¿La excepción que confirma la regla?. “Sangre en la calle del Turco” de José Calvo Poyato

No hay más remedio que reconocer que, a pesar de todos los prejuicios que se pueden acumular en contra de José Calvo Poyato -todos ellos con bastante buen fundamento- como escritor de presuntas novelas históricas, la última de ellas, “Sangre en la calle del Turco”, constituye una sorpresa y una sorpresa agradable además.

Así es, José Calvo Poyato, como sabrán muchos de los que leen estas páginas, es un historiador -catedrático de esa materia para más señas- que lleva años dedicándose a escribir -y con bastante éxito- novelas históricas. O al menos novelas que pretenden ser históricas.

Algunas de ellas, como “La Biblia Negra”, se mueven en torno a esa imprecisa línea de los grandes best-sellers -el más conocido de todos”El código Da Vinci”- en los que la Historia resulta imprescindible para dar un eje a un misterio a medio camino entre la novela de espías -la que hizo millonario a Ian Fleming y ridiculizó hábilmente Philippe de Broca en 1973 junto con Paul Belmondo y Jacqueline Bisset- y la policíaca.

Otras como “Conjura en Madrid”, dedicada a la llegada de Felipe V, el primer Borbón, al trono de España, encajan únicamente en el molde de lo que habitualmente llamamos “novela histórica”.

En cualquier caso, fiel desde hace años a la editorial Plaza y Janés, todo indica que José Calvo Poyato ha conseguido, sin las estridencias de otros autores como Matilde Asensi o Arturo Pérez-Reverte -con el que, según parece, le une cierta amistad- un público entre quienes leen novela histórica.

Éxito que, como suele ser habitual, no significa, como suele tenderse a creer, que esas novelas tengan un sólido fundamento histórico, a pesar de estar escritas, en este caso, por alguien que tiene licencia académica en ese campo profesional y, además, ha ejercido no sólo como docente sino como investigador que ha publicado varios libros de Historia.

En efecto, su serie de novelas ambientadas en la España de Carlos II, donde actúa un detective de época -en la línea de muchos otros de mejor porte, como el Nicolás Le Floch de Jean-François Parot- dejaba bastante que desear en el terreno histórico.

Todas ellas ofrecen una imagen de la España de Carlos II terriblemente rancia, completamente apegada a todos los burdos tópicos sobre esa época que, desgraciadamente, carece de estudios de verdadero fundamento. Como lo reconocen incluso especialistas en el período como el profesor Pere Molas Ribalta en el tomo de la mayor enciclopedia de Historia de España -la Ramón Menéndez Pidal- dedicado al reinado de ese rey tan poco conocido como poco investigado.

Así es, por asombroso que parezca, la serie de novelas del pesquisidor Calderón ideadas por el profesor Calvo Poyato -investigador él mismo de la época de Carlos II, aunque sin mucho éxito por lo que parece- se han limitado, en efecto, a repetir toda la serie de mentiras sobre la España de Carlos II ideadas como propaganda de guerra -fundamentalmente en el Versalles de Luis XIV- sobre una monarquía imperial española que, como se puede comprobar con sólo consultar algún que otro documento -incluso de origen francés, ideado por la corte francesa tras la muere del rey Sol, cuando todo está ya ordenado a su gusto en España, como la “Historia militar de reinado de Luis XIV”- fue, en realidad, quien organizó y lideró, con el inagotable flujo de plata americana, todas las coaliciones europeas -Holanda, estados alemanes, estados italianos, Gran Bretaña…- que se alzan contra el gran dogo de Versalles y sus planes de hegemonía.

Por eso sorprende tanto que después de ver a José Calvo Poyato seguir durante años la inercia más adocenada sobre lo que se ha querido hacer pasar por Historia de España en un período tan crítico como el reinado de Carlos II, el catedrático cordobés nos regale una más que aceptable novela histórica sobre otro de los períodos considerados como anómalos en la Historia de España y, por tanto, justificadores de cualquier solución política extrema a la que tan aficionada ha resultado cierta ala de la derecha española desde que en 1808 -y sobre todo tras la proclamación de la constitución de 1812- ve -como la mayor parte de las oligarquías antiguoregimentales de Europa- resquebrajarse un poder económico y social casi absoluto.

En efecto, en contra de lo que se podría esperar, dados sus antecedentes literarios con la España de Carlos II, José Calvo Poyato no ha caído en “Sangre en la calle del Turco” en ese habitual, e interesado, recitado de tópicos sin ningún fundamento sobre la España del siglo XIX.

