La última carga de Arturo Pérez-Reverte. Crítica razonada de “El asedio”

La campaña publicitaria que ha precedido a la publicación de “El asedio” por la editorial Alfaguara ha permitido a su autor afirmar, una y otra vez, machaconamente, que no ha pretendido escribir una novela histórica.

Una afirmación bastante sorprendente teniendo en cuenta que, al mismo tiempo, el académico de la Lengua ha alardeado en esas mismas entrevistas del trabajo de documentación llevado a cabo para escribir esos cientos de páginas…

Sin entrar a discernir a qué vienen esas afirmaciones tan contradictorias, por lo que a nosotros respecta, está claro que “El asedio” es una novela histórica -o antihistórica- en tanto en cuanto su autor se mete, una vez más, en el campo de trabajo habitual de los historiadores.

En este caso, también una vez más, el académico, parece que pretende volver a ofrecernos algunas lecciones sobre lo que él cree que fue la Historia de la llamada Guerra de Independencia española. El campo de esas maniobras, por así llamarlas, es esta vez la Cádiz asediada por los franceses en los mismos momentos en los que se proclama la Constitución de 1812.

¿Cuál es el resultado de esa nueva incursión en ese período histórico por parte de Arturo Pérez-Reverte?. La respuesta, salvo pequeños matices -muy, muy pequeños- es “más de lo mismo”. Es decir más de lo mismo que se puede encontrar en “El húsar” o “En un día  de cólera”, por no mencionar títulos con pretensiones mucho menores  como “La sombra del águila” o “Cabo Trafalgar”: la típica versión derechista de la Historia de España mezclada con todos los tópicos sobre ese país que se puedan importar desde el otro lado de los Pirineos.

Así, a fecha de hoy, parece ser que nuestro censo cuenta con unos 300.000 españoles nuevamente engañados sobre lo que ocurrió en su país en esa época crucial para poder comprender la nuestra. Y es que, si leemos con atención “El asedio”, no tardamos mucho en descubrir que el autor les ha vuelto a escamotear, como suele ser habitual en su Literatura, la existencia del proceso revolucionario y constitucional que ha dado lugar a la actual España.

¿Cómo se ha hecho esta vez?. De manera no muy original, se podría responder.

La novela sienta cátedra al respecto en la línea también habitual del académico cartagenero. Así, el verdadero protagonista de la trama, el siniestro comisario Rogelio Tizón, utiliza varias veces a lo largo de “El asedio” palabras como “gobierno de ilusos” y “lechuginos” para describir el de esas Cortes que pretenden mandar con la Ley y no con el abuso de autoridad del que él, Rogelio Tizón, es -torturas incluidas- un perfecto representante.

De ese modo parece el autor matar de un sólo tiro dos de sus pájaros favoritos. Es decir, recordarnos su fe inquebrantable en que el hombre es malo por naturaleza y sólo puede ser gobernado mediante la fuerza, y afirmar que la Historia de España ha sido un continuo desastre, una sucesión de derrotas y otras deprimentes circunstancias.

Afirmación esta última que, como no tardamos en descubrir si seguimos leyendo “El asedio”, se basa únicamente en las imaginaciones y fantasías del propio autor, que, según parece, no tiene escrúpulo -para darse una vez más la razón a sí mismo- en falsear datos históricos demostrados para que encajen en ese discurso con el que él, en tanto espera, según parece, la ruina de Occidente anunciada por uno de sus autores favoritos -Oswald Spengler, musa del Nazismo-, ha ganado verdaderas fortunas que, pensamos, algo deberían haber mejorado su humor en estos últimos veinte años.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con su versión de los hechos del combate en el Cerro del Puerco. En contra de lo que nos relatan detallados libros de Historia positivista del siglo XIX, como “La Guerra de la Independencia” de Miguel Agustín Príncipe, escrita y publicada en 1847, apenas treinta años después de los acontecimientos que narra “El asedio”, Arturo Pérez-Reverte no tiene reparo alguno en afirmar en su libro que esa batalla fue otro desastre producto -cómo no- de la incompetencia militar española que hace llegar a las tropas tarde al punto de reunión con los británicos. Así el académico pasa por alto olímpicamente -como tiene por costumbre- la afirmación de historiadores como el citado Miguel Agustín Príncipe que asegura que esa batalla se pierde porque el oficial británico al mando decide retirarse a Cádiz al considerar que sus casacas rojas han sufrido demasiadas bajas, dejando así a los españoles abandonados a su suerte…

La descripción del ejército español que hace el académico cartagenero cabalga desenfrenada por esos mismo prados llenos de esa misma hierba venenosa.

Así nos lo vuelve a dibujar en las páginas de “El asedio”, como es ya costumbre en sus novelas sobre la época, como una turba de guerrilleros armados de navajas de siete muelles -la onomatopeya “clac-clac-clac” que hacen esas armas al abrirse parece seguir divirtiéndole mucho-, formada, fundamentalmente, por un “buen pueblo español”de escasa cultura e instintos primarios con el que Arturo Pérez-Reverte da la razón, una vez más, a las absurdas tesis orientalistas creadas por el Romanticismo francés en el siglo XIX. Las mismas según las cuales España no sería un país europeo. Extraña conducta para alguien que, en cuanto tiene ocasión, no duda en proclamar su patriotismo español

La realidad comprobada en libros de Historia como el ya citado de Miguel Agustín Príncipe no puede ser, otra vez, más diferente a ese respecto.

En él se habla de cómo ya para esas fechas -de hecho desde 1810, casi dos años antes de que transcurra la acción de “El asedio”- existen ejércitos españoles compuestos por tropas bien organizadas. Tanto que, por ejemplo en el frente catalán, consiguen durante las mismas fechas en las que Cádiz está siendo asediada, romper las fronteras meridionales del imperio francés, invadirlo y saquearlo en una bien organizada operación punitiva que se salda con la captura de 4.000 cabezas de ganado…

Arturo Pérez-Reverte -o su equipo- tampoco parece haber tenido mucha prisa por consultar documentos fácilmente asequibles como “El diario de un patriota complutense”, reeditado con motivo del primer centenario de la Guerra de Independencia. Si lo hubiera hecho habría comprobado que, en efecto, supuestas guerrillas como la del Empecinado que actúa en la zona próxima a Madrid, son, en realidad, un escuadrón de Caballería regular. Lo bastante regular al menos como para poder enfrentarse en batalla campal a tropas de élite napoleónicas como coraceros y dragones. A las que, por cierto, toma prisioneros que intercambia de acuerdo a las leyes de guerra civilizada, sin trocearlos con navaja de siete muelles alguna. Instrumento, por otra parte, perfectamente inútil para dar cargas de Caballería de acuerdo a la estrategia habitual en la época descrita en ese “Diario”…

También parece ser que el académico ha preferido condenar al ostracismo en “El asedio” a recientes investigaciones que han puesto en su sitio esa absurda -y políticamente interesada- imagen del ejército español que derrota al napoleónico entre 1810 y 1813.

Sería el caso, por sólo citar un ejemplo, de un magnífico estudio realizado por el profesor leónes Arsenio García Fuertes, “Los granaderos de Castilla y el Séptimo Ejército Español”, donde se aclara mucho al respecto de manera documentada y muy amena.

En suma, todo el contenido de “El asedio”, o su mayor parte al menos, confirman la impresión de que Arturo Pérez-Reverte, pretendiendo o no escribir novela a partir de la Historia de España, lo único que consigue es, una vez más, falsearla y confundir sobre ella a un gran público de un modo que parece más digno de un Rafael Sánchez-Mazas posmoderno que de un académico de un país democrático…

Para acabar esta primera crítica de “La novela antihistórica” sólo añadiremos que “El asedio” incluso carecería hasta de las virtudes más elementales que se pueden pedir a una novela de sus características.

Así, la trama de misterio básica que el autor pretende utilizar como hilo conductor de su nueva novela, la de los asesinatos de jovencitas de familia pobre y trabajadora por un psicópata que solapa sus crímenes con la matanza que tiene lugar extramuros de la ciudad asediada, no parece ser ni siquiera original.

En efecto esa trama básica ya fue utilizada en “Alcolea”, una novela ambientada en la tercera guerra carlista (1873-1876) y publicada por entregas entre el año 2005 y 2006 en la revista “Bidasoan”, heredera de aquel “El Bidasoa” en el que en su día escribió Pío Baroja.

Quienes se tomen la molestia de leer dicha novela por entregas, podrán convencerse por sí mismos de los asombrosos parecidos existentes entre la trama de misterio básica de la última novela de Arturo Pérez-Reverte y esa otra escrita por el doctor Carlos Rilova, un historiador de sólida formación y curriculum que, ni que decir tiene, siempre es bien recibido en ésta que es su casa.

De hecho, debemos concluir que el único misterio verdaderamente intrigante con respecto a “El asedio” sería, en realidad, uno que, de momento, no hemos conseguido resolver desde “La novela antihistórica”: por qué una editorial supuestamente progresista como Alfaguara ha permitido que se convierta en su autor-estrella alguien que, como Arturo Pérez-Reverte, sostiene en libros como “El asedio” una visión del Mundo, y de nuestra Historia, que coincide en casi todo con la que el régimen franquista indoctrinó a varias generaciones de españoles para justificar su golpe de estado y la posterior carnicería que ejerció sobre el país hasta 1975…

Fragmento de una de las entregas de "Alcolea" publicadas en la revista Bidasoan

Suponemos que esa curiosa situación es otro síntoma más de una Transición también abortada en lo literario. Un tema sobre el que, quizás, deberíamos reflexionar seriamente y tomar medidas. Ahora que todavía hay tiempo…

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Acerca de Carlos Rilova Jericó

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Administrador del weblog de "La novela antihistórica", creada como página de crítica independiente en el año 2010 para ayudar a mejorar el criterio de selección de obras de gran difusión comercial entre el público y redactor de la reseña mensual de acceso libre publicada en esa página cada día 20 de cada mes. Director del banco de imágenes y centro de investigación histórica "La colección Reding". Profesional de la investigación histórica y cultural para diversas empresas y organismos públicos desde el año 1996.
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46 respuestas a La última carga de Arturo Pérez-Reverte. Crítica razonada de “El asedio”

  1. javifields dijo:

    Muy cierto. Y además es un “peñazo”.

  2. Jo. Me estoy arrepintiendo de habérsela regalado a un buen amigo gaditano. La verdad es que yo sólo he leído un par de novelas suyas. No me apasionaron, pero no creía que, con lo riguroso que parece en sus comentarios, fuera tan ligero en sus enfoques históricos.

    • Pues sí, amigo Luis, lo es. En este país se vive muy engañado acerca de nuestra propia Historia. Y gran parte de la culpa viene de editores como los que consienten, y hacen dinero, con novelas como “El asedio” sin pensar en las consecuencias de dar pábulo a ideas que ya estaban rancias en 1959.
      Gracias por tu comentario.

