Léase antes de leer “Inferno” de Dan Brown: esto no es “El Código Da Vinci”

Hay una expresión, al parecer usual en Estados Unidos, para expresar que algo es muy fácil de hacer. Viene a decir que algo -aquello que sea de lo que se esté tratando- es tan fácil de hacer como pescar peces en un barril. Ese sería el caso puestos a criticar un bestseller “americano”, por seguir la división que en su día hizo Arturo Pérez-Reverte del bestseller en “americano”, de poca calidad, y en “europeo”, de más calidad. Los bestseller “americanos” funcionan estupendamente en cuestión de ventas, como su propio nombre indica.

Grabado de Doré para "La Divina Comedia" de Dante. Dante y Virgilio contemplan criaturas infernales, "Le Voleur" 16 agosto de 1861. La colección Reding

Sin embargo, como señalaba acertadamente -por una vez y sin que sirva de precedente- Arturo Pérez-Reverte, suelen ser banales hasta la nausea y manejan personajes y situaciones sumamente planas.

De hecho, son capaces de volver plano cualquier personaje o situación que caiga en sus manos. Así las cosas bastaría con decir esto para haber hecho la reseña de un libro como “Inferno”, el último producto del ya archifamoso Dan Brown. Obviamente criticar a Dan Brown sería, en efecto, algo tan fácil de hacer como, también en efecto, pescar peces en un barril. Sin embargo, se puede, incluso se debe, decir algo más sobre “Inferno” y sobre el propio Dan Brown.

Lo primero: que “Inferno” es, como ha señalado ya algún otro crítico, una caricatura de la propia caricatura de Dan Brown  En otras palabras, que “Inferno” es una caricatura de algo ya de por sí tan caricaturesco como un bestseller “americano”.  La situación, el enfoque de la misma, los personajes… son tan planos que hacen, incluso, de la novela que dio fama mundial a ese autor, el hoy famoso “Código Da Vinci”, casi una joya literaria. Cuando menos un libro que tenía algo interesante que contar y que mereció la fama y la difusión que obtuvo.

No es ese el caso de “Inferno”. Por supuesto la maquinaria literaria, la intriga montada como un buen mecanismo de relojería, que es marca de la casa del bestseller “americano” y, en especial, de Dan Brown, funciona a la perfección en esta nueva novela del autor del “Código Da Vinci”.

Sin embargo “Inferno” es un simple recitado de fórmulas gastadas de tanto usarlas. El eje en torno al cual gira esa novela, la que hace alguna décadas se llamó “bomba de relojería demográfica”, asunto montado en torno a las teorías del economista británico de finales del siglo XVIII Thomas Robert Malthus, resulta, cuando menos, chirriante.

Así es, Brown maneja esas teorías de un modo totalmente erróneo y que oculta una verdad tan terrible como la que en su día él decía querer desvelar en “El Código Da Vinci”.

Sencillamente que lo que Malthus vaticinó a finales del Siglo de las Luces ha dejado de ser cierto en nuestra realidad actual, por más que Dan Brown parezca no haberse dado por aludido a ese respecto.

En Europa y en el resto de eso que se ha llamado “Mundo desarrollado” no existe tal “bomba de relojería demográfica”. De hecho, como ya se ha cacareado muy a menudo en los medios de comunicación de masas, el problema, hoy por hoy, en esa gran parte del Mundo es la llamada tasa de reemplazo.

Es decir, que haya, por lo menos, un recién nacido por cada anciano que muere. A tal punto ha llegado el control malthusiano de la población de esas vasta áreas del Mundo que se extienden por gran parte de América, Oceanía y Europa. El problema de la superpoblación se concentra, fundamentalmente, en África y Asia -exceptuada la gigantesca República Popular China, con un draconiano control de natalidad como es bien sabido- y ese es tan sólo uno de los problemas que tiene esa parte del Mundo.

Casi nada si lo comparamos con ser víctima propiciatoria de una situación verdaderamente obscena que, lo que son las casualidades, Dan Brown prefiere no tocar, optando por el contrario en concentrarse en juguetear alegremente con su caducada teoría malthusiana del crecimiento demográfico exponencial, convirtiéndolo en una amenaza global que él resuelve -por si no fuera bastante con lo ya dicho- con un final digno de un cuento de hadas.

Me refiero, naturalmente, a que el problema de esos países africanos, asiáticos…, más que la superpoblación es el modo en el que su exceso de población se ve sistemáticamente privado de los recursos que abundan en esas zonas. La mayor parte de ellos drenados hacia las áreas menos pobladas -relativamente- y más ricas -gracias a ese saqueo de materias primas y explotación laboral- del Planeta.

Es decir, el verdadero problema del Mundo no estaría tanto en esa superpoblación que Dan Brown convierte artificiosamente en un  gran problema en “Inferno”, poniéndose así en un ridículo bastante evidente para cualquiera de sus lectores medianamente informado, sino en el modo perverso en el que se reparte a nivel mundial la proporción entre recursos disponibles y población.

Un asunto mucho más complejo que el que Brown utiliza para montar toda la trama de su intriga  tratando, la verdad es que bastante patéticamente, de darle visos de seriedad cuando, en realidad, parece ser, en el mejor de los casos, poco más que una pantalla de humo para ocultar una situación que, ciertamente, no se va a resolver únicamente por medio del reparto masivo de preservativos en África a manos, precisamente, de una fundación creada por un individuo -citado con nombres y apellidos en “Inferno”- cuyo objetivo declarado y notorio ha sido, desde hace años, acaparar cantidades de riqueza tan inmensamente obscenas como la situación de expolio que sufren grandes zonas de África o Asia.

Los demás elementos de “Inferno” resultan también más bien risibles. Es el caso del juego de equívocos con el que Dan Brown mantiene, muy hábilmente, el interés de sus lectores que, de seguir a este paso, irán descendiendo exponencialmente -por no decir malthusianamente- desde sus grandes éxitos de ventas de “El Código Da Vinci” hasta el momento en el que ya nadie quiera leer una sola novela firmada por un autor tan poco sustancial y tan previsible como Dan Brown.

Grabado de Doré para ·"La Divina Comedia" de Dante, "Le Voleur" 16 de agosto de 1861. La colección RedingEs lo que ocurre, por ejemplo, con la organización supuestamente siniestra, “el Consorcio”, protagonista de buena parte de “Inferno”, que después acaba convirtiéndose en poco más que una caterva de celestinas con muchos recursos y desplegada a nivel internacional.  Dan Brown le hace jugar un papel que roza, una vez más, el terreno del ridículo y la vergüenza ajena a medida que vamos descubriendo el paso cada vez más renqueante de “Inferno”.

Aunque quizás lo más hiriente de “Inferno” es el manejo, y la descarada utilización y manipulación,  que hace Dan Brown de Dante Alighieri y su obra maestra, “La Divina Comedia”, convirtiéndola en poco más que una excusa, un telón de fondo, para dar cobertura a una trama hueca y basada sobre unas premisas tan falsas como la resolución drástica -y vía gran complot internacional- de un ficticio problema de superpoblación mundial que él insiste en convertir, del modo más convencional que se pueda imaginar, en algo que tiene que ver con el número de habitantes del planeta y no con la mala administración, a nivel mundial, de los recursos disponibles.

Así es, nada sabrán quienes lean “Inferno” del verdadero Ducante Degli Aldighieri. La aportación que hace Dan Brown sobre ese complejo personaje histórico es tan plana como el resto de esa obra, por mucho que se trate de disfrazar todo el asunto, envolviéndolo en un halo de misterio y de revelación sublime de conocimientos arcanos y secretos.

En efecto, Dante, y su época, son asuntos verdaderamente complejos que apenas unos pocos expertos en un período tan controvertido como la Italia del siglo XIII pueden llegar a manejar correctamente.

Ni que decir tiene ese no es el caso de Dan Brown. Y no deja de demostrarlo a cada página de “Inferno” que leemos. Nos habla Dan Brown de pasadizos secretos, de inscripciones aristotélicas sobre máscaras mortuorias y de cuadros, supuestamente enigmáticos, del prerrenacimiento italiano. Todo ello un mero fiasco, una excusa para mantener el interés con recursos baratos -una ciudad monumental, un cierto exotismo de época-. Poco más…

Si alguien tiene ocasión de leer el prólogo del Marqués de Molins a la traducción española de “La Divina Comedia” fechada en enero de 1868, se dará cuenta, con sólo esas pocas páginas, de que Dan Brown y su ”Inferno” apenas rozan la superficie de un autor y una obra tan compleja como Dante y su ya aludida divina comedia.

Así es, el marqués de Molins reunió en aquel prólogo a la traducción del general Pezuela una serie de artículos en los que examinaba desde todos sus ángulos la obra maestra del poeta laureado florentino.

De ahí salían noticias tan nutritivas como, por ejemplo, que el bardo originariamente conocido como Ducante Degli Aldighieri era un hombre profundamente enfangado en el lugar y la época en la que vivió.

Se trataba de un miembro de la élite de una de las ciudades-estado que infestaban lo que hoy es Italia desde la disgregación del Imperio Romano hasta esos mediados del siglo XIX desde los que escriben el general Pezuela y el marqués de Molins.

