideas de resurrección de los fascismos de entreguerras en su lamentable versión hispana son, como mucho, cosa de una pandilla de nostálgicos extremistas medio pirados, malavenidos entre ellos y bastante arruinados en cuanto a la financiación de su delirante programa político.

Es cierto que en el libro de Vázquez Sallés hay alguna insinuación en sus primeros compases acerca de que la Derecha llamada “civilizada” -aludida por uno de los personajes principales de la novela por sus siglas de referencia española: PP- ha demostrado que no hace falta recurrir a viejos métodos -guerras civiles, fusilamientos, represión leonina durante décadas, etc…- para conseguir los resultados apetecidos. Sin embargo, hecha esa fugaz alusión, todo en “Si levantara la cabeza” parece girar -aún sin pretenderlo su autor, como se deja ver en muchas de las entrevistas promocionales del libro- en torno a demostrar que esa derecha montaraz es cosa de un grupo de chiflados que no van a ninguna parte y son incapaces de conseguir, siquiera, un catering con un vino decente y un buen jamón.

Todo es opinable, claro está, sin embargo, una persona con unos medianos conocimientos de Historia puede darse cuenta en la España de 2014, con sólo conectarse a determinados periódicos, a determinadas tertulias de radio y televisión, del descaro con el que hoy, en nuestra realidad de 2014, hablan determinados comentaristas -apenas niños o aún no nacidos, cuando la dictadura franquista era un hecho, terminal, pero hecho al fin y al cabo- haciendo uso de un discurso demasiado similar al de aquellos que en 1939 prefirieron sublevarse contra la Segunda República y provocar una sangrienta guerra civil y un régimen de excepción del que el país aún no se ha recuperado enteramente.

Y ahí, la verdad, queriéndolo o no el autor de “Si levantara la cabeza”, esa novela no entra ni parece querer entrar en los pasajes escabrosos de esta cuestión, como sí lo hace el “Ha vuelto” de Timur Vermes, dejándolo todo en la impresión de que la vuelta de un régimen como el franquista a España sería sólo cosa de un grupo de decadentes chiflados. Es decir, realmente nada de lo que haya que preocuparse.

Cualquier persona avisada y con algo de memoria sabe -o debería de saber- que esa conclusión de “Si levantara la cabeza” como una aventura de unos pocos pirados más o menos trasnochados no es cierta pues una gran parte de la derecha española sigue respondiendo a los mismos nombres de quienes acapararon inmensas cotas de poder en empresas, en la Política, en Economía -también por supuesto en el mundo editorial y en los medios de comunicación…-, durante y gracias al Franquismo, y siguen exactamente, con muy escasas variantes, donde estaban en el año 1975. Es decir, con poder suficiente para comprar voluntades y callar voces demasiado discordantes por medio de ejemplos tan evidentes como las nuevas leyes de Seguridad Ciudadana, leyes mordaza, etc…

Una buena prueba de que el Franquismo sociológico en la España actual no es sólo una inocua y risible farsa como la que, en definitiva, de manera voluntaria o no, pretende colocar a los lectores “Si levantara la cabeza”, es que, en la España actual, hay que irse, al menos de momento, hasta los medios independientes de las grandes empresas para encontrar una novela satírica de política-ficción que, más o menos discutible, se atreve, al menos, a embestir la cuestión de frente, de un modo más próximo a la impagable, y valerosa, sinceridad del “Ha vuelto” de Timur Vermes.

En efecto, recientemente José Luis Moreno Malagón ha publicado una obra, “El caso del secuestro de Rajoy y Rubalcaba”, que, según parece, sin pretender ser “Ha vuelto” o “Si levantara la cabeza”, juega, podríamos decir, en un terreno similar. Sobre todo al de Timur Vermes. Es decir, el de una crítica contundente, y a veces hasta bastante desabrida, de la llamada “clase política” actual en su versión, quizás, más lamentable -es decir, la española- a través de satirizarla por medio de una situación tan inverosímil como la resurrección de Hitler o la creación de un clon de Franco.

A saber: secuestrar y encerrar en un “zulo” al actual presidente de la oposición y al actual presidente español, más que nada por su inutilidad aparente y para poner, por las bravas, fin a la deriva política, social y económica que el ciudadano de la calle -representado por el ramillete selecto de los secuestradores- percibe, más allá de la ceguera de esa clase política, obturada visualmente por eso que se llama “visión en túnel”. Es decir, la incapacidad de percibir la realidad en términos de empatía, de comprensión de la situación de las personas que están más allá del propio grupo profesional o social.

¿La novela de José Luis Moreno Malagón está a la altura de “Ha vuelto”, supera, por mucho, la timidez fundamental, estructural, con la que, al fin y al cabo, está escrita “Si levantara la cabeza”?.

Portada de "El secuestro de Rajoy y Rubalcaba". Cortesía del autor

Portada de “El caso del secuestro de Rajoy y Rubalcaba”. Cortesía del autor

Bien, la respuesta a esas preguntas sería más un “sí” que un “no”, pero eso es algo que deberá juzgar personalmente cada lector o lectora. Lo que desde luego sí es un hecho objetivo es que la novela de José Luis Moreno Malagón no se corta, no se para en barras, a la hora de denunciar una situación política bastante lamentable que Daniel Vázquez Sallés, por las razones que sea, es incapaz de percibir completamente. O al menos de describir con más contundencia en “Si levantara la cabeza”.