  3. Damian dijo:

    Dicen que un escritor siempre escribe el mismo libro, en el caso de PR está claro que es así, una y otra vez, tiene una idea clara de como va a terminar el asunto y cual es el mensaje que quiere transmitir (siempre es el mismo), y el resto es relleno. Sobre la exactitud histórica me la trae un poco al pairo, quiero decir, lo respeto, pero este fulano hace novela, no historia, y si la gente hace peregrinaciones por los escenarios de El codigo da Vinci, los errores de PR se pueden considerar nimios.

    • Gracias Damian por tu comentario. A nosotros, como historiadores, no nos trae tan al pairo la exactitud histórica de las novelas de Arturo Pérez-Reverte que, la verdad, no andan muy lejos de los de Dan Brown. Para eso sacamos esta revista. Te recomendamos echar un vistazo a una de nuestras páginas enlazadas, “La Bitácora de Pedro Morgan”, al número de 26 de octubre.
      Si lees los artículos de ese número, verás que esos errores no son tan nimios y que, lo que es mucho peor, pueden tener consecuencias bastante funestas. La Historia no es, en efecto, un juguete, como dicen nuestros colegas en esos artículos. Y cuando se considera que es un juguete, o se pone al servicio de determinadas ideologías políticas -y es el caso de las de Arturo Pérez-Reverte, por más que él quiera negarlo- las consecuencias pueden ser de lamentar. Durante años. “El plan maestro” de Heather Pringle es otra lectura que te recomendamos para que te des cuenta de hasta dónde se puede llegar manipulando la Historia al servicio de ideas reaccionarias. Como ocurre en el caso de “El asedio”.

  4. Héctor dijo:

    Pues lleva vendidas 500.000 copias. Así que os jodeis, envidiosos de mierda.

    • Te felicitamos, Héctor, por tu buen gusto a la hora de elegir páginas de crítica literaria. Has escogido una de las mejores. Eso sí, parece que nuestros consejos no te han ayudado mucho. Es lo que parece teniendo en cuenta que achacas nuestra crítica a la Envidia. Un argumento tan pobre como los adjetivos que utilizas. También nos parece pobre, y obtuso, que defiendas la calidad de “El asedio” en función del número de ejemplares que lleva vendidos. ¿Sabes cuántas copias se vendieron de “Mein Kampf”?. Saca tú mismo las conclusiones oportunas sobre tu afirmación en base a esto.

  5. Marianne dijo:

    A raíz de su comentario en mi cuenta twitter acerca del libro de PR El pequeño hoplita he descubierto toda la polémica que su obra suscita allá en España en cuanto a la exactitud o inexactitud de los hechos históricos tomados por el autor en este caso en El Asedio.
    Muy ilustrativos sus comentarios y afirmaciones, yo por mi parte como venezolana me ha parecido muy estimulante .

    • Muchas gracias Marianne por sus elogiosos comentarios. Siempre nos resulta grato saber que hemos servido de ayuda para que lectores como usted valoren mejor la obra de determinados autores, no tanto por lo que dicen sus respectivas maquinarias de promoción editorial -que tienen muy poco escrúpulo a la hora de valorar el daño que pueden hacer ciertos productos, tan sólo priman vender lo que sea y como sea-, sino por lo que en realidad subyace bajo esa prosa que muchas veces, como decíamos, no es precisamente un canto a la Libertad, sino un estímulo para el conflicto social en base a una perversa y pervertida idea de la Historia de España. La misma que hace ahora setenta años desgarró, y por mucho tiempo, a España dejándola en un estado del que aún -le digan lo que le digan- no se ha recuperado-.
      Un saludo desde el otro lado del Atlántico.

  6. soyleyenda dijo:

    Llevo siguiéndoos desde vuestros comienzos gracias a un comentario que dejasteis en mi blog sobre este vuestro primer post. Quería felicitaros lo primero de todo porque ofrecéis un punto de vista distinto sobre algunas novelas a los que se pueden encontrar de crítíca en la red.

    Me permito el lujo de haceros una recomendación: mejora y mucho si, como en vuestros primeros posts, os referís a novelas más conocidas por el gran público, actuales y redactadas por autores consagrados, ya que al final a la hora de hacer una recomendación o de que te regalen un libro estos suelen ser los elegidos. De hecho, siempre me he preguntado cóm osobreviven la gran cantidad de novelas históricas que abarrotan las librerías al lado de los best-seller históricos. Si es para recomendar una joyita oculta, siempre se agradece, pero por lo que viene siendo lo habitual en vuestro blog casi todas las novelas elegidas no pasan un corte mínimo de calidad.

    De todas formas gracias por el aviso y buena suerte con el blog.

    • Muchas gracias por tu comentario soyleyenda. Gracias también por tus palabras de elogio y de ánimo. Para eso nacimos, para llenar ese vacio que crea la crítica literaria al uso. Bueno, crítica es un modo de decir -que dirían los geniales “Les Luthiers”- porque, como bien señalas en tu mensaje, la crítica suele brillar por su ausencia en otros medios, cediendo su espacio, cada vez más, a la maquinaria de promoción pura y dura de los grandes grupos editoriales.
      Por lo demás, aceptamos tu consejo, pero te indicamos que siempre -o casi siempre- tratamos de hacer crítica de una novela que esté en las mesas de novedades, ya sea en tapa dura o en edición de bolsillo. Es verdad que, a veces, no nos resistimos a centrar nuestro comentario en esas que tu llamas “joyitas ocultas”. Es el caso de “El oro de Stonewall Jackson”, o de “Un hombre de honor”. Sin embargo esas dos también están activas -y mucho- en el mercado de saldos. Un espacio al que también queremos prestar atención dado que el público que lee “La novela antihistórica” puede preguntarse si le merece la pena comprar ese saldo o no. Por mucho que sean apenas 6 euros.
      En cuanto a la calidad, es algo que damos por descartado. No se crítica a esas novelas tanto por la calidad literaria -algunas la tienen, como “El último Dickens” o “El oro de Stonewall Jackson”-, otras carecen absolutamente de él, como es el caso de “Los hijos del cielo”, sino por el daño que hacen a la transmisión de conocimientos históricos, sentando cátedra al respecto con ideas falsas y totalmente venenosas en algunos casos. Como ocurría con “Ángeles custodios” de Almudena de Arteaga. Querríamos ser más literarios en ese aspecto, pero la urgencia de nuestra batalla se centra, sobre todo, en evitar que la memoria histórica colectiva no se deforme hasta adquirir proporciones de tumor sociológico por medio de esas mal llamadas “novelas históricas”. Volvemos otra vez sobre la crítica a “Ángeles custodios”. En pleno siglo XXI los lectores españoles de a pie acabarán por creer que la Ilustración no existió en España o era cosa de una exigua banda de pequeños canallas. En Gran Bretaña, con semejantes argumentos, Almudena de Arteaga estaría trabajando, en el mejor de los casos, en una oscura oficina ya que no sería una autora “bestseller”, como lo es ahora. Queremos que en nuestro ámbito cultural (España. Hispanoamérica…) ocurra otro tanto. Como historiadores no podemos endosar semejantes falsedades, ni permitir que sigan creciendo y aumentando a expensas de una Historia que, poco, o nada, se diferencia de la del resto de Europa.

  7. Explorador dijo:

    La he comprado en edición de bolsillo. Reconozco que su literatura me gusta, aunque sea “fácil”(en el mejor sentido del término, Dumas, por ejemplo) pero es cierto que encuentro repetitivas las primeras páginas, hasta el momento no me está gustando mucho, aunque me queda todavía mucho por leer. Creo sin embrago que juzgar al autor por la palabras que pone en la boca de Tizón es un poco precipitado. Y si su versión de la historia es incorrecta o discutible, al menos viene bien para que se hable de estos temas. Y la novela como tal no ganará ni perderá nada.

    Muchas gracias por la crítica, me ha parecido muy bien razonada, como prometía. Saludos y enhorabuena por la página 🙂

    • Gracias, explorador, por pasarte por nuestra página y encontrar algo valioso en ella. Seguimos esforzándonos en ofrecer lo que no ofrece la prensa convencional: crítica independiente. Esperamos que, cuando acabes con “El asedio”, te siga siendo de utilidad.
      Con respecto a lo del tema del comisario Tizón, bueno… realmente si lees los artículos semanales de APR observarás que siempre defiende posiciones ideológicas bastante “ultras” bajo una apariencia un tanto descamisada que no sabemos si engañará ya a alguien. Tizón es un paso más en dirección a ese abismo en el que este escritor parece querer precipitar la Historia de este país, interpretándola como una catástrofe en serie que sólo pueden arreglar tipos duros, sin escrúpulos y que, al parecer, sólo respetan la ley del garrote. Si buscas una visión más cabal de lo que fue el Liberalismo español del XIX que, para nada, como el autor y su personaje sostienen, es cosa de cuatro lechuguinos y un completo fracaso, echa un vistazo a “Alcolea”, en ese primer número de “La novela antihistórica”. Si quieres otra versión más documentada de lo que fue la Guerra de Independencia, te recomendamos que leas otro texto del mismo autor -y colaborador de “La novela antihistórica”- en su weblog http://www.lacoleccionreding.wordpress.com, en la sección “Se puede hacer mejor”.
      Recibe, en cualquier caso, un saludo cordial y pasa por ésta que es ya tu casa siempre que dudes qué novela histórica leer, comprar o regalar.

      • Explorador dijo:

        Si, la acabé pronto, pero me pareció un completo bodrio. Coincido en esa apreciación, es cierto que Reverte dice lo mismo en las entrevistas que en los artículos de periódico y en sus novelas a través de los personajes. Y resulta muy cansado, especialmente cuando uno ha leído varias cosas suyas. El final es denigrante, en el sentido que apuntaís. Y bueno, la crítica siempre es vigorizante, aunque supongo que siempre se venderá lo mismo con buena campaña, independientemente de lo que la novela sea. Creo que Reverte tiene cultura y le gustaría poder hacer algo más de lo que hace, y no lo entiendo, le leo como a Dumas buscando lo que sabe dar, no entiendo que su orgullo le pueda tanto.