Grabado de Doré para ·"La Divina Comedia" de Dante, "Le Voleur" 16 de agosto de 1861. La colección Reding

Así las cosas, Dante participa activamente en la complicada política de la época, caracterizada por esas luchas de bandos que, años después, otro gran poeta de la Literatura Universal, William Shakespeare -fuera quien fuera dicha persona, o personas, ocultas tras ese nombre- plasmará en una de sus obras más conocidas, “Romeo y Julieta”, que tiene como eje una historia de amor imposible -ya mítica- y las luchas entre los bandos -y no familias, como se suele decir, usando una palabra que en ese momento y lugar carece del sentido que le damos hoy día- de Capuletos y Montescos.

Tan sólo dos de los muchos grupos que combaten en Italia, y en el resto de Europa, por el control de recursos materiales y de todo otro tipo: Ubertinis, Donatis, Giles, Negretes, York, Lancaster, Oñaz, Gamboa…

En el caso de Dante se trata de las parcialidades de güelfos y gibelinos, que infectan a su vez a esos bandos en lucha, alineándolos, también a su vez, con una querella mucho mayor disputada en torno a si el Papa debe obedecer al gobierno civil,  a la monarquía universal ostentada por el sacro emperador romano-germánico, o no.

Una cuestión que determina el propio matrimonio de Dante Alighieri -dejada su amada Beatriz, conocida a los 8 o 9 años de edad, se casará con Madonna Gemma del clan de los Donati- y su vagabundeo por todo Italia por haberse pasado del bando güelfo, defensor del Papa, al gibelino, defensor de la autoridad temporal indiscutible del emperador.

También nos dice el marqués de Molins que Dante y su obra reflejan las ideas científicas más avanzadas de su época, prefigurando, en cierto modo, descubrimientos propios de la era del pleno Renacimiento como la órbita terrestre en torno al sol, o la existencia de un continente transatlántico.

De hecho, la conclusión de Molins es que, aún en el momento en el que él, Molins, escribe, hay pasajes aún por descifrar de la obra de Dante que, naturalmente, sólo podrían añadir una subida en el caudal de conocimientos sobre la época que echa los fundamentos del mundo moderno, de, en definitiva, la sociedad en la que aún vivimos y en la que, salvando algunas distancias, vivió el marqués de Molins.

Nada de esto se refleja en “Inferno”, como decía, y los lectores que queden enganchados, como sólo Dan Brown sabe enganchar a un gran público, saldrán tan ignorantes sobre la obra, la biografía y la época de Dante Alighieri, ese poeta tan influyente en la Historia.

Como no se cansa de repetir el profesor Langdon a lo largo de toda esta nueva novela de Dan Brown. Se dirá que, claro, el mentado autor nunca ha tenido muchas aspiraciones y el público que compra sus obras tampoco, más allá de pasar unos cuantos días entretenidos con una intriga que no se puede abandonar.

Grabado de Doré para ·"La Divina Comedia" de Dante, "Le Voleur" 16 de agosto de 1861. La colección Reding

A eso hay que responder que de acuerdo, pero que el propio Dan Brown ya demostró con su “Código Da Vinci” que todo eso se podía hacer al mismo tiempo que se aportaba algún conocimiento sustancial.

Tanto como para provocar encendidos debates y condenas escandalosas dignas de la época de Dante, o, incluso, del marqués de Molins.

En otras palabras, con “Inferno”, Dan Brown ha perdido una gran oportunidad, malogrando una historia que, como acabamos de ver repasando, sólo por encima, el prólogo a la edición española de “La Divina Comedia”, daba muchísimo más juego y podía aportar, también, mucho más que esa trama de “Inferno” que se va desinflando a medida que pasamos las hojas de ese libro del mismo modo que la bolsa de plástico soluble en la que se contiene la supuesta plaga que tiene en jaque al profesor Langdon y otras autoridades competentes -aunque parezcan salidas de un teatro de guiñol- durante los cientos de páginas que devorarán muchos lectores sin poder pararse, pero que seguramente se quedarán con la impresión final de un amargo sabor de boca al constatar que “Inferno” no es “El Código Da Vinci”.

Ni siquiera “El club Dante”, ni cualquier otra novela que se podría sacar partiendo de “La Divina Comedia” con sólo fijarse, por ejemplo, en las complejas circunstancias mundiales en las que surgió, seguramente no por casualidad, esa serie de traducciones de ese complejo poema, al francés -con los magníficos, casi ya míticos, grabados de Gustave Doré-, la estadounidense de Longfellow, o la española del general Pezuela que prologa el marqués de Molins.

Algo que ocurre siempre en torno al año 1865, el momento en el que el poder temporal del Papa es definitivamente aniquilado por la creación del reino de Italia con la ayuda del emperador francés Napoleón III, zanjando así lo empezado en la época de Dante.

Algo que ocurrirá no sin encendidas y furibundas luchas en torno a esta cuestión, lanzando anatemas contra los diputados católicos, pero de ideología liberal, que en distintos parlamentos de aquellas fechas -caso del español, por ejemplo- se atreverán a votar a favor del reconocimiento oficial del reino de Italia como nueva nación en el concierto europeo y mundial.

Algo que queda más que claro en ese prólogo del marqués de Molins que, sin duda, podría dar lugar a una magnífica novela de intriga que tendría muchos boletos para convertirse en un bestseller de calidad -“europeo”, por seguir con la clasificación de Pérez-Reverte-, pero del que, muy probablemente, el público se verá privado porque Dan Brown, por mal que escriba, por simple que sea, ya ha demostrado que vende mucho y no parece necesario ir mucho más allá, ni alentar una competencia que no lo tendría muy difícil para hacerle sombra.

Vrgilio y Dante contemplan a uno de los condenados. Grabado de Doré para la Divina Comedia, anuncuado por Hachette en Le voleur de 16 de agosto de 1861

Una verdadera lástima y una ocasión para plantear la cuestión de si realmente tenemos lo que nos merecemos porque no lo reclamamos o porque no hay voluntad de ofrecérnoslo por parte de algunas empresas editoriales que, por lo que se ve, consideran que todo eso del “emprendimiento”, el arriesgarse para obtener tanto beneficios como un producto digno de elogio, no va con ellos, limitándose a ir a lo seguro, por basto y adocenado que sea.

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Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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51 respuestas a Léase antes de leer “Inferno” de Dan Brown: esto no es “El Código Da Vinci”

  1. alkibla dijo:

    Antes de todo quiero aclarar que no he leído “Inferno” ni tengo la mas mínima intención de hacerlo; ya tuve mi dosis de Dan Brown, astuto escritor y desvergonzado saqueador de obras ajenas.Conociendo la obra de Lincoln y Baigent, me pareció que “El Codigo….”era como la transformación de un entrecott o un ossobucco en una hamburguesa con patatas fritas, comida de gran poder adictivo y maléfico efecto nutricional. Y es que la “literatura” del best seller anglosajón es a la literatura (novela, relato, ensayo, cuento…)honesta, la que intenta conmover o remover, o incluso ilustrar ( o adoctrinar) al lector, lo que la anterior comparación culinaria intenta reflejar. A ello no es ajeno el gusto del lector, que quizá haya sido previamente depravado mediante la administración masiva de “cultura basura” (prensa, radio, tv, cine). En ese sentido añoro (dentro de un orden, claro) la antigua influencia de la cultura francesa, gran cultivadora del buen gusto y la estética, incluso en sus vertientes mas crudas; de hecho, ningún escritor norteamericano se consideraba en su punto si no pasaba una temporadita en París . Mención aparte me merecen los escritores británicos; mas preocupados en justificar su particular idiosincrasia e historia sin que se les vea la oreja hipócrita y racista. De hecho se siente en su salsa regodeándose en demostrar que el ser humano es un autentico hijo de perra, y ni siquiera puedo librar a mi admirado Stevenson. Y creo que el ciudadano norteamericano es, en general y mayoritariamente un corrompido cultural, un autentico y depravado coprófago. Y eso no quiere decir que no haya escritores norteamericanos de una enorme calidad; pero en general eran los que se dedicaban a narrar y denunciar la enorme mentira oficial que representaba el ideal de los Estados Unidos de America (Melville,Twain, Steinbeck, Williams,Miller, Mailer, Vidal…..). Me excuso por mis excesos de opinión, pero no seria sincero si dijera otra cosa.

  2. alkibla dijo:

    Despues de mi diatriba anterior, poco caritativa con los subditos del cesar actual , he dado en reflexionar sobre lo que ud. señala acertadamente sobre la banalidad de lo reseñado sobre la personalidad y la actividad politica del señor Aldighieri, pudiendo haberse esforzado por mostrar lo complejo de la lucha por el poder en la Europa del Renacimiento. Creo que está todavia vacante la plaza del escritor que intente mostrar, con el debido respeto historico y sociologico la convulsa lucha por el poder por parte de los que generan la Historia. No se a que personaje literario se le atribuye eso de ” cherchez la femme” en las cuestiones policiacas; al que intente situar a los protagonistas que mueven los hilos, habria que recomendale lo de “cherchez l’argent”.

    • Estimado Alkibla: gracias, como siempre, por sus comentarios, que pueden ser, en efecto, controvertidos y poco caritativos con los súbditos del actual César, pero no por ello menos oportunos.
      Lo de “cherchez la femme” creo, fue cosa de aquel malévolo granjero-filósofo que se hacía llamar Voltaire.
      Lo de “cherchez l´argent” vino a decirlo ya en su día otro filósofo de vida más atribulada que Voltaire, Karl Marx.
      En fin ¿qué más se puede decir?, que ojalá la gente se canse de leer cosas como “Inferno” y pidan más calidad, que no tiene porque estar reñida con el entretenimiento.