Todo lo contrario. En esta novela de más de quinientas páginas, concebida, con bastante acierto, como un folletín decimonónico en el que no falta nada -ni siquiera la damisela en apuros que salva el héroe, respectivamente Paloma Azpeitia y Fernando Besora-, nos encontramos con una descripción de la España de esa época como lo que en realidad fue: una pieza más de la convulsa Europa de mediados del siglo XIX, en la que el Segundo Imperio francés se tambalea y cae ante la Alemania reunificada del canciller Bismarck precisamente por la elección de un nuevo rey y, lo que era más importante, una nueva dinastía, para ocupar el trono español tras la expulsión de él de Isabel II por la llamada revolución “Gloriosa” del año 1868.

De hecho, José Calvo Poyato no se limita a convertir esa alta política internacional que involucra a España en un vago telón de fondo, sino que ahonda en ella, enviando a su protagonista, el periodista Fernando Besora, al corazón de esas tormentas políticas de las que va a salir la estable Europa de la “Belle époque” que saltará por los aires en agosto de 1914 con la declaración de la que entonces se llamará “Gran Guerra”. Esperada y temida durante largos años por unas potencias europeas que se acosan mutuamente por el reparto de las áreas de influencia imperial en lo que hoy es el Tercer Mundo.   

Así es, Besora es enviado por su misterioso jefe, el director de “La Iberia”, el periódico de corte progresista moderado en el que trabaja el protagonista de “Sangre en la calle del Turco”, al París de 1870 en el que se proclama la Comuna -el primer gobierno socialista de Europa- mientras el Segundo Imperio se desmorona como fruto de la trampa militar a la que ha sabido atraerlo el canciller Bismarck, jugando a los equívocos con los posibles candidatos al trono español para el que el general Prim -otra de las figuras fundamentales en la novela de Calvo Poyato- trata de encontrar un rey que sustituya a la dinastía Borbón unánimemente odiada al filo del año de 1868.

Circunstancias -la de la Comuna de París y la de la España de Prim- que Calvo Poyato, sin dejar de sorprender gratamente con casi la mitad de la novela ya superada, describe con todo lujo de detalles y con verdadera ecuanimidad, devolviendo a Prim, por ejemplo, a la consideración que disfrutó en la Europa de su época. Tanta que los principales periódicos alemanes, franceses o británicos de esos años seguían todos su pasos como una verdadera celebridad, dándole una fama que perdura en el tiempo, incluso después de su muerte violenta. Hasta el punto de que un autor tan sibarita y preciosista como Oscar Wilde lo considera digno de figurar en algunas líneas de la que pasa por su obra maestra, “El retrato de Dorian Grey”.

Siguiendo esa pauta tan acertada, el profesor Calvo Poyato nos conduce en “Sangre en la calle del Turco” por una trepidante intriga sobre la que traza un retrato bastante acertado de la Europa de la época en la que España juega, en efecto, un papel. Como correspondía a un estado que aún retiene posesiones coloniales extensas en América, Asia-Pacífico y África -y donde ejerce como tal potencia colonial, aunque en  la novela sólo se aluda a la exitosa campaña de 1854 en Marruecos, que es la que forja buena parte de la fama y el crédito personal de Prim- y por su entidad territorial y económica sólo podía ser una pieza a tener en cuenta en el convulso tablero europeo del año 1870…

Vemos así reflejarse en las páginas de “Sangre en la calle del Turco” a una prospera burguesía que se desarrolla a medio camino entre Barcelona y Madrid, y se abre camino y ve la modernización política e industrialización del país -el ferrocarril entre Reus y Madrid apenas tarda un día en comunicar ambas poblaciones-, la fundación de lujosos hoteles en la capital española en los que ya empieza a haber incluso agua corriente, o la forja de uno de los oficios fundamentales de esa burguesía en todo Occidente: el de periodista. Un espectáculo social verdaderamente detallado al que Calvo Poyato no olvida añadir la otra cara de esa realidad que prospera: la del barrio de Las Vistillas, repleto de esa miseria urbana tan habitual tanto en la realidad europea -no sólo española- del siglo XIX, como en las novelas de la época. Empezando, por ejemplo, por el caso de las de Charles Dickens, a las esta obra de José Calvo Poyato hace más de un guiño…

En definitiva, “Sangre en la calle del Turco” es una muy recomendable novela histórica para quien quiera empezar a saber algo sobre esa España del siglo XIX de la que surge, en buena medida, la actual 