        Un saludo y un placer la conversación con vosotros. Seguiré pasando por vuestra casa, desde luego 🙂

  8. Petardo dijo:

    La novela no me gustó, pero esta crítica es peor.
    De hecho todavía espero la crítica, porque sólo veo subjetividades y ataques “ad hominem”.
    Un saludo

    • Hola, Petardo. Pues muy bien, si esa es tu opinión eres muy dueño de exponerla en esta página que, como puedes comprobar tú mismo, publica todos los comentarios por adversos a su labor que sean.
      Por nuestra parte no entendemos qué subjetividades hay en nuestra crítica. Menos aún sabemos por dónde caen en ella nuestros ataques, como dices, “ad hominem”.
      Lo que has leído es sólo lo que dice nuestra presentación: la opinión de historiadores profesionales sobre una novela que utiliza como eje -de manera bastante torcida- la Historia .
      APR lleva años tergiversando la de la Guerra de Independencia española, escribiéndola, sólo con algunas florituras de más, de acuerdo al que hemos llamado “canon idiota”. El mismo que la dictadura franquista impuso por diversos medios y, sobre todo, a través de libros de texto como la famosa “Enciclopedia Álvarez”.
      Propio de ese “canon idiota” es considerar, por ejemplo, que la Ilustración era “antiespañola”, que los que se adherían a ella no eran “verdaderos españoles”, que el siglo XIX, el de las revoluciones, el de la democratización, fue un completo desastre para España que, por supuesto, lo que necesitaba -como país “different” al resto de Europa según la agit-prop del régimen- era una buena dictadura autoritaria.
      Se trata, por supuesto, de una serie de argumentos destinados a justificar el golpe de estado del 18 de julio de 1936 y lo que vino después que, como bien sabrás, nos sumió en el mayor de los ridículos a nivel internacional -por no hablar de otras consecuencias peores a nivel interno- durante 40 largos años. Justo por mano de aquellos que decían que iban a subir a España a lo más alto y que cuando se vieron echados de todos los foros internacionales respetables, inventaron toda clase de leyendas para justificar lo que nunca había tenido justificación y menos para quien se declaraba tan patriota como aquellos salvadores de patrias.
      ¿Decir que APR está endosando y, lo que es peor, escribiendo y difundiendo poco más o menos las mismas sandeces sobre la Historia de España que el Franquismo aventaba, es un argumento subjetivo, un ataque “ad hominem”?. ¿Desde cuando señalar lo obvio, lo que se puede comprobar con comparar dos textos -o dos muestras de fluido o de cultivo de bacterías- es una subjetividad o un ataque “ad hominem”? .
      Nos hemos limitado a poner de manifiesto algo que podrás comprobar tú mismo si te tomas la molestia de comparar el contenido de “El asedio” con los capítulos de los libros de texto de la escuela franquista dedicados a la Guerra de Independencia: el “buen pueblo español” engañado por unos cuantos afrancesados vendidos a ideas extrañas, venidas del extranjero, se alza en armas para defender la religión católica y su sencillo modo de vida… ·
      En “El asedio”, como bien sabrás, nos encontramos con un comisario de Policía que considera la tortura como un pilar fundamental de la sociedad y los parlamentos y las constituciones como una extravagancia de nuevo cuño producto de las veleidades de cuatro lechuguinos que copian a los extranjeros -el “habeas corpus”, por ejemplo-, sin ningún futuro, por tanto, en la recia y racial “España”. Es también él, el que da la oportunidad a un representante del “buen pueblo español” de vengarse, sin juicio ni jurado ni otras zarandajas legales, del “malo” de esta película que, qué casualidad, además de asesino en serie bastante averiado de la cabeza, es un afrancesado …
      Son muchas coincidencias, ¿no te parece?. ¿Crees que resaltarlas, indicarlas, es subjetivo?. ¿Entonces que deberíamos haber hecho?.¿Decir que la Historia de la Guerra de Independencia española que el autor de “El asedio” se inventa al gusto de esas ideas claramente reaccionarias es digna de otro sillón, esta vez en la Academia de la Historia?.
      Sabemos, perfectamente, que no es así. Que basta dar una patada a un legajo en cualquier archivo para que salgan documentos y más documentos que demuestran que todo eso es un invento de un escritor que pretende ser historiador sin haber hecho el menor esfuerzo para merecer ese título y al que nos están vendiendo como tal, convirtiéndolo en comisario de exposiciones sobre el tema.
      ¿Qué te parece que deberíamos hacer los que nos hemos pasado décadas de nuestra vida dedicados al trabajo de reconstruir la Historia de ese periódo no con cuatro lugares comunes destilados, además, en una de las épocas más funestas de nuestro pasado, sino con investigación?. ¿No decir nada no sea que piensen que tenemos algo personal con el que se está aprovechando de ese abuso de confianza?. ¿Te parecería que el Colegio de Médicos de Madrid, por poner un ejemplo, estaría actuando subjetivamente, con ataques “ad hominem”, si denunciase ante el público que las pulseras magnéticas no valen para nada o que incluso son perjudiciales para la salud?.
      Pues eso.

  9. juditomorfi dijo:

    Pues yo tengo algunas críticas que hacer a Reverte, entre otras un cierto simplismo psicológico, pero esta crítica me parece un tanto delirante y mucho peor que lo criticable de sus libros.
    Reverte no es criticable por ser “derechista”, sino por populista. Además es evidente su anglofobia, a pesar de que esta crítica arremete contra él por el lado contrario al hablar de los ingleses.
    Es divertido constatar que esta crítica es realmente “derechista” y xenófoba al minimizar la siempre minimizada en España decisiva contribución de Wellington y el ejército británico a la liberación de España.

    • Estimado Juditomorfi, ahí queda publicado tu comentario. Nos parece de muy poco valor pero, en fin, no te vamos a privar ni de dar tu opinión -por indocumentada que esta sea- ni de que te pongas en evidencia ante el público que se pasa por esta página.

      Sólo un par de observaciones. La primera que no uses con tanta alegria adjetivos como “delirante”. Empleas esa palabra de un modo un tanto gratuito, como si no supieras muy bien qué significa pero te sonase bien, contundente. Ese es un rasgo de escritura un tanto pueril, característico de semiletrados. Procurá pulir ese defecto de estilo. Ten en cuenta que podrás estar más o menos de acuerdo con nosotros, pero nosotros hemos hecho un notable esfuerzo, en esa y en cada crítica que publicamos, por razonar, por aportar argumentos científicos. No lo primero que se nos pasa por la cabeza. Nuestra opinión está basada en el conocimiento profesional de la Historia, no en un calentón de barra de bar, como pareces querer insinuar de un modo que te descalifica enteramente. Respeta nuestros años de estudio y de investigación, por favor. No los mandes al garete por hacer una frase de relumbrón que, como te decimos, sólo pone en evidencia un estilo literario muy pobre.

      En segundo lugar tu Politología parece estar tan necesitada de mejoras como tu estilo literario. De otro modo no afirmarías con tanta autoridad que APR es populista -que lo es, sin duda- pero no derechista. ¿Desde cuando una cosa ha excluido a la otra?. Hay gente que se tira toda una vida investigando la naturaleza de determinadas formas de pensamiento y las borrosas fronteras entre Autoritarismo, Populismo, Totalitarismo, Fascismo, etc… ¿También sabes más que ellos, que Erich Fromm o nuestro malogrado colega Stanley Payne?.

      Finalmente se detectan en tu mensaje problemas muy similares con la Historia. Es evidente que ni siquiera sospechas la existencia de diversos documentos ya publicados, por activa y por pasiva, hace más de un siglo que han demostrado claramente la naturaleza de la intervención británica en España y lo capital que fue para liberar a España como erróneamente dices.
      Según esos documentos Gran Bretaña sólo interviene en España tras Bailén, al comprobar que el ejército español ha sido capaz de frenar el avance napoleónico -un hecho que conmocionó a una Europa que creía imposible semejante hazaña-. Hasta entonces, como se suele decir, se estaban tentando la ropa, conformándose, todo lo más, con salvar a su fiel aliado, Portugal, y estrellándose, una y otra vez, contra los ejércitos napoleónicos.
      Es decir, esa liberación de España de la que hablas, interpretando incorrectamente el verdadero carácter de una campaña que acaba en Tolouse en 1814 y no en la frontera española de Irun en 1813, fue fruto de una coalición en la que sus respectivos miembros se necesitaban mutuamente. Gran Bretaña, sin España, hubiera sido invadida y sojuzgada en un par de años desde 1808 en adelante. Quizás antes. ¿Sabes lo que ocurrió con el intento de desembarco británico en Walcheren, en la costa holandesa para ver si podían abrir brecha en el imperio napoleónico sin ayuda de nadie?. Fue un completo fiasco. Lo cual te debería hacer reflexionar sobre lo “capital” que pudo ser la ayuda británica a España y viceversa.
      En esos documentos se demuestra también que Wellington, además de odiar cordialmente a sus aliados de circunstancias, los españoles, y mentir descaradamente sobre ellos y su capacidad militar, fue invitado en diversas ocasiones a tomar el siguiente barco que saliera de Cádiz para Gran Bretaña si insistía en inmiscuirse en las decisiones de un Parlamento soberano -el reunido en Cádiz- sobre cuestiones polticas y militares y no se ceñía a su papel de comandante en jefe que debía ejecutar las órdenes del modo más eficaz al alcance de su capacidad sin añadir a ellas comentarios, impresiones, intrigas diversas y sarcasmos malintencionados que nadie necesitaba ni le había solicitado. Si a detalles como esos sumas su destrucción deliberada de plazas fuertes españolas clave -Badajoz, San Sebastián…- ensañándose con la población civil que decía estar liberando, comprobarás lo absurdo -¿diremos que también delirante?- de las afirmaciones que hacías a este respecto en tu mensaje .

      Demuestras una pobre percepción de la Historia si despachas a quien pone de manifiesto hechos históricos como esos diciendo que es “xenófobo”. Siguiendo la lógica de ese argumento un cirujano es, en realidad, un “serial killer” que se dedica a destripar gente ¿no?.
      En cuanto a tus afirmaciones sobre el carácter derechista de nuestra crítica, en fin, es sólo otro indicio más de tus problemas de comprensión lectora y del uso irreflexivo de ciertas palabras que no pareces saber muy bien qué significan. Debes leer más.
      Empezando por los contenidos de esta página que, es evidente, no has comprendido bien. De otro modo no nos acusarías de ser aquello que estamos bien lejos de ser. Lee, por ejemplo, la respuesta que publicamos al comentario de Petardo el 20 de mayo de 2011 e intenta sacar de ahí nuevas conclusiones respecto a nuestro inexistente Derechismo.