  3. ERIKA dijo:

    Dan Brown sera todo lo que tu dices… pero con eso se esta haciendo millonario! y tu le dedicas tiempo a criticar un libro, que de hecho “como libro” es muy bueno!

    • Estimada Erika: la crítica literaria es esencial en este mundo, como tantas otras cosas. Por eso se le presta atención a Dan Brown y su bestseller. Para que el público esté mejor informado y sepa que existen medios que le pueden aconsejar mejor sobre si le merece la pena leer esto o aquello.
      En cuanto a que Dan Brown se esté haciendo millonario o no -que creo ya lo es- no es lo que precisamente más nos preocupa en “La novela anthistórica”. Si prestas atención a lo que publicamos cada mes verás que los objetivos y las motivaciones de este espacio de crítica literaria son algo más serios y menos pueriles y simplones que ese manido argumento de “X es un escritor que me gusta y además se está haciendo millonario y no sé con qué derecho lo criticáis”.
      Saca el resto de conclusiones tú misma.
      Un saludo.

  4. Betzali dijo:

    Todos son unos envidiosos que lo que escriben no se los lee ni su abuelita…. Vayan a criticar al cdsm (coño de su mamaíta ) y vean que pueden escribir que venda y entretenga como dan Brown !

    • Estimado Betzali: en primer lugar felicitarle por haber logrado juntar varias líneas con algún sentido coherente para su comentario. Dado su escaso nivel cultural -reflejado tanto en su incondicional admiración por un autor de novelas baratas, como por su gramática llena de vulgarismos- ha debido suponerle un notable esfuerzo.
      Supongo que huelga explicarle que la crítica literaria no tiene nada que ver con eso que vd. llama tan recatadamente el “cdsm”, es, por el contrario, un elemento decisivo para mejorar la calidad de lo que se escribe y de lo que se lee. Es decir, para lograr que la Humanidad vaya adelante y no regrese a los días en los que andaba saltando de rama en rama y de árbol en árbol.
      De ahí que su comentario sea tan deleznable, al reducir todo ejercicio de crítica a pura y simple envidia. Supere su Infancia, si le es posible, y lea algo más, hombre. Por ejemplo otras críticas enteramente positivas de otras novelas que se han publicado en esta página. ¿Son también producto de la envidia?.
      En cuanto a que no nos lee ni nuestra abuelita le diré, está página tiene una media, en aumento, de 2000 vistas por mes, que es su periódo de vigencia. Un resultado notable para un medio independiente y que no es de periodicidad diaria. Tantas abuelas no tenemos.
      Y un último dato: hay gente a la que, en su día, la leyeron muchos, como a Dan Brown. No sé si le suena “Mi lucha” de un tal Adolf Hitler… alguien que, se lo aseguro, no habría simpatizado mucho con vd. ni, de haber ganado su esplendida guerrita con varios millones de muertos, le hubiera dado mucho tiempo para leer muchas malas novelas como la de Dan Brown.
      Supongo que a vd. le parecerá que criticar a dicho individuo, cosa que se ha hecho bastantes veces desde 1945, es también producto de la envidia que le tenía alguna gente, ¿no?. Ya ve qué fácil es reducir al absurdo algunos argumentos que no tienen más futuro que ese: el de ser calificados de simplemente absurdos.
      Intente leer mejor, pensar mejor y, sobre todo, tener más educación y más saber estar por el Mundo. Algo que, de seguro, no va a encontrar en novelas como “Inferno”, que debería tomar como lo único que es: un vehículo para el lucimiento de uno de esos que vds. llaman, con desprecio, “un mero gringo” que se está haciendo de oro a costa de la incondicional ignorancia de personas como vd.

  5. A mi me encantó el libro, me lo leí en menos de una semana e hice un blog con los lugares y pinturas del libro para que la lectura de los demás sea más amena. Los invito a visitarlo: Lugares y pinturas del libro Inferno de Dan Brown

    • Estimado Carlos Betancur: muchas gracias por compartir tu opinión y tu blog sobre lo mucho que te gustó “Inferno”. Como dijo el sabio latino “sobre gustos no hay nada escrito”. Otra cosa ya son las opiniones basadas en datos fehacientes, más allá de las impresiones personales sobre qué nos hace pasar un buen rato sin más y qué no.

  6. gilberto dijo:

    Al parecer este blog es de gente “muy culta” y su gran conocimiento les da muchas bases para criticar un libro de ficción, ja.. ja.., leo lo que escriben y me parece absurdo ver como se desviven y amargan la vida criticando un libro de ficción… ¡pues claro que los datos no coinciden!, es perfectamente normal que existan inconsistencias históricas y que existan toda clase de incongruencias, ¿no ven que es ficción?. ¿Alguno de ustedes a criticado a Dante por lo que escribió?, en realidad eso si traído de los cabellos, o… ¿a han criticado a Julio Verne por escribir algo como Viaje al Centro de la Tierra?

    Por favor, dejen que los que queremos leer libros lo podamos hacer en paz, tal vez algún día generemos el habito de la lectura y podamos leer cosas tan espectaculares como las que ustedes deben haber leído y tal vez ese día podamos tener el conocimiento suficiente para criticar, espero si ese día llega no hacer criticas tan acidas y destructivas como las que hacen en este blog.

    • Estimado Gilberto: lea usted con toda la placidez que quiera lo que le dé la real gana. Esta reseña mensual no tiene otro objetivo que ofrecer información complementaria de calidad a los que han leído determinada novela y quieren saber más sobre ella, o resolver dudas a los que no terminan de atreverse a leer dicha novela.
      Por lo demás su postura ante estos ejercicios de crítica resulta de lo menos razonable que se pueda imaginar. El hecho de contar una ficción no da derecho a decir lo primero que se le pasa por la cabeza a quien la ha escrito. Hay, evidentemente, un margen de maniobra, un espacio en el que sabemos que no estamos leyendo Historia sino una ficción basada sobre la Historia. Pero más allá de ese punto, gustar incondicionalmente a miles de lectores, vender muchos libros, etc., etc… y otros argumentos infantiloides y primarios de esa especie no deberían ser tomados por ciertos autores irresponsables -“toma el dinero y corre”- como un cheque en blanco para infectar la imaginación de miles de personas con patrañas de lo más pernicioso, que las llevan a cometer gruesos errores de juicio.
      Por ejemplo el de creer que los problemas de hambre en el mundo pasan por reducir la natalidad y no por una redistribución más justa de los recursos mundiales (ya ve qué sutil es su señor Brown, como desvía la atención del verdadero problema que perjudica a millones de personas en el mundo entero, haciendo de sus vidas, muy breves por cierto, un verdadero “Inferno”).
      Por otra parte, leáse con más atención las reseñas publicadas en esta página y verá que no todas son “destructivas”, como vd. se empeña -equivocada y visceralmente- en decir .
      Si lo hace, aparte de enriquecer su acervo cultural y sus modales, descubrirá buenas razones para leer mejores libros que “Inferno”.
      Para eso está la crítica. algo de lo que vd. y otros como vd. no parecen querer darse cuenta, haciendo buena, por si no lo sabía, la terrible profecía descrita por Ray Bradbury en “Fahrenheit 451”. Gran novela de ciencia-ficción que debería leer para situar mejor esa otra novela que tan fieramente defiende.
      Preste especial atención al monólogo entre Montag, el protagonista, y su jefe en el escuadrón de bomberos, cuando le explica las razones por las cuales los libros debían ser quemados.
      Descubrirá que esos argumentos y su apasionada defensa de bestsellers como “Inferno” -incriticables por lo que parece- tienen unas raíces muy parecidas.

  7. Gonzalo dijo:

    Creo que la gente ha quedado sensible, sobre todo los católicos, después del código Da Vinci ni hablar de Angeles y Demonios, Dan Brown es asi como ustedes un crítico, si se cuestiona ese punto, se puede cuestionar sus opiniones que a mi humilde criterio es una pila de ideas eclesiasticas que se fundaron a raiz de mentiras y asi levantar una “santa sede” que se encarga del vaciamiento cerebral de las persona e introducir ideas basadas en la fé, basicamente patético. Dan Brown, ha creado una maravilla literaria, que entretiene, menciona grandes obras que mucha gente desconoce, y que medianamente, invitan a la sociedad que no le interesan los libros, desde sus cuestionamientos, se insertan en el mundo literario. Respeten las opiniones y por lo tanto a la gente que elige leer sus obras.
    Hablar de lo comercial es lo mas bajo que han dicho, o a caso ustedes trabajan gratis? o ustedes han inventado su propio trabajo? NO. Se adapta a la necesidad de la sociedad como todo, y esta sociedad necesita otras posturas sea o no la correcta es necesario para profundizar la idea de que la gente se interese por la cultura y se deje de banalizar con la televisión. En sintesis, no te gusta, no lo compres, quieres opinar? deja que opinen de ti. Salud a todos!