Hay detalles en los que esta obra falla. Es el caso, por ejemplo, del duelo entre Montpensier -cuñado de la destronada Isabel II-  y Enrique de Borbón, sobre el que Calvo Poyato pasa quizás demasiado apresuradamente, sin ahondar en la conmoción que causa en el Madrid del otoño de 1870, dando pábulo a que Benito Pérez-Galdos -al que Calvo Poyato convierte en personaje de “Sangre en la calle del Turco” y varias de cuyas obras cita en la sucinta bibliografía al final de la novela- convirtiera en piedra de escándalo del todo Madrid de la época los deambuleos de Montpensier por la capital tras matar en duelo al infante Enrique, ocasionando incluso la protesta de algunos próceres económicos y políticos de la época que no desean verse salpicados por aquel hecho que ven como escandaloso.

Caso, por ejemplo, del antiguo diputado en Cortés por Guipúzcoa, Fermín Lasala y Collado, que hará llegar una encendida carta a Pérez-Galdos sobre ese tema, negando que Montpensier hubiera aparecido a determinadas horas por una de las casas que él tenía en Madrid, después de haber derribado de un tiro a Enrique de Borbón. 

Tampoco parece estar muy acertado Calvo Poyato con la presencia de satanistas en el Madrid de la época, totalmente real, como él recuerda en su nota histórica -y, de hecho, en la Europa de la época- pero que, en contra de lo que nos dice en “Sangre en la calle del Turco”, se inicia en España a mediados del siglo XVII, como fruto de la perversa moda que recorre los salones de los estamentos superiores de toda Europa y no sólo la corte de Luis XIV estremecida por aquel “asunto de los venenos” que sirve a Fernando Besora de apunte para el artículo que prepara para “La Iberia” sobre los satanistas madrileños del año 1870, que constituyen la trama secundaria -un tanto impostada a veces- de “Sangre en la calle del Turco”.

En efecto, ahí José Calvo Poyato ha incurrido en otro de los muchos fallos que suele haber en sus trabajos cuando entra de por medio la España de mediados del siglo XVII, escamoteando a los lectores más de un sabroso apunte sobre esa cuestión hecho por uno de los primeros periodistas españoles de esa época -la de Luis XIV-, Gerónimo de Barrionuevo, que en sus “Avisos” da numerosas noticias sobre la presencia de grupos de ese estilo en la Barcelona de mediados del siglo XVII y serían, por tanto, el antecedente primigenio de esos a los que se enfrenta Fernando Besora en la novela de José Calvo Poyato.

Sin embargo, detalles como esos, a pesar de su importancia, no impiden que el resto de la novela resulte verdaderamente aceptable. Un excelente comienzo, en efecto, para los que quieran saber algo sobre esa época de la que sale la nuestra.

Lo único que se puede lamentar es que no se publiquen más obras como ésta, que, de hecho, “Sangre en la calle del Turco” sea una excepción, notable, pero excepción al fin y al cabo, en un panorama editorial, el español, que tiende, por lo general, a seleccionar a sus autores best-seller entre personas con una media de edad cercana a los sesenta años y, por tanto, completamente transidas de conceptos absolutamente falsos sobre nuestra Historia. Cuando no interesadas en que determinadas ideas -como la de la decadencia multisecular del país que requiere medidas de excepción…- persistan en la memoria de la mayor parte de los españoles, convirtiéndolos así en cautivos de un modelo político retrogrado, derrotista  sencillamente insano que, además, trae aparejado -como se está viendo en estos momentos- un panorama de descrédito económico que alimenta las peores perspectivas.

Quienes después de leer “Sangre en la calle del Turco” la comparen con “Alcolea” -que pueden descargar de manera completamente gratuita del número de 20 de julio de 2010 de “La novela antihistórica-, comprenderán mejor no sólo el trasfondo histórico de esa última novela de José Calvo Poyato sino su carácter, por desgracia, excepcional dentro de ese retorcido panorama editorial.

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Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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4 respuestas a ¿La excepción que confirma la regla?. “Sangre en la calle del Turco” de José Calvo Poyato

  1. Gracias por el artículo, es bueno seguir blogs de calidad… Saludos.

  2. ginescronista dijo:

    He leído recientemente esta novela y debo decir que coincido en gran medida con la reseña. Creo que la novela está bien hilvanada y refleja con bastante acierto el ambiente de la época. Me ha parecido un poco exagerada, aunque el autor lo explica, la licencia de introducir al protagonista en el carruaje de Prim. En fin, con todo, es un libro recomendable.

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