      • juditomorfi dijo:

        Leo con retraso y por casualidad esta larguísima réplica a mi brevísimo comentario.
        Gracias por recomendarme que lea, lo llevo haciendo con asiduidad bastante más de medio siglo. A Erich Fromm lo leí bastante en mi juventud, amigos. Menos arrogancia. Quizá mi comentario respondiese al tono, tanto como al contenido de vuestra crítica, a la que reaccioné aunque no simpatizo con el populismo de Reverte. Lo de “derechistas” os lo dije a sabiendas de que era una de las descalificaciones de moda que más os podían ofender.
        Sobre el fracaso de Walcheren, nada que decir, salvo que es irrelevante para valorar el papel de los ejércitos de Wellington en la guerra de la Independencia.
        Que Wellington opinase o intrigase sobre las opiniones e intrigas de los españoles es tan previsible como irrelevante de nuevo.
        Y en un punto concreto, la batalla de Chiclana, aunque no soy experto en el tema, algo sí sé, me parece que es insostenible vuestra tajante descalificación del papel británico y revalorización del español. Acabo de leer las memorias del oficial inglés James Stanhope, presente en esa batalla y que describe con precisión, y presentan un cuadro muy diferente a vuestras -¿xenófobas, patrioteras?- afirmaciones.
        También caéis en una demagogia impropia de historiadores serios al abordar los excesos de las tropas británicas en Badajoz y san Sebastián. Primero porque esos excesos no fueron peores que los de los franceses o de los propios españoles en esa misma guerra, con el agravante en el caso de los españoles de que los cometían contra sus paisanos.
        Esa frase ”
        destrucción deliberada de plazas fuertes españolas clave -Badajoz, San Sebastián…- ensañándose con la población civil que decía estar liberando…” es una burda deformación de la realidad porque da a entender que Wellington planeó u aprobó esos saqueos, la destrucción que hubiese como resultado de los asedios no es criticable, cuando los condenó y lamentó, como aparece reflejado, por ejemplo, en las meorias de Stanhope que mencioné.

      • Aunque venga con años de retraso, aquí queda publicado tu comentario a esa lejana reseña sobre “El asedio”.
        Asombrado quedo, como administrador de “La novela antihistórica”, de tus argumentos. Admites que has utilizado ciertas palabras sólo para ofender y afirmas que todo lo que ponga en duda el verdadero papel de los británicos en la que ellos llaman Guerra Peninsular o es irrelevante o indigno de historiadores serios…
        Lo único que es serio, al parecer, es tu propia opinión o lo que dice una única fuente fuertemente sesgada a favor de los británicos puesto que está escrita por un oficial británico.
        Eso equivale a querer juzgar la Shoah desde el punto de vista de lo que pudieran decir las Memorias de un oficial de las Waffen SS.
        Algo, vayamos teniéndolo claro desde aquí, inadmisible desde el punto de vista de las mínimas normas de análisis histórico.
        En cuanto a los adjetivos, xenófobo, patriotero, etc… que aplicas a la reseña de 20 de julio de 2010 es sólo una muestra más de lo que un español colonizado por el mundo anglosajón diría sobre una crítica razonada a una versión de la Historia sesgada para magnificar el papel británico en la Guerra de Independencia, haciéndose eco una vez más no de un análisis histórico riguroso, sino de la propaganda emanada de una potencia que no tiene ningún interés, por supuesto, en ponderar o ayudar a rivales peligrosos con los que había estado guerreando intermitentemente durante siglos.
        Es decir, con un par de adjetivos de relumbrón te sacas de encima todo análisis serio sobre la deformación que se ha hecho de la Historia de España en las guerras napoleónicas, un papel descrito deliberadamente por muchos franceses y anglosajones como un hecho excéntrico a lo que sucede en el resto de Europa.
        Nada más lejos de la realidad que se puede documentar en base a investigación histórica de primera mano en la que, no hace falta que lo jures, no eres ningún especialista.
        Con respecto a la destrucción deliberada de plazas fuertes españolas o de instalaciones fabriles puede que Stanhope no diga nada pero otras fuentes si lo dicen. Quizás los casos de Badajoz y San Sebastián sean más opinables. Esta última sobre todo por su alto valor estratégico para la invasión del sur de Francia y por el evidente descontrol de las tropas aliadas angloportuguesas a las que, ciertamente, algunos oficiales intentan poner coto en tanto que otros aprovechan la oportunidad para llevarse la mejor parte del saqueo.
        Sin embargo, la actitud del segundo de Wellington en la futura capital guipuzcoana, Graham, deja bastante que desear y, de hecho, le valió una gran bronca por parte de mylord cuando se enteró del desaguisado.
        Lo que no es opinable, por ejemplo, es la destrucción de la Casa de China en Madrid, rival de la Compañía Británica de las Indias Orientales, tras liberar la villa y corte. Eso ha quedado establecido y comprobado y como eso otros casos. De hecho, tu admirado autor APR no se cansa de dejarlo caer por ahí cuando le da el cuarto de hora, que Gran Bretaña mataba dos pájaros de un tiro con la Guerra Peninsular: Francia y de paso España, a la que iba desgastando a retaguardia.
        Habría mucho que hablar sobre el tema, y más que investigar en lugar de seguir basando la discusión en rancios tópicos -como las famosas guerrillas que, en realidad, son inoperantes y deben reformarse desde 1810 como regimientos de línea- o que Gran Bretaña hizo algún favor a España interviniendo en la Península.
        En contra de lo que erróneamente crees, nada fue irrelevante. Si España no hubiera ganado en Bailén, si el Séptimo Ejército -sí, Ejército, no guerrilla- no hubiese mantenido abierto el corredor cantábrico desde Galicia a partir de 1809 para que la flota británica tuviese puntos de apoyo y suministro, nuestra querida aliada lo hubiera pasado muy mal y, tarde o temprano, se hubiera visto invadida por las cohortes napoleónicas. Eran y son anglosajones, no superhombres. Tan buenos o tan malos como podamos serlo los españoles. Eso sí, tienen mejores propagandistas de lo propio. De ahí, quizás, nacen tantos errores de interpretación para el español medio, incapaz de conocer mejor su Historia, de incentivar su estudio y de valorarla mejor.
        Es un hecho ampliamente admitido en la investigación más reciente sobre el tema. Esa que se hace a base de largas horas de archivo, método científico y algo más que “saber algo sin ser un especialista” y tras la lectura de un único documento sobre el tema como podrían serlo las memorias de ese oficial que citas como un oráculo y son sólo una fuente más y de la que, por cierto, no das siquiera referencias académicas admisibles.
        Te podría dar una lista de libros y artículos para que salieras de tanto error, pero en fin, eso de que en Internet todo es gratis es otro error. Como el de tomar por históricamente válido lo que dicen las novelas de Arturo Pérez-Reverte.
        Tendrás que conformarte con lo dicho, que ya es hasta demasiado para alguien que no ha pagado ni un euro por recibir esos datos. Sin otro particular.

        Fdo: Carlos Rilova Jericó.

  10. asdfasdfsdfsdf dijo:

    Sólo puedo dar mi opinión como lectora, ni idea de la corrección de datos históricos, me faltan conocimientos. Pero la novela es un pestiño, quiere ser novela romántica por momentos, ñoñísima la relación entre Lolita Palma y el corsario; psicológico-metafísica-detectivesca que se queda en nada, ah! pues éste era el asesino, pues qué bien porque tampoco explica muy bien por qué asesinaba. Y luego los tochazos em plan “Master and Commander”.
    La primera vez que leo algo de Reverte y me aburro soberanamente. Es un quiero y no puedo, en el que además se nota demasiado el lenguaje actual, no le sale como en Alatriste. Hay veces que parece que estás leyendo La Reina del Sur, pero sin mexicanismos.

    • Estimada asdfasdfsdfsdf, publicado queda tu comentario. Nada, o poco, que añadir. Sólo insistir, a beneficio del público de esta página, que “El asedio” de datos históricos, nada de nada. Sólo refleja las obsesiones -malsanas- del autor sobre la Historia de España. Las mismas con las que -es de temer- nos va a fustigar, de nuevo, a partir del 27 de octubre con una nueva entrega de su capitán Alatriste fundida, según todos los indicios, una vez más, en los moldes de los libros de texto de Historia -Historia es un decir- de la escuela franquista.
      Es decir; España es un fracaso histórico que, por lo tanto, necesita ser gobernada con mano de hierro, sin Ilustración, Constitución y zarandajas de esas.
      Es realmente triste que España, el segundo país de Europa en proclamar un régimen parlamentario y una constitución, hace ahora dos siglos, haya quedado en semejantes manos.
      Menos mal que es un grupo editorial progresista el que publica, alienta y publicita a este autor ultraretrogrado. Si llega a ser uno de la derecha dura da escalofríos sólo imaginar lo que pudiera haber pasado ya a estas alturas. (El País de hoy, 8 de septiembre de 2011, es un verdadero canto a esa contradicción tan curiosa en la que, según parece, todo vale con tal de que dé dinero. En las páginas de Cultura -sí, de Cultura- el académico larga toda esa faramalla neofranquista de nuevo para promocionar su nueva entrega de Alatriste, teniendo además el ¿cinismo?, la ¿desfachatez?, la ¿ingenua ignorancia? de decir, insultando, como tienen por costumbre todos los que carecen de verdaderos argumentos, que sólo los cretinos que no han leído Alatriste dicen que es un canto a la “España imperial”… En la última, Maruja Torres se queja de que la Derecha española quiere fomentar la ignorancia de los que no pueden pagar colegios privados… Esto no hace falta comentarlo, que se comenta ello sólo, como -más o menos- dijo uno de nuestros poetas del Siglo de Oro).
      Respecto al aspecto literario, comentado quedó en el primer número de “La novela antihistórica”. “El asedio” no es nada original. Te puedes descargar de ahí, sin coste alguno, “Alcolea” -novela por entregas publicada en el año 2005- de ese primer número de “La novela antihistórica” y comprobarlo tú misma. Te prometo que la relación entre los dos principales protagonistas de esa novela corta no es nada ñoña. Eso, por lo menos.
      Un saludo y quedas invitada a seguir visitando esta casa electrónica, que es la tuya y la de todos los que quieran leer novela verdaderamente histórica y no auténticos insultos a la inteligencia.

  11. rod dijo:

    Creo que Reverte quiere mucho a su pais y es de los que comparte aquella frase que cierto morisco en remotos tiempos, dedico a el que fue uno de los mas grandes heroes de nuestra historia: Rodrigo Diaz de Vivar ” que buen vasallo si tuviera buen señor”, que hubiera sido de nosotros con buenos lideres,siempre perdedores, dale al navajero de pocas luces enseñanza un fusil y un buen capitan al que seguir y te seguira hasta el fin del mundo, no le vendas humo y utopias revestidas de progresismo de salon……….siempre nos falto el faro para llegar a la costa, la chalupa se hundio o se dio por vencida, mas de lo mismo o de lo de siempre. Gracias por su leccion de historia o su vision de la historia, es curioso la cantidad de versiones que hay de un mismo hecho historico , pero supongo que usted con su perfil inmaculado de historiador, no estuvo alli y depende de la informacion de otros (que claro segun su criterio tuvieron o son las mejores fuentes, claro esta), es el gran problema de la historia messieur!!!. ME ENCANTO LA NOVELA JEFE.