    • Estimado Gonzalo: dadas sus dificultades para escribir correctamente en castellano parece ser que también ha tenido vd. algunas dificultades para comprender lo que se decía en la reseña sobre “Inferno”.
      En ningún momento se ha criticado a Dan Brown por apartarse de la ortodoxia católica ni por cobrar por su trabajo (argumento verdaderamente tonto y que tal y como vd. lo ha expresado suena aún más tonto).
      Sencillamente se han puesto de manifiesto algunos fallos en su libro precisamente para ilustrar a los que lo han leído y, como vd. dice, de otro modo no habrían accedido a esas referencias que él da en su novela.
      Para hacerlo más sencillo de comprender vd. vendría a reducir el asunto de esta crítica a “Inferno” a que Dan Brown ofrece mercancía cultural a quienes de otro modo no se hubieran tomado la molestia de adquirirla, pero es mercancía averiada. Nosotros, como críticos literarios -algo perfectamente legítimo y admitido en toda sociedad culta- advertimos de esas averías y, según su argumentación -bastante poco elaborada-, resulta que la culpa es de quien señala el fallo y no de quien lo comete que, por lo que se ve, está más allá del bien y del mal.
      Ciertamente curiosa esa fanática devoción por el sr. Brown. Tan dogmática como la de ese Catolicismo ultramontano que, por lo que parece, vd. cree es defendido en esa reseña de “La novela antihistórica” sobre “Inferno”.
      Procure cultivar un poco más sus conocimientos de español y lea con más atención. Tanto novelas como “Inferno” como cualquier otra cosa antes de lanzarse a dar opiniones tan sesgadas, tan incompletas y tan basadas en la exigencia de una adoración ilimitada por quien no pasa de ser un escritor de novelas de fácil lectura que cada vez van a peor, como ha señalado toda la crítica responsable a nivel mundial.
      Su burda crítica a nuestra crítica, creános, no da para decirle mucho más.

  8. Recuerde, amigo Carlos (permítame que le llame así), lo de los robots “pendencieros” que le dijeron en alguna otra entrada. Me parece que éstos últimos, con asento suramericano y todo, también lo son. Y si no, pueden ser producto de una “maquinita” o programa muy divertido que hubo en su momento en internete, que servía para “escribir” novelas de Dan Brown (una reseña del invento aquí: http://salsarusa.blogspot.com.es/2006/06/la-mquina-de-escribir-novelas-de-dan.html No sé si aún funciona la maquinita.
    Con peligro para mi ojo útil, le he dado un repaso a todo su blog y leído algunas de sus reseñas. Un placer, la verdad, aunque no estemos de acuerdo en todo, y sus críticas me hayan hecho cavilar sobre la oportunidad de seguir escribiendo noveloides… Le seguiré.

    • Estimada srá de Billy Bod: muchas gracias por sus elogios. Lo de los robots pendensieros con asentos sudamericanos no me extrañaría nada. Más que robots pienso en pobres becarios que han aprendido castellano al Sur de Río Grande y ahora se ven obligados a hacer este tipo de bajas tareas. En fin, como lo que dicen suele tener fácil respuesta tampoco importa demasiado y sólo confirma lo que yo decía en mi reseña sobre lo último de Dan Browm.
      Así todos, más o menos, contentos.
      Un saludo cordial.

      • Mauricio dijo:

        ¿Puede explicar a qué se refiere con: “Lo de los robots pendensieros con asentos sudamericanos no me extrañaría nada. Más que robots pienso en pobres becarios que han aprendido castellano al Sur de Río Grande y ahora se ven obligados a hacer este tipo de bajas tareas.”?

      • Estimado Mauricio: no creí que fuera necesario explicar lo obvio, pero, en fin, si necesita que se lo expliquen, se lo explico.
        Lo de los robots pendensieros con asentos sudamericanos es una frase que proviene de otra lectora de esta publicación, asombrada por la defensa que desde ese sector se hacía de “Inferno”, respondiendo con insultos y muy malos modos a la reseña mensual de “La novela antihistórica” dedicada a esa novela, que tan sólo advertía, en este caso, del descenso de la ya de por sí baja calidad de la novelística de Dan Brown, que va a lo que va. Es decir a vender el mayor número posible de libros sin aportar gran cosa. Ni siquiera la vulgarización de Peter Berling que nos ofreció con “El código Da Vinci”. El resto de la frase que cita es mía y parte de la respuesta a esa lectora. Le decía yo a esa lectora que evidentemente no sería de extrañar que la editorial madre de “Inferno” en Estados Unidos hubiera movilizado a sus guerrillas digitales para contrarrestar críticas adversas como la que hacía “La novela antihistórica” que, en fin, tiene su público (una media de 2000 vistas en aumento cada mes). A lo que añadía yo que creía que más que sudamericanos nativos esos robots, es decir, esa gente que se dedica a enviar respuestas automatizadas bajo sueldo de grandes corporaciones -como es el caso de la editorial madre de Dan Brown-, para decantar la opinión a favor de los intereses de esas empresas, probablemente habían sido elaboradas por estadounidenses que habían aprendido castellano de Méjico para abajo.
        Eso era todo. Pensé que la frase era clara y cristalina. Ya veo que no, en su caso. Evidentemente misterio llama a misterio y parece que todo lo relacionado con el sr. Brown se convierte, o debe convertirse, en conspiranoia casi de oficio.
        En fin, esperando que esta explicación haya mitigado su preocupación y ansiedad al respecto, reciba un cordial saludo, que cuesta tan poco como pedir las cosas por favor y con un “gracias” por adelantado.

  9. El viajero Optimista dijo:

    Continuando con el símil culinario del primer comentario, es como comerse una hamburguesa. Es más, yo diría que se parece más a las palomitas de maiz. Ahora bien, pobre de aquel que de vez en cuando no disfruta de una cosa o la otra, no porque tenga hambre, si no porque le apetece picar algo.

    • Estimado viajero optimista: no sé a qué primer comentario se refiere. Sin duda no lo ha debido enviar correctamente o lo mando bajo otra identidad que ahora no termino de identificar.
      Con respecto al símil “Inferno”=hamburguesa o palomitas, pues estupendo. Desde luego un roastbeef con salsa de manzana y patatas caramelizadas, acompañado de un Rioja o un Ribera del Duero no es.
      ¿Es legítimo tener apetencias no exquisitas como “Inferno” de vez en cuando?. Desde luego que sí, ahora bien la crítica literaria no está para prohibir nada como muchos lectores de “Inferno” han parecido creer (no sé si se incluye entre ellos). Se hace para que quienes lean algo puedan tener una opinión contrastada sobre ello.
      Demasiadas veces se lee en prensa impresa una alabanza sospechosamente comercial a cualquier cosa que se publique y en Internet, que se supone debería ser un medio más libre y liberador, opiniones completamente acríticas, entusiastas, que dan por bueno todo lo publicado sólo por eso, porque está publicado -automáticamente debe ser verdad de la primera a la última página, véase el caso de “Álava en Waterloo” por ejemplo- y porque al que lo ha leído le gusta.
      “La novela antihistórica” surge como un intento de superar ambos problemas y ofrecer un producto más equilibrado, más ponderado gracias a las ventajas de la edición electrónica. Eso es todo. A partir de ahí cada cual puede hacer lo que le dé la gana: leerla o no leerla, sucribirse a ella para obtener más información o no hacerlo en absoluto, leer sólo a Dan Brown o alternarlo con E.T.A. Hoffmann.
      Sin más reciba un cordial saludo.

  10. Yo estoy empezando a leer este libro, pero antes he decidio leer las criticas que muchas personas han dado sobre este, existen muchos puntos de vistas buenos y malos. Muchos critican la manera en la que Dan Brown escribe sus novelas, que no tiene sentido, que es una copia de otros libros, otros que les agrada, es interesante. yo en lo personal he leido el Codigo Da Vince y El simbolo perdido; obras parecidas en su contexto pero que al lector lo introducen en un mundo fuero del nuestro y ese es el punto de leer un libro, vivir la vida del personaje en un mundo que no es el nuestro.
    Por otro parte los escritores de este momento no les interesa que lo que escriben sea correcto si no que lo que escriben venda y les de mucho dinero.
    Mucha gente toma las criticas a los libros como algo personal, como excusa para no tener habito de lectura, en muchso sitios de criticas a libros que he navegado esta critica es la mas aceptable que encontrado, aunque no concuerdo, ya depende del lector escojer o no.

    • Estimado Xavier Alejandro: gracias por dar el rango de “más aceptable” a la reseña de “La novela antihistórica” de entre todas las que has consultado sobre “Inferno”.
      El problema con la crítica literaria es que nos hemos ido acostumbrando a que sea de reverencia casi obligada al libro de turno que se tiene que convertir en “bestseller”, ya que las revistas que publican esa teórica crítica literaria o bien dependen de la publicidad de la editorial que edita esos libros, o bien es directamente una publicación más de esos grupos editoriales con lo cual, como se suele decir, perro no muerde a perro.
      Internet ofrece un respiradero para hacer una crítica más auténtica. al menos de momento. Y el objetivo de ese tipo de crítica no es ser más o menos demoledor con tal o cual libro, sino advertir a los lectores cuál es la calidad del libro que leen. Observaciones que intentan huir de la subjetividad, poniendo por delante toda clase de argumentos que fundamenten lo que se dice más allá del “me gusta”, “no me gusta”.
      Luego, eso sí, claro, cada cual decide de acuerdo a eso que decían los romanos de “de gustibus non est disputandum”. Es decir, que de gustos no se discute. Lo cual tampoco debe, o debería, interpretarse como una confesión de culpabilidad por ejercer una crítica literaria totalmente legítima.
      Uno de los personajes más terribles de la Literatura universal -aunque esto también podría considerarse subjetivo- son los Eloi de “La máquina del Tiempo” de H. G. Wells. Con ellos nos muestra el autor lo fácil que sería convertir a los humanos en un estúpido rebaño que vive feliz y sin preocupaciones… hasta que los Morlocks -otra metáfora de la degradación humana- los devoran. Los Eloi han llegado a ese estado mental perdiendo, sencillamente, el hábito de pensar, de discutir, de argumentar.
      Siquiera sea por eso, sigamos criticando, pensando, discutiendo qué se puede mejorar, qué es lo que falta, qué es lo que sobra en cualquiera de esas máquinas de ejercitar el pensamiento que son las novelas.
      Un saludo y gracias otra vez por tus observaciones.