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Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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9 respuestas a “Españoles: ¿Franco ha muerto?”. Un análisis de “Ha vuelto” de Timur Vermes y una comparación con “Si levantara la cabeza” de Daniel Vázquez Sallés

  1. Félix dijo:

    Magnífica reseña. Esos temores son fundados. Pero, por otra parte, no creo que los poderosos actuales necesiten tales medios para controlar y sojuzgar a la población. Ya lo hacen tras una máscara democrática. Hace ya tiempo, en otro blog que tengo, dejé un post a modo de pequeña ficción en el que expresaba inquietudes similares a las que tu expones en esta reseña. Te remito a él: http://blogdefelixmoralesprado.blogspot.com.es/2011/04/fabula-siniestra.html Saludos y enhorabuena por el blog

    • Estimado Félix: gracias por las felicitaciones, por la parte que me toca, y gracias por el enlace a ese relato inquietante pero literariamente prometedor que regalas al éter. Esperemos que caiga en manos hábiles y que algún editor valiente se atreva a publicar lo que salga de ellas y tenga mucha suerte y muchos lectores y no nos quedemos con un “sí es no es” y muy lejos del “Ha vuelto” de Timur Vermes que en eso no parece que seamos la Alemania del Sur de Europa de la que nos habla la propaganda hoy en boga.

  2. alkibla dijo:

    Por dios, Don Carlos, no puede ser mas oportuna su reseña, en medio del vendaval que se esta levantando provocado por las elecciones al parlamento europeo. Los foros bullen, y se pueden pescar perlas notables. Procuraré hacerme con esa amable distopia que parece profética.
    Saludos cordiales.

    • Bienvenido por aquí de nuevo estimado Alkibla, tras una larga ausencia. Desde luego eso del “pasado muerto” es un tópico de la peor especie, especialmente para países como España, aún por reconciliar con su Historia de los último setenta años.
      Algo patente, como bien dice vd. en las “perlas” que nos regalan los foros, mass media, etc… tipo tomar por el “Frente Popular” revivido a cualquier opción política que no sea un PSOE domesticado y desfondado y por lo tanto inofensivo para los que se siguen viendo -y en gran medida, son- los amos del cortijo que ellos creen es España.
      Lo de la novela de Vázquez es particularmente sangrante. Apenas ha tenido promoción. Yo me atrevería a intuir que algún ejecutivo editorial, o aún más arriba, con unos reflejos muy bien entrenados en cierta sociología española que sigue anclada en 1936 -por lo que pudiera pasar- ha parado los pies a esta ya de por sí inofensiva obra que, comparada con los atrevimientos y audacias de Timur Vermes, se queda en nada. Todo un recuerdo de que aquí los límites están marcados y bien marcados y los herederos -ideológicos o naturales, o ambas cosas a la vez- de quienes erigieron un imperio -mediático, de tomate en salsa, de cuadernos escolares, de lo que sea…- con Franco y gracias a Franco no están dispuestos a que la memoria de “Ese hombre” sea vilipendiada, convertida en objeto de mofa, befa y escarnio por juntaletras de segunda división o por quien sea. Menos aún que lo ponga en su sitio la Historiografía o la llamada “novela histórica”. Es decir, un jeta que provocó una guerra civil devastadora, aisló a su país del concierto de las naciones civilizadas, lo convirtió en una finca privada y sobrevivió a basa de sacarle lustre a las botas de los vencedores de su antiguo aliado Adolf… Lo que se dice, visto así, una vida ejemplar.
      El que esté por esa labor ya sabe que no tiene nada que hacer en la antesala de un editor. Y si pasa ese filtro ya se encargarán “los otros” de que no transcienda al “prime time”. Faltaría más.
      Lea y compare. Ya me contará.
      Un saludo cordial.

  3. alkibla dijo:

    Aunque no comento, me suelo pasar por su blog con asiduidad para desintoxicarme de las tonterias que se leen por ahí, como me sucede ahora, que vengo muy perjudicado de leer la bazofia que publica Perez Reverte en su pagina bajo la etiqueta “Una historia de España”, que ya va por la entrega XXVI, a lo Dumas.! Valgame el señor, vaya monton de tópicos e insensateces !

  4. alkibla dijo:

    Eso si que es franquismo sociológico, muy en la sintonia de ministrillos milagreros y parafascistas que nos atormentan como garrapatas.

    • Estimado Alkibla: en fin, si por lo menos lo que se dice aquí sirve para desintoxicar habrá que decir algo es algo. En cuanto a las insensateces del citado académico, los mencionados ministrillos, etc… esperemos que no les quede cuerda para mucho rato ni a uno ni a otros. Lo cierto es que este país ya no puede permitirse cosas así y, parece, al menos parece, que la paciencia de una significativa parte del público ya se va agotando como lo han demostrado últimamente con unos votos que han levantado oleadas de pánico. Cosa realmente llamativa teniendo en cuenta que los votos, en una verdadera democracia, no deberían asustar salvo a los insensatos que empujan a los votantes a opciones tan supuestamente indeseables. El artículo de la cuarta página de hoy en “El País” era una verdadera revelación del clima que se empieza a vivir, entre la esperanza de algo mejor y el desconcierto que causa un miembro del partido gobernante preocupado porque de sumar sus políticas de recortes más la desesperación generalizada que causan les sale que volvemos a la casilla de 1933. ¿Y qué esperaban?. Habrá que concluir que estos neocon son de alcances realmente limitados.

  5. Nora López dijo:

    Me gustó mucho su comentario, es una novela muy actual si vemos ahora el caso Trump y la situación que vive España
    AntenapezTV – VIDEO COMPLETO DE LA AGRESIÓN NAZI EL 20N EN… | FacebookVIDEO COMPLETO DE LA AGRESIÓN NAZI EL 20N EN PLENO CENTRO DE MADRID A UN SIN TECHO QUE GRITO “FRANCO ASESINO”

    La concentración convocada por Fuerza…www.facebook.comhttps://www.facebook.com/AntenapezTV/videos/1178720505552066/

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