    • Estimado o estimada quién sea. Aprobado queda su comentario. Aquí, como siempre, se usa la mayor pluralidad. No como en otros medios que publican sólo lo que les conviene. Ya ve que incluso le publico su mensaje propagandístico de exhortación y ánimo al señor PÉREZ-REVERTE A GRITO PELADO. Por cierto, siempre me acomete una duda, ¿lo de jefe es porque lo comparan con Dickens, al que sus fans llamaban así, jefe, o tiene motivaciones que se adentran en las zonas más oscuras de nuestra Historia reciente?.
      Quizás vd. tan seguro -o segura- en su prosa y convicciones me lo podría aclarar.
      Por lo demás, allá vd. con sus opiniones. Eso sí, por favor, no me las revista de relativismo científico de vuelta de todo. En la crítica a “El asedio” no hay progresismo de salón ni otros gritos de rigor de la derecha extrema de este país -que, en general, y por desgracia para España desde hace dos siglos, es prácticamente la única-. Lo que hay son datos y hechos. Nuestra constitución de 1812 fue la segunda en proclamarse en Europa y la tercera del Mundo. No fue un fracaso sino un éxito del que vd. ahora disfruta. Compare la situación de España actualmente con, no sé, ¿Albania?. Y toda esa faramalla de la que me habla de buenos vasallos y buenos señores, aparte de ser una no muy orignal repetición de las fórmulas ya bien gastadas y manoseadas por su lider literario -que, por cierto, creo que tampoco estuvo allí, aunque a lo mejor, quién sabe, como para vd. es casi como Superman, ÉL tiene una máquina del Tiempo y todo, ¿no?-, carece del más mínimo fundamento histórico.

      Le pongo un sólo ejemplo. Le decía que la constitución que el mes que viene cumple 200 años, la del 12, fue la tercera del Mundo en proclamarse. La primera fue la de los Estados Unidos de Norteamérica y nunca hubiera llegado a proclamarse de no ser por la ayuda militar y económica que la monarquía española de Carlos III le dió sin tasa ni freno.
      ¿Sabe vd. quiénes eran Bernardo de Gálvez o la familia Gardoqui de Bilbao?. Seguro que no, en caso contrario no hablaría en su mensaje de chalupas hundidas y de toda esa caspa pseudohistoriográfica.
      El primero es el general en jefe de las tropas españolas -el regimiento Navarra, la Infantería de Marina, mercenarios irlandeses como el Hibernia, entre otros…- que aplastaromn al ejército del general Cornwallis avanzando desde Luisiana y Florida hasta las Carolinas, infligendo a los casacas rojas derrota tras derrota. Victorias militares que condujeron directamente a Yorktown donde, por cierto, la flota francesa de apoyo que vd. habrá visto en películas como “El patriota”, llegó escoltada por navíos de combate españoles con base en La Habana.
      Los segundos, la familia Gardoqui, fueron los encargados de financiar a los rebeldes de las trece colonias y hacerles llegar Artillería y otros pertrechos sin los cuales hoy los yankees seguirían tomando el té a las cinco -algo que ya ni siquiera hacen los ingleses- y recibiendo a Isabel II como su reina y señora soberana…
      Ya ve la de derrotas seculares que ha acumulado España. Ya ve cuáles son los hechos (a lo de las versiones, la selección de documentos de acuerdo a criterios personales y no al método científico, etc… le digo que es un argumento de un nivel tan bajo que no da ni para hacer un comentario).
      Lea a Begoña Cava o a Carmén de Reparaz, magníficas historiadoras ambas, y despéjese las ideas a la par que adquiere algo de verdadero conocimiento de su propia Historia.
      POR CIERTO, SI LE ENCANTÓ LA NOVELA DE SU JEFE LEÁSE “ALCOLEA”, QUE SE LA PUEDE BAJAR TOTALMENTE GRATIS DESDE ESE MISMO POST. A VER SI DESPUÉS SIGUE ENCANTADO -O ENCANTADA- CON “EL ASEDIO” (Hay que leer con más calma las cosas. Si no se pierde la mejor parte de ellas).

  12. rod dijo:

    Joder que verborrea gasta usted!!!!!……en serio muchas gracias por su respuesta, esta a la altura esperada: brillante, demoledora, la comentare con alguien que este a su altura y que no vierta comentarios “casposos pseudonoseques”, a lo mejor me convence que no lo es tanto, pero en fin ahi queda! ….fuera un poco del tema, me gustaria saber su opinion acerca de la novela de VASILI GROSSMAN, vida y destino……y otra cosa mas, si escribio usted alguna novela historica o de algun otro genero me gustaria me lo hiciera saber, en serio, me gustaria ver como se desenvuelve.

    • Bueno, pues nada. No hará falta que le diga que ya está publicado su nuevo comentario. Pese a lo de verborrea y demás. Es obvío.
      Comente con quien le parezca, pero mal vamos si no sabe qué es la seudohistoriografía.
      Grossman de momento está en el frigorífico. Estamos en año napoleónico y esa es la prioridad.
      En cuanto a lo de la novela histórica escrita por mí… ¿la pregunta va en serio o es un sarcásmo?. Le he dicho, y en letra de molde, esta misma mañana, que podía descargarse del post de 20 de julio de 2010 en la misma crítica a “El Asedio” “Alcolea”. Ahí podrá ver todo lo que guste sobre mi desenvolvimiento con la novela histórica.
      Ya me imagino que sus tiros irán en dirección:
      1. El tiparraco de La novela antihistórica es un resentido porque no escribe novelas como el “Jefe” y sólo crítica lo que no puede hacer.
      O 2. El tiparraco de La novela antihistórica escribe novelas pero son mucho peores que las del “Jefe”, con lo cual volvemos al punto 1. y aquí no hay más que hablar.

      Como no le voy a sacar de esa argumentación limitada y circular en la que están atrapados miles de lectores españoles, que creen que algo es verdad sólo porque lo publica un diario de papel o lo ha dicho la televisión, no le digo más. Sólo que haga el esfuerzo de leerse “Alcolea” y sacar alguna conclusión respecto a esta novela corta publicada -retenga bien la fecha, luego no venga con protestas- por entregas en el año 2005 en “El Bidasoa”, una de las revistas en las que en su día colaboró Pío Baroja, y después dada al formato digital en la primera edición de La novela antihistórica.

  13. GATOSEBAS dijo:

    Lo siento, pero me declaro seguidor de PR, aunque no siempre comulgue con él. A su favor para los que no somos historiadores hay que consignar que nos acerca a acontecimientos históricos específicos, que nos ayuda a abrir una ventana a aspectos de nuestra historia que desconocemos. Creo que somos muchos los que partimos del hecho de que son solamente novelas, pero es un arranque (para el que quiera o pueda) bucear después en dichos acontecimientos de una manera más profunda, más “historica”. En nuestro equipaje queda lo que queramos o no creer…
    Por cierto, a buscar en otras fuentes me lo enseño Amin Malouf (no se si se escribe así, lo hago de memoria) con su obra sobre las cruzadas vistas por los árabes, cansado como estaba de tanta historiografía europea centralista sobre el tema. También me enseñó algo otra obra sobre el mismo tema de un autor ruso de la epoca sovietica (lo siento, pero no recuerdo el nombre): incluso cuando escribe un historiador aportando todos los datos objetivos posibles, depende de su visión particular lo que llega a su lector. Lo que quiero decir sin ofender a nadie: lo mismo que un novelista puede tergiversar la historia, guardeme Dios de un historiador concienciado politicamente que me intenta colocar con datos Su Verdad Como Un Puño.
    Es cierto que en “el Asedio” son demasiadas las cosa que chirrían, pero es tan solo una novela. Pero a mí me ayudó a descubrir un nuevo Cadíz, a volver a mirar sus calles de otro modo, a transportarme a una época que no podré conocer, y en esa ambientación creo que PR es un maestro. Eso es algo que le tengo que agradecer, y no conozco a ningún historiador que consiga “crear atmósfera” acercandonos a la Historia (creo que también se trata de eso, ¿o no?)
    Respecto a lo derechón que se le supone, creo que podremos hablar más adelante, porque hay tema para tratar…

    • Gatosebas, muchas gracias por tu comentario. Demuestra que se puede tener una opinión divergente pero también se puede expresar con educación. Eso no abunda, tú lo has sabido hacer y es de agradecer.
      Yo, por mi parte, poco más tengo que añadir a lo ya dicho en la crítica a “El asedio”. Es un retroceso en nuestra novelística histórica y pierde por vericuetos más que dudosos al lector. Los que saben que es una novela y lo toman con ojo crítico como un punto de partida a contrastar, perfecto. Pero no es así como se nos vende el “producto APR”, y ahí está el gran problema, que sus libros de Alatriste son textos de apoyo escolar en muchas escuelas, que se le nombra comisario de exposiciones históricas, etc, etc… En suma, que por escribir novelas históricas desde una óptica absolutamente sesgada, se le da categoría de autoridad sobre la Historia y se crea así una peligrosaa asociación de ideas en una gran parte del público.
      Este mes entrante “La novela antihistórica” va a celebrar la proclamación de la constitución de 1812 rindiendo homenaje animando a leer el Episodio Nacional de Pérez Galdos dedicado a esa cuestión. A ese nuevo post me remito sobre si “El asedio” aporta realmente algo al conocimiento histórico de ese hecho, la constitución doceañista, sin el cual no existiría la España actual.
      Con respecto a los historiadores políticamente concienciados. Haberlos lo habrá, pero la premisa esencial del oficio es evitar esas conductas. Los novelistas ni se lo plantean, ni se obligan a ese código de conducta deontológico. Y, nuevamente, ahí está la diferencia y el problema.
      Te pondré un ejemplo, personalmente no trago a Fernando VII, sin embargo recientemente he escrito un artículo que espero ver publicado en unos meses que, en base a determinados documentos, desmiente en gran medida muchos tópicos al uso sobre ciertos aspectos de su reinado. Bueno, pues así lo he reflejado, por más que a mí me parezca que era un felón, tal y como se decía en su época. Y a sus obras nos podemos remitir, sus traiciones, sus claudicaciones, su estancia de “jaula de oro” en Valençay durante la Guerra de Independencia en la que se moría y se luchaba en su nombre, sí, todo eso es cierto, pero también son ciertos otros aspectos como los que he localizado en esa documentación. Así se escribe la Historia. Otra cosa son historiadores -o mecánicos del automovil, o dentistas…- escribiendo panfletos.
      En cuanto a lo de si los historadores somos capaces de escribir relatos históricos y transmitr ese ambiente histórico que se encuentra en las novelas. Bueno, algunos, viendo el panorama, nos animamos a hacerlo. Ahí tienes “Alcolea” en la misma página de la crítica a “El asedio” o sino todos los relatos que he ido publicando en la página de http://lacoleccionreding.wordpress.com en la sección “Se puede hacer mejor”.
      Y sobre el asunto de que la ideología que tramnsmite Arturo Pérez-Reverte es netamente reaccionaria, como bien dices puede dar base a otro debate, pero en esto, como en lo de Fernando VII, no hay vuelta de hoja. En “El asedio” APR repite todos los tópicos al uso en la escuela franquista sobre qué fue la Guerra de Independencia española y la proclamación de la Constitución. A partir del 20 de marzo podrás darte cuenta tú mismo si te animas a leer -o a releer- “Cádiz” de Pérez-Galdos a partir de la crítica que aquí se va a publicar.