  11. Jack dijo:

    Amigo mio, estoy tratando de convertir la lectura en un vicio, quisiera que usted me guiara en esta empresa que me he trazado, ¿que recomienda para empezar?…

  12. Esteban dijo:

    Estimado Carlos, quiero decirle que estoy extremadamente de acuerdo con la critica literaria, y lo felicito por tomarse un tiempo para realizarla de manera desinteresada, y con el fin de aportar (como todo crítico) a la mejora continua de los materiales que llegan a nuestras manos para ser leídos.

    No obstante, considero que no hace falta caer en la descalificación de los lectores para llevar a cabo la tarea.

    La frase “Intente leer mejor, pensar mejor y, sobre todo, tener más educación y más saber estar por el Mundo.” expresa claramente su opinión con respecto a las personas que difieren en su punto de vista.

    Como así también la frase “de esos que vds. llaman, con desprecio, “un mero gringo” que se está haciendo de oro a costa de la incondicional ignorancia de personas como vd.” denota su necesidad de alejarse del lector promedio, y de demostrar que se encuentra un peldaño por encima del resto.

    Tuve la oportunidad de leer Inferno, y encuentro fascinante la crítica que usted realiza sobre los aspectos mejorables del libro. Y así como usted lo hace con los lectores de este blog, me tomo el atrevimiento de darle un concejo, y lo cito a usted mismo:

    “Supere su Infancia, si le es posible,”

    • Estimado Esteban: le haré unas cuantas aclaraciones a su sutil crítica a mi reseña sobre “Inferno”.
      En primer lugar, veo que no ha leído bien las características de este proyecto. Si lee con atención la presentación de la página se dará cuenta de que está abierto a suscripción. Es decir que hay contenidos, mínimos, de libre acceso, y otros de mayor calidad para quien paga una suscripción mensual o anual por ellos. Por lo tanto “La novela antihistórica” es tan desinteresada como cualquier otra publicación de crítica literaria que aún se vende en los kioskos.
      En otras palabras, el hecho de que no le cobren por mirar un escaparate no significa que lo que hay dentro de la tienda sea gratis. Se puede sacar de ella, por supuesto, pero sólo previo pago. El escaparate lo puede mirar cuanto quiera, pero mirarlo es lo único que va a sacar de él.
      Eso por una parte, por otra no sé de dónde saca vd. desprecio alguno hacia lector medio alguno. La persona a la que se le respondió en esos términos que vd. cita, no sé si lo habrá notado, se expresó en esta página de comentarios de un modo desabrido y con argumentos dignos de una pelea callejera. Por lo tanto opté por responderle de un modo que, sin caer en ese nivel tan bajo, sí le dejase claro que la educación es una virtud a cultivar y que él, era evidente, no poseía y que eso, tal vez, tuviera algo que ver con su gama de lecturas.
      Si vamos a tomar como “lectores medios” a ese y otros “hooligans” que se han pasado por esta página para verter insultos y no para dar una opinión razonada, creo que vd. tiene un problema de percepción de la realidad bastante agudo.
      Finalmente no he comprendido bien esa alusión suya a superar mi Infancia. ¿Se refiere a que a gente como esa hay que tratarla bajo la máxima de “no hay mejor desprecio que no hacer aprecio”?. Pues, la verdad, esa me parece una reacción bastante infantil y bastante débil intelectualmente. Figúrese que los Estados Unidos, por poner un ejemplo, hubieran pensado que, oh desgracia, la comunidad internacional podía pensar a su vez que no habían superado su Infancia si entraban en guerra contra Japón y la Alemania nazi en lugar de aplicar la máxima de “no hay mejor desprecio que no hacer aprecio”.
      Diga, ¿qué haría vd. si estuviese hablando en público, expresando una opinión con argumentos bien fundamentados y de repente alguien que pasa por ahí empieza a insultarle, a decirle que es usted un pendejo, que se vaya al “cdsm”, etc, etc… argumentos, por cierto, utilizados por esos que vd., no sé por qué, pretende identificar como “lector medio”?. ¿Callarse para que todo el que les estuviera oyendo pensase que no tenía nada que hacer frente a un intelectual de esa talla?.
      Creo que, si lo mira bien, le parecerá una postura simplemente absurda.
      ¿Hubiera sido más sencillo responder con esta sabia máxima: “nunca discutas con un tonto porque al final entre los que miran la pelea nadie sabe quién es el tonto”?.
      Probablemente pensará que no, porque incluso esa réplica hubiera sido una ofensa, procedente de una infancia no superada según su argumentario, contra un supuesto “lector medio” que, insisto, nada tiene, por suerte, de “medio”.
      Le voy a hacer una sugerencia para que termine de aclararse las ideas al respecto. No sé si habrá leído “Fahrenheit 451”. Si lo ha hecho vuelva a leerla y si no le sugiero que la lea de inmediato.
      La terrible fábula que cuenta ahí Bradbury es que la civilización y la cultura se van al garete porque en lugar de exigir un esfuerzo para adquirirlas -un esfuerzo gratificante, constructivo- se baja el nivel hasta categorías ínfimas, con el consiguiente retroceso civilizatorio y, en definitiva, en calidad de vida.
      Si es eso lo que quiere, dígalo claramente y sin subterfugios y siga contemporizando, simpatizando y, en fin, defendiendo a ese tipo de lector que nada tiene, por suerte, de medio, y sí mucho de primario.

      • Esteban dijo:

        Estimado Carlos,

        Tuve la oportunidad de leer “Fahrenheit 451″ y entiendo el punto al que recurre con la mención del libro. Y rescato un punto interesante al respecto. Personas que no estaban de acuerdo con algunos libros en particular y los quemaban, para evitar que sean leídos. Algo que evidentemente no solo se puede lograr con fuego.

        En cuanto a su consulta sobre qué haría yo si estuviese hablando en público y alguien comenzara a insultarme, le digo que respondería a la ofensa, pero no necesariamente con insultos. Si un necio le grita ¿acaso usted le grita?, si un pedro le ladra ¿acaso usted le empieza a ladrar?”, reza un conocido proverbio árabe.
        No creo en lo mas mínimo en callarse. Por el contrario, creo firmemente en que se puede enfrentar cualquier tipo de falta de respeto, sin faltar el respeto, sin utilizar los mismos términos con los que los demás se dirigen a uno, apelando al conocimiento propio y no al del prójimo. Como bien sabrá, no es necesario utilizar malas palabras para insultar.
        Con lo cual vuelvo a mi primer observación al respecto de sus comentarios, no hace falta caer en la descalificación para expresar una idea, ni defenderla.

        Espero que haya tenido la oportunidad de leer “El hombre mediocre” de José Ingenieros. Si la ha tenido, también lo invito a que vuelva a hacerlo, y si no, es un excelente libro a recomendar para quien todavía no haya identificado al tipo de hombre al que pertenece. Mas de uno se sentiría a gusto con el idealista, aunque diste mucho de serlo.

        No es mi intención defender a nadie, ni servir de abogado para quien este o no de acuerdo con su texto. Mi intención, y quiero aclararlo, es manifestar que tengo otra perspectiva (aunque a usted le parezca un problema agudo) sobre como dirigirse al prójimo, independientemente de su “condición intelectual” como menciona en sus respuestas.

        Estoy totalmente con usted, hay que reclamar lo que nos merecemos, y eso es justamente lo que estoy haciendo.