      • GATOSEBAS dijo:

        Las cosas de palacio, despacio. Te acabo de descubrir y comienzo a leer lo publicado en lacoleccionreding (no soy de esos que se beben lo leido, prefiero mascarlo lentamente), pero en una primera impresión, me gusta. Y a otra cosa…
        Perez Galdós me descubrió el siglo XIX de nuestra historia, y como ya te dije, a partir de unos profundizo en otros, pero no es esta la cuestión… Indudable que su obra sería mucho más educativa que la de PR, pero, sinceramente ¿crees que nuestros crios mirarian por la ventana de la historia con Don Benito, o bien saldrían corriendo por la puerta para no volver a ella?. Por que hay que ser sinceros, para quien no este acostumbrado, nuestros literatos del XIX son difíciles de leer, son demasiado “decimonónicos”. Creo que se trata sin más de aproximarlos a la HISTORIA, no de sentar cátedra con ella. (Por si te sirve de ejemplo, a través de una lectura de Alatriste en el colegio, un sobrino mío conoció a un tal Miguel de Cervantes, a otro llamado Lope de Vega, supo de la existencia de Calderón de la Barca o de Quevedo. Se que no es mucho, pero le sirvió de aliciente para pedirme algo de ellos, y algo es algo con los tiempos culturales que corren).
        Por que esa es otra: en esta mi querida tierra donde vivo, los chavales no tienen ni zorra idea de de historia. Crecen pensando que Carlomagno fue un cantamañanas al que se le derrotó en buena lid allá en Roncesvalles; que somos tan diferentes que ni los romanos tuvieron c… de conquistarnos; que el Reino de Navarra no era tal, sino el Reino Vasco-navarro; etc, etc, etc. Asi que quieres que te diga, que las aventuras de Alatriste sean sesgadas, pues vale, totalmente de acuerdo, pero el pueblo no es tan tonto como parece, y si sirven como introducción, pues perfecto, porque luego está el libre albedrío para aprender a buscar otras fuentes y crearte tu propio criterio, y ahí es donde en verdad debemos educar a nuestros hijos, ese es nuestro verdadero esfuerzo.
        Y sobre PR, espero seguir hablando y poder presentarte otra visión no fundamentalista de un seguidor de su obra, siempre desde el respeto, que no falte.

      • Pues nada, Gatosebas, esta es tu casa, como puedes ver. Cualquier comentario tuyo, por enriquecedor, es bien recibido.
        Tienes toda la razón con el tema de Pérez-Galdos. Le ocurre lo mismo que a todos los autores anteriores al Cine. Su descripción de las cosas es muy difícil para nosotros, que estamos educados en ese tiempo narrativo más rápido. Incluso en el caso de auténticos genios como el canario o como Dumas, cuesta leer sus obras. Pero debemos leerlas.
        En cuanto a lo de que la obra de APR sirva de estimulo positivo, no hay duda. Esa es la cara A del asunto, pero eso nunca me ha librado de preocuparme por la cara B. Más que el hecho de que él escriba desde ese punto de vista para mí sesgado hacia el tremendismo histórico, lo que me preocupa es la falta de variedad. El panorama editorial español es monolítico, prácticamente no ofrece variedad en la interpretación de nuestra Historia. Lo que publican, al parecer, siempre tiene que tener ese componente de fracaso secular, de derrota, de leyenda negra. Y eso es realmente enfermizo, porque la España de Felipe IV no era ni mejor ni peor que el resto de Europa. Y la que vino después tampoco.
        Busca entre los archivos de “La novela antihistórica” la crítica titulada “Cara a cara con la Guerra de los treinta años”. Va sobre una novela de Jean D´Aillon ambientada en la Francia de Richelieu. Espero que te anime a leer la novela. Compara lo que dice D´Aillon con lo que cuenta el ciclo de Alatriste y verás más claro -creo- esto que te digo.
        En cuanto a las lamentables interpretaciones que ofrecen algunos libros de texto, que te voy a decir. Dicen que cuando la pobreza entra en casa, el amor salta por la ventana. Pues algo parecido ocurre en el caso de los libros de texto, en cuanto un cargo político designado a dedo se hace con las riendas de los textos escolares muchas cosas saltan por la ventana.
        Es otra de las ranzias herencias de las que este país -no sólo el viejo reyno- no se han sabido librar.
        En cualquier caso, eeguiremos hasta el último cartucho, como dice mi buen amigo el ex-inspector Alcolea, que, por cierto, es medio navarro por parte de madre, disparando desde estas tribunas digitales -dicen que son el futuro del libro- a discreción.

  14. ignacio Carlos Zornoza dijo:

    Hola, los saludo de Argentina
    Sólo como lector, pues no me asiste ninguna preparación para juzgar literariamente ni históricamente esta obra, me refiero a El asedio. Digo que me resultó repetitiva en extremo y por lo tanto extensa por demás. Me dió la impresión que fue escrita para llenar setecientas y algo de páginas y cuando se llegó al número se resuelve velozmente. Es mi opinión respetuosa.
    También leí Alcolea y es ciertamente llamativo el parecido no sólo de situaciones, sino de expresiones y pensamientos. Los saludo cordialmente.

    • Gracias, Ignacio por su comentario. Publicado queda para ilustración del resto de lectores. Resulta penosa, en efecto, la repetición de situaciones y la de ideas. Tanto en “El asedio” como en muchas otras obras supuestamente históricas del autor que, en realidad, se limita a repetir, con unos cuantos adornos, los textos oficiales en las escuelas de la dictadura franquista: decadencia española, las ideas del siglo XVIII equivalentes a ideas extranjeras y por tanto “antiespañolas”, la supuesta imposibilidad de un régimen constitucional en España, etc, etc…
      En cuanto al parecido llamativo entre “Alcolea”, publicada por primera vez en 2005, y “El asedio”, bueno, pues ahí queda la impresión y ojalá que haya muchos más lectores que puedan establecer esa comparación, aunque en realidad “El asedio” da más bien la impresión de ser una especie de “Anti-Alcolea”.
      Saludos desde este atribulado lado del Atlántico.

  15. Jaime Galiana dijo:

    Buenos días: he leído el Asedio y como lector que pretende de forma desenfadada acercarse sin prejuicios a una historia con ambientación, de personajes con enjundia, con trama psicológica y con unas descripciones que permitan recrear mi mente y evadirla, este libro cubre espectativas más que de sobra. ¿Y para qué queremos más? Es un libro con una historia sin más. Creo que sacan las cosas de quicio queriendo apreciar intencionalidades en su autor y mezclar cuestiones políticas de izquierdas o derechas (esa reiteración a engarzar sus comentarios con el franquismo o el nazismo me lleva a pensar que no tienen el punto de objetividad que preconizan en sus intervenciones y quedan mediatizados por sus ideologías). Creo que ustedes leen entre líneas cosas que no están ni se las espera. Por cierto, la historia nunca es única ni oficial, simplemente ya por el hecho de que nosotros no la hemos vivido. Y aún habiéndolo vivido seguro que ustedes y yo la hubiésemos contado de forma diferente. Porque la historia no la vive igual un rey que un mendigo, un conservador que un liberal, un seglar que un religioso, un necio o un catedrático. Y nadie puede pretender imponer su objetivización personal sobre el tema. Todos los puntos de vista son defendibles y es curioso e inconcebible para sus planteamientos el dogma de verdad pura que se atribuye a determinados autores que son del gusto de cada cual. No entiendo la inquina que traslucen muchos de los mensajes. Dice poco de quienes apuntan alturas de miras en terrenos literarios e históricos. Después de haber leido muchas de las citas creo que la mayoría de ustedes no critican un libro sino un autor y lo que para ustedes representa (puede que erroneamente) en su plano personal. Lo digo con todos mis respetos hacia todos los puntos de vista defendidos. Abstráiganse de su autor y su mundo y conseguirán hacer una crítica objetiva de la obra.

    • Buenas noches, don Jaime. Publicado queda su comentario. Personalmente, como redactor de “La novela antihistórica”, estoy en total desacuerdo y sostengo y no enmiendo lo dicho el 20 de julio de 2010. Respecto a los comentarios de los demás lectores… eso ya es cosa de cada cual. Aquí se publica todo salvo excepciones claramente delictivas, que alguna ha habido y, precisamente, dirigida contra el señor Pérez-Reverte.
      Plantea vd. en su crítica a la crítica de “El asedio” cuestiones interesantes con las que los historiadores estamos enfangados muy a menudo. La objetividad y cosas parecidas. Vd., naturalmente, puede tener la opinión que le plazca al respecto, yo como historiador, sin embargo, debo corregirle. Para empezar hace tiempo que incluso las llamadas ciencias duras -Física, Matemáticas, etc…- han desechado toda pretensión de objetividad -sí, Einstein y la Física cuántica han hecho mucho daño, ahí lo tiene-. Eso, sin embargo, no impide que ellos y nosotros sigamos avanzando en el conocimiento, es decir, reuniendo datos, estableciendo hipótesis en torno a ellos, reconstruyendo fragmentos de realidad. Lo que básicamente llamamos “Ciencia”.
      Si tomasemos sus argumentos por válidos e inapelables, ni la Historia ni ninguna otra ciencia serían posibles y nos veriamos de vuelta poco menos que a la época de la gran caza de brujas.
      Por otra parte, hace tiempo que en la profesión descubrimos esa multiescalaridad de la que vd. habla desde el instinto, la de que no se ve la Histora del mismo modo desde diferentes perspectivas. Le recomiendo a ese respecto un magnífico libro de Bartolomé y Lucille Benassar, “Los cristianos de Alá”, donde esos dos grandes historiadores cuentan, desde todas las perspectivas posibles, la vivencia común a muchos europeos durante los años de esplendor del Imperio Otomano. Es decir, la de caer cautivo de los corsarios berberiscos y, por una u otra razón, renegar de la fé cristiana antes que segur prisionero años y años en los baños de Argel, pasando a convertirse en un “cristiano de Alá” del que a veces no se volvía a saber más y a veces, muchas, sí, dejando un importante rastro que es el que ha permitido a esos hispanistas reconstruir esa que ellos llaman “fascinante aventura”. Bartolomé, de hecho, no resistió la tentación de convertir su propia investigación en novela. La tituló “El galeote de Argel”. También muy recomendable.
      Respecto a los vínculos entre “El asedio” y la pseudohistoriografía franquista, a las pruebas me remito. Eche un vistazo a las sorprendentes coincidencias entre los manuales de Pseudohistoria de la escuela nacionalcatólica y lo que el autor murciano cuenta en sus novelas. Se parece más que sospechosamente. Y eso es un hecho. Objetivo.
      Quien escribe y tiene el ascendiente que él tiene debería ser algo más responsable. En primer lugar debería ceñirse a la verdad. Y la verdad, una vez más objetiva, es que España fue el segundo país de Europa en proclamar y defender una constitución parlamentaria -sí la misma que nos garantiza a vd. y a mí una serie de derechos a fecha de hoy-, que resistió a todo trance a una dictadura militar feroz -la napoleónica- que había doblegado a casi toda Europa.
      Esos son los hechos y APR los niega, los mancilla, los pisotea y los falsea en “El asedio” engañando a todos los que lo leen con una u otra intención. Y de una mentira, que se sepa, nunca ha salido nada bueno. Ya ve qué cartel tan bonito tenemos por el mundo hoy por hoy. ¿Sabe vd. la razón por la que los franceses llevan 150 años invirtiendo en Cultura, en reconstruir y difundir su Histora con criterios de alta calidad y no con cochambre como la que podemos leer en “El húsar” o en “El asedio”?. Ahí tiene la respuesta: para evitar que les pasen cosas como las que hoy nos están pasando a los habitantes de este país que hace doscientos años mantuvo la esperanza en toda Europa de que Napoleón, el Ogro, el Tirano de Europa -como se le llamaba entonces- podía ser derrotado y que el gobierno del pueblo y por el pueblo no sucumbiría ante unos sátrapas cargados de entorchados. Esos fueron los hechos y un autor indocumentado y mal intencionado no tiene ningún derecho a privarnos de ellos.

      • Jaime Galiana dijo:

        Le agradezco don Carlos la respuesta dada a mi comentario y la profusión de argumentos que utiliza sobre los cuales no tengo nada que reprochar por cosiderarme un auténtico neófito en cuestiones históricas. Pero desde mi modesto punto de vista falla de nuevo la premisa en la que hice especial hincapié en mi anterior comentario; Arturo advierte expresamente en su obra que se trata de una novela, no de un libro de historia. Y pone especial énfasis en ello en las distintas entrevistas publicadas en los medios. A partir de ahí toda la argumentación crítica desde una perspectiva histórica carece de sentido. Hablar ahora de que si en una batalla perdimos porque nos abandonaron los aliados o porque fuimos en cierto punto cobardes no tiene ningún sentido. Además, la genética en aquellos años no podía diferir en demasía respecto de las generaciones actuales. Y viendo como funciona la clase dirigente de este país no es nada de extrañar la visión fatalista que Arturo trasmite al narrar el desarrollo de determinadas contiendas. Porque en el pasado gozaríamos de las mismas virtudes pero también padeceríamos las mismas miserias. De todas maneras la causa real de la pérdida de una batalla me resulta totalmente insustancial como argumento de crítica de una novela. Otra cosa sería si de un libro de historia se tratase. Insisto en que se evidencia una inquina “que viene de atrás” y que no les permite criticar la novela con argumentos literarios, que es el epígrafe de este foro.
        Demonizar autores por su trayectoria o afinidades políticas y abstraerlos del contexto histórico en el que se desenvuelven, juzgar con parámetros del siglo XXI hechos, circunstancias u opiniones producidas en otros momentos históricos me parece desenfocar la realidad. Por ejemplo las referencias comparativas con Sanchez Mazas están fuera de lugar y, en todo caso, reconociendo mi desconocimiento de la obra de ese autor, seguro que le juzgan más por su pasado franquista que por su aportación literaria de enjundia si es que la ha habido, cosa que desconozco tanto en él como en la figura de su hijo. Además hay una diferencia significativa: Sanchez Mazas loaba un régimen mientras que Arturo no se casa con nadie. Sutil diferencia.
        Insisto, le agradezco la deferencia tenida con su respuesta y creo que tenemos puntos de vista irreconciliables porque abordamos la crítica de la obra desde perspectivas
        antagonistas, lo cual enriquece enormemente el debate.
        Un saludo cordial
        Un saludo cordial.

      • Don Jaime, no hay de qué por la respuesta. Pero la sostengo y no la enmiendo. “La novela antihistórica” no nació, ni se desarrolló, ni se ha mantenido, como una página de crítica literaria al uso. El estilo literario, la aportación literaria -de Sánchez-Mazas o de Arturo Pérez-Reverte o de quien sea- es secundaria para esta página. Lo que importa en ella -y así se ha dejado claro desde su comienzo- es calibrar hasta qué punto se reconstruye una parte del pasado, de la Historia, en las novelas que se han vendido como “históricas” o que, por la razón que sea, utilizan un episodio histórico como trasfondo.
        En cuanto al resto de sus argumentos, en fin, vd. verá. Yo me niego a falsear la Historia de mi propio país -lo primero porque conozco bien la de nuestros vecinos, y no siempre amigos, ingleses y franceses y sé bien que no fue ni mejor ni peor que la nuestra-, lo segundo porque soy un historiador y hacer eso -o tolerarlo en otros- sería como decir que he tirado mi vida al garete, que lo que hago no vale para nada y, se lo aseguro, vale tanto como cualquier otra actividad científica.
        Siga leyendo las novelas de Arturo Pérez-Reverte, pero tenga claro que lo que está leyendo carece del más mínimo fundamento histórico, que el pasado de España no fue así, que esos libros son tan sólo un ejercicio de ignorancia de la estirpe más baja desde el punto de vista hstórico y, en mi opinión, altamente contraproducente para nuestro país, que queda en ellas vejado y ridiculizado ante el mundo entero con consecuencias bastante nefastas y lo que es más hriente, sin que realmente haya motivo alguno para esa labor de propaganda negra.

        Reciba, dicho esto, un saludo también cordial

  16. Jaime Galiana dijo:

    Gracias de nuevo por su respuesta, don Carlos. Discrepamos, es evidente, y no por ello desmiento sus argumentos ni los pongo en tela de juicio. Pero pasajes sombríos en nuestra historia hay más que de sobra para que nuestra leyenda sea más negra que el petróleo. En los Países Bajos, por ejemplo, en vez de decirle a los niños pequeños que viene el coco les dicen que llegan los españoles. Creo que entre la Inquisición y la Colonización, por ejemplo, (igual que otros países, por supuesto) tenemos suficiente para acrecentar nuestra leyenda, ya sin mencionar las miserias de nuestras constantes guerras fratricidas. No somos ejemplo de nada para nadie. Nuestra historia sólo se ha escrito con sangre. Los toros son el mejor ejemplo. Agradezco que tenga una alta estima de nuestro país pero creo, sinceramente, que no refleja la realidad pasada ni presente. Dudo mucho que en la prensa de otros países se encuentre, día sí día también, tan nutrido elenco de titulares reflejando la vileza de quienes detentan el poder en sus distintos ámbitos. Y eso fue así siempre desgraciadamente, aunque otrora las técnicas de ocultación fuesen más efectivas. Menos mal que nos queda Blas de Lezo.
    Un saludo cordial de nuevo.

    • De nada, otra vez, don Jaime. Pero no sea tan pesimista, hombre. Relativice, como nos enseñó aquel señor llamado Albert Einstein que dió una cuantas conferencias por aquí a principios del siglo XX.
      Lea a Julián Juderias, su magnífica obra sobre la Leyenda Negra y se convencerá de que las cosas no han sido más tremebundas en España que en el resto de Europa o de la América que, supuestamente, civilizamos los europeos.
      Lo del duque de Alba, le diré, no es nada comparado con lo que los españoles hicieron después de 1898, cuando las restantes potencias europeas les dan rienda suelta en África del Norte y del Oeste para compensarles por haberlos dejado en la estacada ante los yankees (de hecho, para que España les echase un cable llegado el caso si ellos eran las siguentes víctimas, tal y como se temía en Gran Bretaña y en Francia en esa misma época. No sabe vd. lo que se aprende leyendo informes diplomáticos y militares de ambas potencias de hacia el año 1900…).
      Cuenta una viajera inglesa de esa época que la palabra “pañol” causaba verdadero terror entre los pacíficos kruman, por ejemplo.
      Su admirado autor tene un relato sobre el tema publicado junto con “El húsar” y otras bagatelas en “Obra breve”. Si la memoria no me falla se títula “La pasajera del San Carlos”. Como siempre, en mi opinión, se queda corto al tratar de esbozar, a la manera de Conrad, la salvaje explotación -homologable con la del resto de los “inevitables blancos” que diría Jack London- de esas colonias antes y después de la descolonzación, prácticamente hasta antes de ayer, por manos españolas.
      Ya ve. Insisto. Lea a Julián Juderías y descubrirá una visión más equilibrada de nuestro pasado que, para nada, se ha sabido reflejar en esa monolítca manera de hacer novela histórica que, por desgracia, debemos sufrir en España.

      P. S: sobre la vileza de nuestra casta gobernante le aseguro que no es ni mejor ni peor que la de otros países “hermanos”. Sobre el saliente sr. Sarkozy se contaban en Francia atrocidades varias en la prensa que no le era afín -colusión de intereses, actividades muy parecidas al cohecho puro y duro, etc…-. En Inglaterra estamos en las mismas. Cualquiera que haya desayunado unas cuantas veces con el “Daily Telegraph” -allá conocido como el “Torygraph”, traducido, más o menos libremente, el “Fachagráfo”- pensará que Inglaterra está al borde de la ruina.
      Somos inevitables hombres blancos, nada más. Ponernos trágicos sobre un pasado y un presente que es el de todos los que habitamos está pequeña península pegada a Asia, no es de recibo. Y es muy poco constructivo. No podremos remediar nuestros errores del pasado si tenemos una visión totalmente deformada del mismo.
      Una mentira, que se sepa, salvas las excepciones, nunca suele traer nada bueno. Y hay más de mentira que de verdad sobre nuestra Historia en novelas a las que no se debería dar tanto pábulo y mucho menos sin que se ofrezca a los lectores una alternativa para que pudieran comparar, sacar conclusiones, aprender en definitiva, que es lo que se supone deberían tratar de hacer los empresarios de la Cultura tratando de ganar dinero con su negocio.

      • Jaime Galiana dijo:

        Buenos días: es un placer leerle, don Carlos, un auténtico placer, a pesar de que discrepe una vez más puesto que las prácticas colusorias del mercado de Sarko serían tan sólo la punta del iceberg si lo comparásemos con los miles de Sarkos que existen en todas nuestras administraciones, que son muchas y perversas en su gestión -y sin la Bruni que halague la vista. Intentaré leer los libros que me recomienda. Me rindo ante la evidencia palmaria de que sus conocimientos históricos sobrepasan ampliamente los míos.
        Un saludo cordial.