      • Estimado Esteban: celebro que haya leído “Fahrenheit 451”. De todos modos veo que la interpreta como una fábula sobre una sociedad en la que se quemaban libros con los que se estaba en desacuerdo. Es una lectura posible de esa novela, sin embargo, creo que Bradbury dejaba bien claro por el diálogo, terrible diálogo, entre Montag y su jefe en el cuartel de bomberos-incendiarios que el objetivo era destruir todo libro, por principio. Sin mirar si se estaba de acuerdo o no con él.
        El jefe de Montag lo deja muy claro: la gente se siente mal por no poder leer grandes libros, entonces se hace un resumen de ellos. Después incluso el resumen es demasiado para ellos. Por lo tanto, para que no se sientan mal, también hay que suprimir la versión resumida y, finalmente, el libro como concepto en sí, sustituido por el aislamiento con música enlatada y televisión falsamente interactiva. Ambas cosas de fácil consumo.
        No sé si defiende o no a ese tipo de lector primario del que yo le hablaba y que, para mí, es el que ha defendido a capa y espada “Inferno” en esta página de comentarios con unas maneras barriobajeras que dicen muy poco en su favor y, desde luego, anulan todo consideración sobre el modo en el que habría que responderles.
        Lo que sí es cierto es que esas actitudes deben ser respondidas con contundencia. Tenga en cuenta que personas así llevan el germen que, por desgracia, puede hacer real la distopía que narraba Bradbyury en “Fahrenheit 451”.
        Ellos pretenden imponer, a patadas casi, que el nivel literario baje, no tratar de elevarse ellos por encima de esas lecturas fáciles que, en principio, pueden estar muy bien para estimular el hábito de la lectura.
        No creo que esté cayendo en el tremendismo al decir esto. Si se da una vuelta por las bibliotecas españolas descubrirá, no sé si con asombro, una colección muy reciente de obras clásicas, (Poe, Cervantes, etc…) narradas en versión de ilustres recién llegados -más o menos- al mundo literario. Lo más escalofriante del caso, es que tales libros resumen no obras monumentales como “El Quijote” o “Guerra y paz” sino pequeños relatos de autores como esos… ¿le va sonando ese síntoma que no es ya una posibilidad en una fábula futurista, sino una realidad tangible?.
        ¿Le suena también la gente que va por la calle con sus pequeños auriculares oyendo, en general, música intranscendente?. Es una realidad cotidiana que Bradbury imaginó hace cerca de cincuenta años en “Fahrenheit 451”.
        Como es también una realidad cotidiana el hecho de las altas audiencias de programas que parecen calcados a la “Familia” que interactúa con un público idiotizado, como el que se ve en “Fahrenheit 451” para desesperación de Montag, incapaz de hacer recordar a su mujer dónde se conocieron, dónde fue su luna de miel, incapaz de sacarla de esa máquina de destruir seres humanos que llena las paredes de su casa en varias pantallas que lo invaden todo con una chachara insustancial y vacía.
        Dice usted que mis respuestas a esos lectores energuménicos de “Inferno” fueron insultantes. Debo discrepar. Usé términos duros pero nunca insultos. Relea esos comentarios, los insultos salieron de ellos y se les respondió en términos contundentes que, todo lo más, podrían resultar algo sarcásticos.
        Y lo hice así precisamente por lo que dice ese proverbio árabe que vd. cita, porque si un perro nos ladra no le ladramos, pero si le respondemos de algún modo para ponerlo a raya. Ladraron ellos, yo respondí llamándoles a razón y, lógicamente, sin hacer uso de ninguna amabilidad que, lo sé por experiencia, habrían tomado por debilidad y, por tanto, como un signo inequívoco de que ellos estaban en lo cierto.
        Y a eso se reduce todo lo que ocurrió aquí, que era lo menos que podía, y debía, ocurrir. En caso contrario este proyecto de “La novela antihistórica” carecería del menor sentido.
        Gracias por sus comentarios y asimismo por la recomendación del libro de Ingenieros que no, no conozco, aunque parece una obra que merece la pena leer.

  13. Esteban dijo:

    Estimado Carlos,

    Tuve la oportunidad de leer “Fahrenheit 451″ y entiendo el punto al que recurre con la mención del libro. Y rescato un punto interesante al respecto. Personas que no estaban de acuerdo con algunos libros en particular y los quemaban, para evitar que sean leídos. Algo que evidentemente no solo se puede lograr con fuego.

    En cuanto a su consulta sobre qué haría yo si estuviese hablando en público y alguien comenzara a insultarme, le digo que respondería a la ofensa, pero no necesariamente con insultos. Si un necio le grita ¿acaso usted le grita?, si un pedro le ladra ¿acaso usted le empieza a ladrar?”, reza un conocido proverbio árabe.
    No creo en lo mas mínimo en callarse. Por el contrario, creo firmemente en que se puede enfrentar cualquier tipo de falta de respeto, sin faltar el respeto, sin utilizar los mismos términos con los que los demás se dirigen a uno, apelando al conocimiento propio y no al del prójimo. Como bien sabrá, no es necesario utilizar malas palabras para insultar.
    Con lo cual vuelvo a mi primer observación al respecto de sus comentarios, no hace falta caer en la descalificación para expresar una idea, ni defenderla.

    Espero que haya tenido la oportunidad de leer “El hombre mediocre” de José Ingenieros. Si la ha tenido, también lo invito a que vuelva a hacerlo, y si no, es un excelente libro a recomendar para quien todavía no haya identificado al tipo de hombre al que pertenece. Mas de uno se sentiría a gusto con el idealista, aunque diste mucho de serlo.

    No es mi intención defender a nadie, ni servir de abogado para quien este o no de acuerdo con su texto. Mi intención, y quiero aclararlo, es manifestar que tengo otra perspectiva (aunque a usted le parezca un problema agudo) sobre como dirigirse al prójimo, independientemente de su “condición intelectual” como menciona en sus respuestas.

    Estoy totalmente con usted, hay que reclamar lo que nos merecemos, y eso es justamente lo que estoy haciendo.

  14. fabian dijo:

    Buena reseña, libro de literatura chatarra que nos muestra la realidad desde un angulo pequeñito como si fuera único y absoluto.
    Si en algo es bueno Dan Brown es en que el libro esta hecho para leer de una manera amena y muy llevadera. Por lo general la gente termina los libros de este autor en menos de una semana porque ese es el talento de Brown. no dejarnos un mensaje de vida ni fascinarnos con joyas literarias o crear personajes de los cuales te enamoras.
    Es un autor de libros que te mantienen enganchado y que a final de cuentas logra el objetivo mas básico de cualquier novela, entretener.
    Saludos

    • Estimado Fabian: buena reseña de la reseña. En “La novela antihistórica” nada hay contra ese objetivo básico de cualquier novela: entretener. O, por decirlo como lo dice Umberto Eco, en contra de la “literatura gastronómica”. Sólo se busca dejar claro hasta dónde llegan esas lecturas. Unas se quedan en eso. Otras son capaces de eso y algo más. Básicamente eso es lo que se lleva contando desde hace tres años en esta página que cree que la crítica debe servir para algo más que para ser el brazo erudito del Marketing de las grandes editoriales.
      A partir de ahí cada lector elige, sacia su curiosidad -en parte si sólo lee la reseña abierta, en todo si es suscriptor- y tiene una guía de lectura que no le ofrecen en muchos sitios.
      Un saludo y gracias por la atenta lectura.

  15. isrrrael dijo:

    Encontré un error de redacción bastante grave en este libro ( inferno de Dan Brown ) donde los personajes son capaces de convertir euros a dolares como por arte de magia. No creo que sea el primero en notarlo… simplemente quise comentarlo.
    Felicidades por su blog Licenciado Carlos Rilova !!!!

    • Estimado Israel: nada de que extrañarse. Como se suele decir en España, no se pueden pedir peras al olmo e “Inferno” es simplemente un “olmo” literario que da el fruto que da, cumpliendo perfectamente la función mecánica para la que ha sido creado: entretener y producir dividendos a su autor y sus editores sin demasiadas complicaciones con una intriga de manual perfectamente calibrada para mantener el interés de los lectores.
      Lo cual no quita para que una asesoría literaria como “La novela antihistórica” aproveche para, por medio de un ejercicio de crítica, mostrar a su potencial público el valor, o la ausencia del mismo, que puede encontrarse en esas páginas, qué merece la pena comprar y leer, qué no, etc…
      Vamos lo mismo que haría un asesor financiero con respecto a la compra o no de determinadas acciones o valores pero aplicado a libros.
      Gracias por las felicitaciones (aunque en realidad es doctor, no licenciado, que son unos cuantos años de estudio e investigación de diferencia). Se hace lo debido, como en todo negocio, para mostrar la calidad de lo que se vende. Eso es todo.
      Un saludo y gracias por la participación

      • isrrrael dijo:

        Ya termine de leer este libro !!! no puedo creer que halla desperdiciado mi tiempo en esta basura, al menos “el símbolo perdido” fue mejor. ” he sido victima de la industria de la mercadotecnia y la publicidad, cómo es posible que esto sea un best seller ?
        Y la editorial ni siquiera se dio el tiempo de revisar lo que imprimían. Tiene muchos errores; cambian los nombres de los personajes. Estoy muy molesto. De hoy en adelante haré caso a las criticas de “la novela antihistórica” jejejejeje !!!! saludos desde México

  16. Increíbles errores que nadie supo descubrir en Inferno, de Dan Brown. Análisis demoledor al detalle …http://www.inferno-la-novela-peor-hecha.blogspot.com

    • Estimado Marcelo: gracias por compartir su punto de vista sobre “Inferno” con nosotros.

    • isrrrael dijo:

      En el capitulo 79 cuando le ofrecen un billete de 100 euros a la gitana que vende mascaras de la peste, esta solo accede a ayudarlos al ver un segundo billete. Y en la narración dice que la gitana accede con la esperanza de obtener los 200 dolares. qué no eran euros ?
      Me gusto mucho el análisis de su blog. Saludos !!!!

      • Estimado Isrrael: muchas gracias por sus dos comentarios. En fin, pues nada, si de algo pueden servir a alguien los consejos en abierto o no de “La novela antihistórica” no queda sino felicitarse. si además sirvieran para que las novelas que se venden como grandes best-sellers fueran de más calidad, pues tanto mejor aún. Un saludo.

  17. Bruno dijo:

    Yo no sé mucha de literatura, ni he leido suficientes libros en mi vida, cuando mucho, unos 30, tan es así, que no entiendo porque está escribo “nobela” con B en la imagen de arriba, por algo será, en lo personal me gustan los libros de Dan Brown porque es el tipo de lectura o “historia” que tiene un efecto en mí, el suspenso, y a su vez, tengo que tener abierto Google y Wikipedia para poder saber un poco mas de cada obra, lugar y personaje de la historia que señala. Si hago un recuento, de los 4 libros de Robert Langdon, el que menos me ha gustado ha sido El simbolo perdido, me encantó, pero es por el hecho de que se lleva a cabo en Estados Unidos, y yo prefiero la cultura y la historia europea, como bien dices, la crítica en la literatura es fundamental, y cada quien sus gustos, yo le veo el lado positivo a las cosas, por ejemplo; en historias de vampiros, lobos y hombres jovenes millonarios atractivos y sadomasoquistas, que en lo personal me hacen gracia, ya que quien los lee se proyecta y siente que ese tipo de situaciones alguna vez le sucederán (cada quién), y que sí, son malas historias (mi punto de vista), pero en un país como México, donde se lee menos de 1 libro al mes, la juventud comienza a interesarse en la lectura, y eso ya es ganancia. En conclusión, en lo personal si aprendo aunque sea un poco de historia italiana con Inferno, mas por lo que leo en los articulos en google, que por el mismo libro. Buen blog. Saludos!