      • Don Jaime, gracias por sus elogios a mis respuestas. No se preocupe por la discrepancia. Eso nos hace más fuertes. Fíjese en los ingleses, que llevan discrepando sin guerras civiles desde 1689 y ahí están, tomando el té mientras los alemanes tratan de ganar la Segunda Guerra Mundial a título póstumo y sin disparar un sólo tiro, a pesar de que su generala en jefe, frau Merkel, como se podía ver en el telediario de hoy, no sepa colocar en el mapa Berlín.
        Insisto en la recomendación del libro de Julián Juderías. Se reeditó no hace muchos años, creo que por Taurus. Lo verá todo de un color menos negro y a nuestro pasado ensamblado con las corrientes de la Historia generales en las que, por más que se empeñen algunos, hemos navegado desde que los reinos de las Españas fueron agavillados en uno -más o menos- por aquel Maquiavelo aragonés llamado Fernando el Católico, que fue cuando empezó a hablarse de “españoles” y de “España” con propiedad.
        Un saludo.

  17. GATOSEBAS dijo:

    Querido Carlos Rivera: no sé si a estas alturas de la vida te acordarás de mí, pero si repasas nuestro intercambio de comentarios concluirás que dejamos en el tintero para otro momento el tema de la supuesta orientación derechona de nuestro APR. Actualizando algunos artículos de su “Patente de corso” he encontrado una perla que me gustaría comentar; a saber:

    “Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

    Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros”.

    Aunque por la fecha (2007) el artículo le pega más a los gobernantes del momento (PSOE), no deja titere sin cabeza. En serio, ¿Alguien tan derechón puede pensar así?. A APR bien creo que le han vuelto entre unos y otros un descreido, como a muchos de nosotros. Un conocedor de la absoluta realidad de este país, no mejor ni peor que la de otros, pero nuestra.
    Y creo que eso es lo que verdaderamente busca transmitir en sus novelas, sean o no históricas: hemos sido, somos, un pueblo con mucho bueno en lo individual, pero que por desgracia no ha sabido, o mejor dicho, no ha podido elegir a los dirigentes que de verdad se merecía; en suma, “que buen vasallo si hubire tenido buen señor”.
    Agradeciendo tu paciencia y disculpandome de antemano por haber salido un poco de la linea de este foro (entendería por éste motivo la ausencia de una respuesta), se despide hasta pronto un nuevo pero espero fiel seguidor de la Colección Reding (y esto va sin peloteo, ya te dije que las cosas de palacio, despacio)

    • Pues claro que me acuerdo, Gatosebas, de tus anteriores mensajes. Y ya te dije que podias pasar por “La novela antihistórica” cuando te pareciera, que para eso está, para intercambiar opiniones sobre lo que leemos y lo mucho o lo poco que deja de desear.
      Aquí queda publicado tu comentario y tu opinión sobre Pérez-Reverte y su artículo y aquí queda mi respuesta que, por supuesto, y para variar, es discrepante.
      Arturo Pérez-Reverte juega con material altamente explosivo con este tipo de cosas. Hace una caricatura del político español medio y ésta, como todas las caricaturas, es sólo una verdad a medias. Hay sonoros zotes entre ellos. A qué negarlo. Pero también es verdad que hay gente muy competente. Y hay zonas de España que superan ampliamente a los países situados en cabeza de esos informes. Fue el caso, por ejemplo, de la comunidad del País Vasco (Navarra también salía bastante bien situada). Eso se le queda en el tintero a Pérez-Reverte en este artículo (que no sé yo si es apócrifo, que esa es otra, porque circulan por la Red un par de escritos que jamás ha firmado aunque tampoco los ha desmentido).
      Item más. Patulea de esa de la que él habla, la hay en todos los lados, por desgracia. Véase una película fantástica tal cual “El árbol, la mediáteca y el alcalde”, que describe las entrañas -más bien malolientes- de la política cultural en Francia, que también tiene lo suyo.
      Evidentemente cosas así hay que críticarlas y enmendarlas, pero, claro, lo que no está ni medio bien, es hacer una enmienda a la totalidad a toda la clase política, cuestionando sutilmente, de paso, el peor sistema político -con excepción de todos los demás- que se ha conseguido en los últimos doscientos años con la sangre de nuestros antepasados regando las calles de Madrid, París, Berlín, etc., etc… Es decir: la democracia.
      Requisitorias como ésta lo dejan todo a punto de caramelo para que llegue el providencial “cirujano de hierro” a lomos de un caballo blanco… Lo que viene después de eso no es precisamente la solución del problema sino su agravamiento: la Argentina de Perón, la Alemania hitleriana en la que la pintura, la escultura, la arquitectura vanguardistas y el jazz eran calificados de “arte degenerado”, el gobierno del Jemer rojo en el que se perseguía a todos los que llevaban gafas, y así etc., etc…
      La táctica utilizada en ese artículo es muy vieja. Se emplea siempre que se quiere dar un golpe de estado, o acabar con un determinado estado de cosas. Es la que se utilizó, por ejemplo, por parte de los agentes de Luis XIV al filo del año 1700, cuando se trataba de hacer aceptable en España la idea de que el trono imperial español pasase a los Borbón a la muerte de Carlos II de Austria, aquel enfermo crónico que había puesto de rodillas al rey Sol financiando con plata, barcos y ejércitos una coalición de reinos europeos tras otra en contra de Versalles.
      Hay una novela muy maja, “Secretum”, ambientada en todas esas intrigas que describe perfectamente esa campaña de propaganda. Hay una frase demoledora de uno de los agentes franceses: cada español debe perder toda esperanza, deben odiar todo lo que les rodea. En ese momento aceptarán cualquier cosa que les ofrezcamos…
      Lo mismo hizo Napoleón en su día para que pareciera agradable y lógica la idea de tener a un Bonaparte en el trono de España y de las Indias y no a un Borbón (evidentemente en Historia siempre acaba por ser cierto eso de donde las dan las toman).
      Cuidado pues con los griegos -o los murcianos- que traen regalos que decía el poeta clásico. Pueden estar envenenados.
      Hoy tenenos multitud de mecanismos para corregir problemas así. Internet no es el menor de ellos (y aquí en “La novela antihistórca” tienes una prueba de ello, creo yo). No nos dejemos camelar por el primer demagógo que sabe juntar verbo, predicado y sujeto.
      Y nada más, que ya es tarde. Tan sólo que ahí, y en otros muchos sitios, está, en efecto, la alternativa. Por ejemplo en la sección de “Se puede hacer mejor” de La colección Reding y que el que firma eso se apellida Rilova, no Rivera.
      Buenas noches.

  18. alkibla dijo:

    Como ya he añadido en otro comentario, he leído casi toda la obra revertiana y me parece que adolece de varios defectos de importancia. Para mi el principal es su incapacidad para desarrollar los desenlaces de forma satisfactoria. En lo tocante a su vocación histórica, de la que hace ostentación por la abundante documentación en la que pretende apoyarse, me parece que cultiva el anacronismo desafiante como si estuviera diciendo ” los detalles son chorradas, lo importante es el mensaje”. Ahí creo que está el busílis, que diria Pedro A. De Alarcón. El afirma que se embarcó en la creación de la saga Alatriste por intentar “paliar” las deficiencias en los temarios de Historia de los planes de estudio de la LODE o la LOGSE, o la que fuera. En realidad, su actitud es de tertuliano doctrinario, tan cara para la derecha de toda la vida. El Arbitrista se cultiva bien por estos pagos. No voy a llegar a la ferocidad de la Fiera Literaria, pero salvo La reina del Sur y no sé si el Husar, que me recuerda a una escena de la magnifica tetralogia ” Guerra y Paz” de Seguei Bondarchuk, me parecen flojas. Eso sí, sus relatos son perfectos para convertirlos en guiones cinematograficos. Y me alegro que haya ganado tanto dinero, y que tenga un hermoso barco, y disfrute de la vida. Pero en lo tocante a novela, y concretamente a novela historica, pues resulta mediocre. Y muy doctrinario.

    • Pues sí. Así es. Y lo peor es que, de momento, no se permite réplica a su deficiente idea de la Historia de España que nada tiene de documentado, ni de real, ni va a paliar error alguno de los planes de estudio. Su serie Alatriste da una imagen penosa, y, lo que es peor, falsa de lo que era realmente la España de Felipe IV y las posteriores, incluida la del supuesto rey hechizado, Carlos II: una potencia tan temida como odiada hasta que pierde su impero americano -y con él la principal fuente de plata a nivel mundial- a principios del siglo XIX. Es entonces cuando España empieza a creerse la Leyenda Negra que le habían intentado endosar sin éxito desde la guerra con Holanda y empieza a ponerse en boga todo lo que la novelística -y articulística- de APR nos lleva años intentando colocar. Tiene triste gracia que un autor que va de rompedor sea en realidad, un producto más de esa rancia y decimonónica depresión colectiva a la que España -es obvio- ha logrado sobrevivir perfectamente. Si ese anquilosado decadentismo perezrevertiano -nada original pues es un simple y revenido subproducto de aquellos tiempos de Cánovas- fuera cierto hoy Madrid sería Mogadiscio y no lo que en realidad es.
      Como siempre no hay peor ciego que el que no quiere ver y, como ocurre en este caso, pretende ser el rey tuerto en ese país de supuestos ciegos que él ha tratado de fabricar en serie. así de retorcidas están las cosas.

  19. Aso dijo:

    Como habitualmente la crítica revela más sobre las gruesas lentes de prejuicios que el “crítico” (eufemismo) lleva que sobre la obra.
    Hay dos clases de gente: las personas constructivas de visión optimista que mejoran las cosas y construyen el futuro: y las personas destructivas que con su cinismo son rémoras del progreso, siempre con una crítica a punto, nunca con una solución o una idea.

    • Pobrecito troll a sueldo de la editorial de Arturo Pérez-Reverte. Das lástima corriendo a tapar vías de agua en todos los blogs donde se da una imagen certera de él justo -qué casualidad, ¿verdad?- cuando sus editores sudan tinta pensando en cómo podrán amortizar la inversión que han hecho para lanzar su última novela.
      Te publico este comentario -el otro es tan sólo un borborigmo sin valor alguno, fruto de una mente inculta, como bien lo demuestras en este otro- para que los lectores de La novela antihistórica vayan dándose cuenta de cómo las gasta la maquinaria de marketing que encumbró a un autor en general bastante mediocre y que de otro modo no sería conocido ni en el cantón de Cartagena.
      Eso es lo único que tú has hecho por el progreso de la Humanidad. Felicítate, no desaproveches esta ocasión verdaderamente única en tu triste vida.

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