    • Estimado Bruno: en primer lugar aclaremos el misterio de la “b” que no es “b” en la cabecera de “La novela antihistórica”. Como apreciarás esa cabecera está hecha, a propósito, por supuesto, en letra gótica. Un homenaje a los periódicos del siglo XIX. La “v” de ese tipo de letra recuerda, o puede recordar, en efecto, a la “b” usual en el tipo de letra que utilizamos hoy día, pero si revisas en tu procesador de texto ese tipo de letra gótica descubrirás que “v” y “b” se distinguen en ese alfabeto por tener la primera sus dos trazos cortos, aunque uno un poco más largo que el otro, y la segunda un sólo trazo largo.
      Con respecto a las novelas de Dan Brown, las de “50 sombras” a las que también aludes, etc… No cabe duda de que tienen esas virtudes de las que hablas. Las de conseguir que parezca que estamos comiéndonos el libro, haciendo eso que Umberto Eco llama, por esa misma razón “lectura gastronómica”.
      Es estupendo también que esa sencillez fomente la lectura, como comentas para el caso de tu país México. Ahora bien si no hay crítica y asesoría literaria más o menos seria -y lo que se publica gratis cada día 20 de mes en “La novela antihistórica” es sólo una pequeña muestra de la que se puede ofrecer bajo pedido-, esa baja calidad sería finalmente lo único que se nos ofrecería. Sin paliativos. Y de ahí a la pesadilla de “Fahrenheit 451” sólo hay un paso que un ser humano razonable no querría dar.
      Puesto que gracias al horizonte editorial que abre Internet es posible contrarrestar ese panorama tan inquietante, no queda, pues, más remedio que contrarrestarlo.
      Y en eso estamos. Sólo esperamos que los lectores de Dan Brown y similares, sepan dar el siguiente paso a lecturas como esas. Empezando por acudir a informarse no en revistas adocenadas y controladas por grandes emporios editoriales sino a “La novela antihistórica”.
      Gracias por tu comentario y un saludo.

  18. roberto dijo:

    el libro inferno , es a mi modo de ver entretenido, lleno de errores como por ejemplo, el dia y el horario en que juegan dos equipos de futbol italianos, el cambio de euro a dolares en 15 renglones, y otros mas que no vale la pena mencionar, y tal vez tambien contenga gruesisimos errores historicos o datos falsos.. no lo se. y a decir verdad no me importa, no compre el libro para leer un filosofo ni aprender historia , solo lo use para entretenerme y ha cumplido la funcion casi a pleno, pero leyendo todo lo dicho por las personas que entran al blog y a sus contestaciones, me ha quedado la duda si usted respeta esta opinion y la libre eleccion de leer lo que se nos antoja , equivocados o no. dada sus respuestas menospreciando a quien no piensa igual a usted, solo me queda preguntarle: que lo hace tan perfecto de creer que es perfecto en sus pensamientos?. respeto sus lineas y me gusta leer su punto de vista , y me iba a quedar con eso hasta que vi las respuestas que le devuelve a los que no piensa como usted. .. si va a dedicarme frases como que no se escribir , no se redactar, o soy un ignorante.. no se moleste ya lo se. solo queria leer su primer comentario que lamentablemente arruino a lo largo de sus contestaciones ninguneando a sus semejantes. gracias.

    • Estimado Roberto: celebro que lo haya pasado tan bien con “Inferno”. Celebro también que haya decidido hacerse con otro punto de vista sobre cuál es el alcance de ese libro, del que vd. por lo que se ve, no esperaba gran cosa. Allá vd. y lo que haga con su dinero. Tal vez la próxima vez decida gastarlo en un libro igual de entretenido pero con contenidos más útiles, que también los hay. Para eso existe en esta página y en otros sitios la crítica literaria, que, se lo aseguro, ha existido mucho antes de que vd. o yo naciéramos y existirá mucho tiempo después de que ya no estemos aquí.
      Por lo demás, con respecto al tono en el que se ha contestado a algunos comentarios, creo que es vd. bastante injusto. Observará que las discrepancias que se han argumentado educadamente han sido respondidas educadamente.
      Con otras, en las que se nos recomendaba irnos, por ejemplo, a criticar a la c.d.s.m. la respuesta, desgraciadamente ha tenido que ser de un nivel parecido, sin caer en el insulto por supuesto -eso no me lo negará- como si caían los de quienes no tenían vergüenza en venir por aquí a dejar tales comentarios, pero sí indicando que quien escribe tales cosas carece de la más mínima educación. Lo cual no creo sea menosprecio alguno, sino una mera descripción de una conducta pésima y que ya, de por sí, descalifica a quien usa de esos argumentos.
      Lo contrario ¿qué es?. ¿Para no ofender al que no pasa más allá de lo básico bajarnos todos a ese nivel y así, de retroceso en retroceso, para no menospreciar al más bruto de la tribu, felicitarle por esa burricie y retroceder hasta una distopía tipo “Fahrenheit 451”?. ¿Decirle a gente que a duras penas escriben mejor de lo que se habla en una pelea de borrachos en un bar que lo hacen muy bien y que sigan por ese camino?.
      Piense en todo esto y verá que su juicio ha sido duro en exceso con los que tratamos de mejorar las cosas en lugar de permitir que todo se deslice hacia un panorama que, se lo aseguro, va beneficiar a muy pocos. Y si quiere hacerse una idea de por dónde pueden ir los tiros, y ya que hablamos de ciencia-ficción -que a veces resulta profética- léase “¡Hagan sitio!, ¡Hagan sitio!” y verá dónde pueden acabar las sociedades alimentadas con cultura adocenada y en las que la educación se convierte en un privilegio y no en una vía para la mejora del mayor número de personas.
      Esperando que se tome la molestia de leer este comentario del mismo modo en el que yo me he tomado la molestia de leer, publicar y responder el suyo, reciba un cordial saludo.

  19. ¿Usted cuantos Best Sellers tiene?
    Ya que con tal critica, sabiduría e interés en la Historia Antigua, Historia del Arte, deberías haber escrito mejores libros de Dan Brown; dudo mucho que los tengas…

    • Estimado sr. Gutierrez: no sé ni para qué me molesto en responder a su comentario dado su bajo perfil. Supongo que lo hago porque incluso usted se merece una respuesta y por dejar claro a los demás lectores de estas reseñas que, cuando las redacto, lo hago con algún criterio.
      Para empezar le recomiendo que antes de tirar piedras contra las ventanas de los demás, tenga en cuenta que usted vive en una casa de cristal y que, según dice el dicho, quienes, como es su caso, viven en casas tan frágiles no deberían andar tirando piedras por ahí porque podrían ser los principales perjudicados.
      En otras palabras, pregunta usted cuántos bestsellers -no simplemente libros- tengo escritos y usted es incapaz de explicarse siquiera con coherencia. Primero me trata de usted y luego me tutea, dice, literalmente “Ya que con tal critica (sin acento por cierto en la primera “i”) sabiduría (ahí le ha faltado poner una coma) e interés en la Historia Antigua, Historia del Arte, deberías haber escrito mejores libros de Dan Brown”. Creo que lo que usted quería decir era en realidad “ya que usted crítica a Dan Brown desde el conocimiento de la Historia Antigua y la Historia del Arte, debería tener escritos mejores libros que los que ha escrito él”.
      Bien, al margen de que a usted apenas le da la gramática para expresar lo que quiere decir -con lo cual debería tener más cuidado antes de reprochar a nadie cuántos libros y de qué calidad ha escrito- su argumento adolece de muchos otros fallos.
      El primero que en la crítica que yo escribí sobre “Inferno” nada se dice de Historia del Arte -o apenas nada- y menos aún de Historia Antigua. Le informo: la Historia Antigua va del 8.000 antes de Cristo, más o menos, con la aparición de culturas sedentarias y con escritura, a la caída definitiva de Roma, en el 476 después de Cristo. A partir de ahí se considera que empieza la Edad Media, que se prolonga hasta la caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453 o bien, según otros, hasta el descubrimiento de América en 1492. Empieza ahí la Edad Moderna que se prolonga hasta 1789, fecha de la revolución francesa que es cuando comienza la Edad Contemporánea, que es justo en la que nos encontramos.
      Si de algo se habla en mi reseña de la novela de Dan Brown es, sobre todo, de Historia Medieval.
      Aclárese, pues, sobre aquello de lo que quiere hablar.
      Aclárese también que por muy vendido que sea un libro no es mejor ni peor que otro. Ahí tiene un ejemplo que suelo dar a menudo cuando me vienen con ese argumento tan basto de “a ver quién ha vendido más libros”. El “Mein Kampf” de Hitler fue un bestseller. Fíjese la bondad que puede tener un libro por el sólo hecho de vender muchos ejemplares.
      Ahora bien, si usted está feliz con haber leído un libro simplón y manido y cree que es bueno sólo porque a usted se lo parece y porque ha vendido muchos ejemplares y encima se enfada con quien se lo advierte, pues nada. Usted mismo. Ya madurará y en el proceso encontrará mejores lecturas.
      En otras reseñas de La novela antihistórica tiene muchos ejemplos. Por ejemplo, hoy que es 14 de julio, fecha de la toma de la Bastilla y el inicio de la revolución francesa, podría decidirse a leer “Historia de dos ciudades”.
      Por ahí se empieza a salir del oscurantismo, a hacer que leer sirva para algo más que para tragarse el primer bestseller que le ofrecen. Sea bueno o malo.

  20. Jhonnatan Ramírez dijo:

    Muy buen análisis, no estoy muy descuerdo ¿por qué darle tanto palo?
    La novela es buena… Es ficción, de eso se trata de crear y acomodar las cosas como el escritor quiera, no es ningún documento histórico. saludos.

    • Estimado Johnnatan: tampoco se quería darle ningún palo. Lo que pasa es que abusar de los hechos históricos para hacer una ficción… En fin, podría haber hecho un libro igual de entretenido e incluso mejor de haber sido más cuidadoso. Es más, cuando el libro “tiene verdad” en cosas así mejora, no empeora. Y la crítica existe para eso, precisamente, para que mejore lo que leemos. Salimos ganando todos, el autor porque escribe cosas más memorables y los lectores porque aprendemos realmente cosas veraces y útiles sin perjuicio del entretenimiento.
      Cuando se acepta meter a la Historia en el juego no todo vale. Si el sr. Brown, en cambio, escribe una obra enteramente fantástica como las de Terry Pratchet no habría nada que añadir aquí.
      Gracias por el comentario.
      Un saludo cordial.

  21. Julio Culajay. dijo:

    Bueno, creo que el autor de la “Reseña” aquí presente va a derroteros muy alejados a los de hacer una critica como Dios manda.
    Creo que es vox populi que Dan Brown está lejos de ser un autor competente y mi comentario no va dirigido a defender sus obras, creo firmemente y sin lugar a dudas que sus obras son planas, vacías, insípidas,banales y aburridas con personajes con la profundidad de un charco en una autopista perfectamente plana, con motivaciones cliché y con intereses vacíos, creo que todos los que tenemos experiencia un poco mas basta que el gran publico en la literatura lo sabemos, eso es una cosa; pero muy distinto es atacar la ficción per se.
    Me explico, presumo que el autor de esta reseña conoce un termino llamado “pacto ficcional” o “Suspensión de la incredulidad” es la voluntad que tenemos de dejar de lado el sentido crítico, ignorando incoherencias o incompatibilidades de la obra de ficción en la que se encuentra inmerso (Así nos creemos que el anillo único vuelve invisible a Frodo, que Legolas ande sobre metros de nieve sin hundirse, que los monstruos abisales de Lovecraft existen) Conociendo esto, no veo el punto de criticar que en la obra de ficción que nos reúne a todos aquí, el conflicto que nos presenta Brown y la realidad en la que vivimos sean completamente diferentes.
    Si, son diferentes y fue asi para relatar una ficción, no veo algo mal en ello.
    Deberíamos criticar las obras por lo que son en un estado final, no por lo que pudieron haber sido.
    Si, “Inferno” Es plana repetitiva y bla bla, con personajes aburridos y clichés motivados por bla bla,
    Pero no deberíamos atacar una ficción por ser exactamente eso: ficción

    • Estimado Julio: sólo un par de cosas a su “reseña” de mi “reseña”. En primer lugar, cuando se habla de Literatura y se dan consejos sobre hacer críticas “como Dios manda” (¡?) lo mínimo es manejar bien el idioma y no confundir, como le ocurre a usted, “vasta” con “basta”.
      Por otra parte, no sé qué tiene que ver la “suspensión de incredulidad” o no con mi crítica que, la leo y releo, y se centra precisamente en eso que usted dice se debería centrar (algo muy opinable, por otra parte). Es decir, en revelar que “Inferno” es un conjunto de clichés manidos. Tan manidos, de hecho, que la suspensión de incredulidad es prácticamente imposible. Por lo que se ve lee usted tan mal como escribe. Procure mejorar esto para sus propias “reseñas” -que imagino serán millares y escritas “como Dios manda”- o próximas intervenciones en áreas de comentarios en las que pretenda lucir sus sobrevenidos conocimientos de crítica Literaria con guarnición de errores semánticos tales como confundir “basta” y “vasta”.

      • Julio Culajay. dijo:

        Si amigo, es probable que un error de dedo pueda ocurrir, pero de ahí a que tu única manera de Pseudo-insulto intelectualoide sea corregir de una manera tan poco original la ortografía de las personas que intentan argumentar contigo es un poco triste, considerando la imagen que pretendes dar, maduro y letrado.
        Si, tuve un error, es normal y no me avergüenzo.
        Sigues sin argumentar nada, tu “reseña” se centra en lo que pudo ser la obra, mas no indagas mucho en los aspectos importantes al hacer una reseña, dices que son cliché pero no lo argumentas, la mayor parte de este relleno intelectualoide que dice mucho pero no transmite nada es un lamento de lo que pudo ser la obra y hablando tanto de Dante que parece una biografía del mismo, poco se deja ver que conclusiones sin argumentos y muchos golpes de pecho por el hecho que una novela comercial sea eso mismo: Comercial.
        Las intenciones del autor no eran mostrar un gran trasfondo ficcional conectado con la obra de Dante, era mas bien un fondo, una pieza de decorado y si esa era la intención del autor desde un primer momento ¿Por que deberíamos criticarlo como algo mal realizado?
        ¿La novela es mala? Si, obviamente lo es, de hecho es de las peores cosas que he tenido el infortunio de leer.
        Pero tu reseña (Aunque acierta en muchas partes) esta poco argumentada y lamenta que la intención del autor no sea la que tu quisieras que fuera.
        Me refiero a ese largo párrafo que se puede resumir en “La obra no refleja todo este trasfondo que estoy citando aquí, mira que culto soy”.
        Y tienes razón con que la historia tienes fallos tan ridículos que la suspensión de la incredulidad sea imposible, muchas veces he dicho que Brown se mea en la linea que separa el pacto ficcional con la ridiculez; pero debo defender que sigue siendo su ficcion y si es necesaria como vehiculo para que nos cuente su historia, no deberia ser una parte importante en la reseña.

        Por favor, si esta vez vas a argumentar que sea de una manera madura y no intentando ridiculizar de una manera tan infantil a quienes no concuerdan en todo contigo.

      • En primer lugar yo no soy su amigo, así que ahórreme ese estomagante cinismo. En segundo, no me hable de insultos porque desde su primer comentario hasta este otro, si alguien ha insultado a alguien, si alguien se ha mostrado arrogante e irrespetuoso, ha sido usted: me ha calificado entre ambos comentarios, del modo más gratuito que un ser humano con capacidad de pensar pueda imaginar, de pseudointelectual, considera mi reseña como una “reseña”. Añade ahora a eso la expresión “mira que culto soy” como si fuera yo quien la he dicho, cosa que es sencillamente mentira (¿o se trata de otro error de tecleo incluir esa expresión, descaradamente insultante, entre las comillas donde se suponía que citaba mis propias palabras?. Hágase mirar tanto error de tecleo, empieza a resultar sospechoso)…
        Y tras todo eso viene usted pidiendo madurez (pero ¿quién es usted para pedir madurez, caballero? ¿Sigfmund Freud redivivo? Desde luego no predica usted con el ejemplo. Véase el hacerme decir “mira que culto soy”. Algo digno de un gallito de colegio de Primaria) y que se le conteste sin insultos (¿es un insulto decir que escribe usted mal y que tiene poca capacidad de análisis lector? ¿Desde cuándo señalar lo evidente es un insulto?)…
        Hace falta cara dura para pedir a los demás aquello de lo que usted justamente carece, como está demostrando desde su primer comentario, que sólo pretendía descalificar esta reseña con argumentos tan peregrinos como que no era de las que Dios manda.

        Por otra parte su argumentación es totalmente absurda. Dice, ahora, que acierto en gran medida en mi “reseña” pero que no la argumento. Pues ya nos dirá, caballero, como puede ser de noche y de día al mismo tiempo y todo eso sin parecer demasiado culto. No vaya a ser que alguien se ofenda…
        Realmente haría bien en reconocer que es usted, sencillamente, lo que es: uno de esos trolls que determinados grupos empresariales -editoriales, productoras de Cine…- ponen a circular por los únicos medios que aún no controlan para que el bodrio de turno en el que han invertido se convierta en un éxito y nadie siembre la menor idea independiente entre un público que, para ellos, sólo debe hacer una cosa: comprar el libro y ver la película que ellos editan o producen.
        Qué casualidad, ¿verdad? que aparezca usted por esta reseña que había sido publicada en 2013 -hace nada menos que tres años-, justo cuando se ha estrenado mundialmente la versión para el Cine de “Inferno”. ¿Nos ha tomado por idiotas a mi o a los lectores de esta página?. Parece ser que sí.
        A eso, es evidente, se reduce toda esa diatriba que usted está tratando de provocar.
        Responda lo que le dé la gana en el mismo tono chulesco y descalificador que ha usado desde el principio. Eso sí, como administrador de los comentarios le advierto que a partir de determinado punto, no voy ni a responder ni menos a publicar sus comentarios no por censurarlos -si así fuera lo hubiera echado a patadas desde el primer comentario que es lo que en realidad se merece su tono y su actitud de agente provocador- sino para evitar que esta página se convierta en una caja de resonancia de esas políticas de marketing de determinado “fast food” ¿cultural? de las que usted, para mi eso es evidente, no es nada más que un triste instrumento.

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